martes, 1 de septiembre de 2009

DESNUDANDO AL SER Y AL NO SER

Me puse las apariencias sobre mí, me puse la dentadura postiza, las ropas aparentemente entalladas a mi cuerpo de siempre y todo por no herirles a los hombres de este mundo y así agradarles a pesar de mis cicatrizadas úlceras estomacales que mis ojos intentan traslucir fidedignamente.
Mas, fue todo lo contrario el día en que olvidé las apariencias en algún lugar que hoy no recuerdo; vi que aquellos se compadecieron de mí, se asombraron de mi aparente nueva y pobre realidad, algunos sintieron lástima, algunos indiferencia al no conocerme y otros se alegraron por mi desconocida desgracia y se sintieron felices puesto que se consideran como mis enemigos aunque sé muy bien que la altura de mi verdadero enemigo no nace aún, ni nunca nacerá como para llamarlo así.
Al verlos dolerse triste o alegremente por su ausencia en mí, sin darse cuenta me confundieron con un espejo donde viéronse reflejados y temieron perder las apariencias de sí mismos y terminar convertidos así en unos aparentes desgraciados en camino de serlos.
Sin las apariencias cubriéndome, adornando a mi cuerpo, con las ropas sucias por esta vez y viejas de siempre, con el cabello revoloteado por el viento, con los ojos agrios de siempre que desnudan y asustan, ahora me sintieron como a un loco triste; abandonando ellos por mí, extraviando, perdiendo aquello que ellos idearon en mí, que construyeron con sus ojos en mí, y yo se los permití como estúpido cómplice. En medio de todo esto, pareciera ser un ladrón que roba medias verdades y grandes mentiras de los demás para dejarlas volar en libertad hacia algún lugar o talvés hacia ningún lugar que no importa.
Siendo ya solamente una compleja forma de materia simple por dentro y por fuera de mí, con cabeza, tronco y extremidades, aunque pudiendo haber sido de otra forma, resulta por demás estúpido que sea cubierto con otras formas de materia sobre mi cuerpo, y más aún, cubriéndola con las apariencias para fingir, para suponer lo que debería ser ante los ojos de los demás y así complacerlos.
Si yo fuera un ave que vuela, que solo vuela no importa cómo, aunque sea de espaldas al suelo, y las apariencias fueran mis plumas, dichoso las cuidaría, las adoraría, pero no lo son aunque se le parezcan.
Me confundí tanto de aquellas apariencias que un día inclusive las llamé dignidad, inclusive como derecho en el colmo de mi dignidad, apariencias por las que aún sigo dando partes de mi vida, y me la sigue dañando, la sigue hiriendo, la hace sufrir, y mucho mas por el sufrimiento de los demás que en el fondo de todo realmente se compadecen de sí mismos viendo en mí a las apariencias morirse lentamente.
Me he visto miopemente desde lejos comprendiendo que el juicio del mundo a estado colgado de mí como artista que elabora su obra de arte con sus ojos y sus oídos, prendido alimentándose de mis apariencias y hoy que las estoy olvidando al punto de perderlos, el mundo está perdiendo el juicio pudiendo así sentirme ya como un loco alegre ideado solo por mí y que construyo solo con mis propios ojos aunque miopes pero extraordinariamente superiores a los normales que un día tuve, que el mundo me legó.
Ahora sé que he recuperado a mi cuerpo que estuvo secuestrado por las apariencias de los demás en complicidad con las mías. Apretando mis orejas contra mis ojos esta vez sí alcancé a morderle a mi cuerpo que sangró abundante y realmente sentí el dolor al haber arrancado un trozo de ella tragándome su esencia absurda y escupiendo la cobertura en la que se hallaba envuelta, prisionera, escondida, encadenada. A veces pienso que lo que escupí realmente era mi esencia y lo tragado la envoltura.
El mundo, la vida, el ser, son solo formas de materia circunstancial y de un momento determinado que me hacen suponer que estoy vivo y que mi vida solo es un supuesto que intenta no serlo a toda costa e inclusive con la ayuda de las apariencias que mueren y que por ende va muriendo mi supuesta vida, mi supuesto ser, para morir y llegar a ser finalmente un no ser, el otro supuesto ser.