jueves, 22 de octubre de 2009

EL POR QUÉ EL ÁTOMO ADQUIERE UNA ESTRUCTURA CUASI ESFÉRICA (1)

Por: Saúl S. Mandujano Mieses

INTRODUCCIÓN: El presente artículo se ha elaborado en la necesidad de buscar una explicación más simple de la formación de la materia y de la vida como concepto, para quienes nos es muy difícil a veces entender el lenguaje conceptual de científicos y especialistas en la materia. Se parte de la concepción de la ocurrencia del Big Bang o Teoría de la Gran Explosión de nuestro universo que con fines didácticos se conceptualiza que ocurre en “Explosiones Sucesivas” según un determinado sistema de referencia de nivel macro (en términos filosóficos se refieren al término como “lo general”) y un determinado espacio-tiempo del movimiento de la materia-energía como deducción obvia. Se entiende que mientras no existen los átomos y la materia-energía solo existe en sus formas de partículas elementales se está en el estado plasmático (uno de los estados de la materia –plasma-).
Partamos o asumamos de que los electrones (el electrón está representado por un cubo, el cual está constituido por partículas elementales (2)) se desplazan como cubos superpuestos y en el plano; primero en el eje horizontal (X) y posteriormente en el eje vertical (Y).

Para fines prácticos vamos a observar el comportamiento de los electrones (agrupados en el cubo del gráfico anterior) solo en el plano (3) como si la velocidad de los electrones fuera muy lenta.
Para este caso los electrones han sido numerados al azar y asumimos que una fuerza resultante de las fuerzas ejercidas por otros electrones recae sobre el electrón

número once (e.11), ello provocará el desplazamiento de los electrones e.4, e.12, e.6 y de e.11 tal como se puede observar en el siguiente gráfico.
Si consideramos a F1 como la fuerza resultante ejercida por el electrón e.13, entonces éste ocuparía el lugar dejado por el electrón e.11.
Supongamos que sobre el electrón e.4 existe una fuerza vertical F2 de arriba hacia abajo y lo representamos por el electrón e.14, lo cual lleva al desplazamiento de los electrones adyacentes verticalmente al e.4, entonces tendremos:
Vemos pues que según la dirección y el sentido de las fuerzas incidentes sobre los electrones, éstos van a trasladarse de posición a lo cual denominaré “traslocación”.
Supongamos ahora que las fuerzas resultantes son similares en las dos direcciones y en los dos sentidos representados por F3. Ello permitirá que estas cuatro fuerzas (que en sí son el desplazamiento de una masa de electrones, específicamente de partículas elementales) soporten o sostengan a una determinada masa de electrones.
Dado la altísima velocidad de los electrones debido al efecto de la fuerza F3 es que los electrones e.1, e.15, e.21, e.12, e.6, e.11, e.20, e.9 y e.2, quedan “encerrados” a manera de una esfera cuyos electrones externos e.3, e.7, e.18, e.10, e.14, e.4, e.16, e.5, e.17, e.8, e.13 y e.19 giran a elevada velocidad.
El giro casi esférico se debe a la elevadísima velocidad con que se desplazan los electrones externos configurando así lo que comúnmente denominamos como átomos.
En nuestro caso, el electrón e.6 tendrá que soportar una mayor presión electrónica y una velocidad de desplazamiento restringida. Si aumentásemos la masa electrónica entonces el átomo se hará más denso y de propiedades físicas diferentes a la del átomo más simple (4). Tendremos entonces:
De esta manera es como nacen los átomos (5) y que al igual como se agrupan los electrones y las p.e. para formar a los átomos, los átomos también se agrupan formando así a las moléculas, y la agrupación de moléculas conforma a la materia visible y/o perceptible.
Los átomos estables hasta hoy conocidos (desde el más simple como el hidrógeno hasta el más complejo) tendrían así una estructura-comportamiento similar comparable al de nuestro planeta Tierra.
Debe destacarse que entre átomo y átomo hay una masa electrónica menos densa y que se mueve a elevada velocidad permitiendo así generar microcampos electromagnéticos o microcampos nano electromagnéticos que proporcionan estructura, estabilidad (por ende existencia con sus propias características físico-químicas) y determinada configuración a los átomos en conjunción-interacción con los microcampos nano electromagnéticos producidos por los núcleos de los átomos.
Tal masa electrónica menos densa es la que dará origen a lo que denominaremos como subátomos o protoátomos (pseudo átomos de existencia temporal o de construcción-destrucción casi instantánea), los que serán los responsables de configurar la estructura no solo de los átomos sino también de las moléculas, permitiendo que los átomos se unan unos a otros sin alterar relativamente sus estructuras atómicas dando origen así a los átomos más simples y a los más pesados, y a las moléculas que en un tiempo-espacio de condiciones adecuadas del medio circundante permitirán estructurar y reestructurar macromoléculas en un equivalente de “reproducción”. Tal es el caso por ejemplo de la molécula de DNA (6) que permite reproducir organismos desde unicelulares (virus, bacterias) hasta los animales superiores (el hombre).

SUBÁTOMOS o PROTOÁTOMOS

Son estructuras inestables o de organización temporal (instantáneamente deconstruibles) que pueden originar a los átomos más simples conocidos tales como el Hidrógeno principalmente, Helio y demás átomos incorporando a ellos su masa electrónica o de partículas elementales. Los protoátomos o subátomos también son los responsables de definir la naturaleza de la luz dado su “estructura” inestable y temporal. Conglomerados de Partículas Elementales y electrones son protoátomos además de otros.
En cuanto a la luz, la estructura o la configuración de los protoátomos se destruye y se reconstruye en forma casi simultánea o instantánea, en un equivalente de “Explosiones Sucesivas” (7) (o Bigs Bangs sucesivos) a niveles o sistemas de referencia micro (en términos filosóficos se refieren al término de “lo particular”).
Las partículas elementales (menos cohesionadas y periféricas al átomo) que desarrollan elevadas velocidades, se combinan y forman estructuras más pequeñas denominados como electrones que tienen existencia temporal e inestables (o relativamente estables) que en relación a los componentes centrales de los átomos.
La configuración, acoplamiento, disposición tridimensional, desplazamiento o traslocación de otras agregaciones de partículas elementales alrededor del “núcleo” del átomo provocan o generan las diversas configuraciones de los átomos existentes en la naturaleza desde el Hidrógeno hasta los elementos más pesados.
El espacio de alta velocidad ocupado por los electrones y partículas elementales entre átomos colindantes permite convertirlos en “conductores” de la electricidad de tal magnitud o voltaje que no destruya o desconfigure la disposición o el arreglo tridimensional de las partículas elementales de los electrones y de los átomos.
En ese sentido, la incidencia controlada de una gama de voltajes (en sus diversas unidades métricas) sobre una partícula o molécula puede lograr disolverlo o agregarlo a otras moléculas o partículas, o sea reestructurarlo bajo situaciones de control. Ello no sucede con los electroshocks cuyo efecto al no ser controlado a nivel atómico-molecular provoca determinados ‘equilibrios’ o desequilibrios en la estructura mental de los pacientes sometidos a ella. Asumo que los alimentos (excepto los tóxicos o los que pueden provocar toxicidad) y en alguna medida los medicamentos específicos (naturales y sintéticos) si tienen la capacidad de direccionar reestructuraciones controladas de las moléculas y de los átomos o de mantener sus estructuras atómicas los cuales ejercen su efecto a un nivel probable de milivoltios y a unidades menores de voltaje –nano voltios- (8).
El funcionamiento de los procesos mentales o del pensamiento, sea del pensamiento bioquímico-emocional y/o del pensamiento bioquímico-conceptual, es una muestra de ello que hace del cerebro una masa maravillosa muy organizada.
El lector puede ampliar el análisis en otros aspectos.

PIE DE PÁGINA:

(1) Investigaciones recientes en microscopía electrónica han permitido visualizar una disposición esférica de los átomos en los que incluso un átomo “absorbe” a otro circundante.
(2) Generalmente se les conoce como Quark. Partículas elementales que configuran también a otras estructuras similares a los electrones, de menor, equivalente o mayores tamaños; estables e inestables a los que llamaremos como protoátomos o subátomos.
(3) Asumamos que es un protoátomo circunstancial.
(4) Al disminuir la velocidad de rotación-traslación de los electrones, se irán “acomodando” eliminando así “espacios” y conformando así un “núcleo” de alta densidad que ejercerá determinado efecto electromagnético sobre las demás partículas elementales, electrones, protoátomos y átomos circundantes. Algunos átomos generarán núcleos sólidos o semisólidos de relativo efecto electromagnético y otros conformarán núcleos fluidos de alto efecto electromagnético y también de efectos “radiactivos”.
(5) Extrapolando esta situación, lo mismo se puede afirmar respecto al origen del universo en general, lo cual nos permitiría afirmar que no existe un solo universo sino universos en su equivalente en átomos. Debe deducirse entonces que los átomos se originan a causa de un proceso de gran explosión como el que dio origen a nuestro universo.
(6) Aquellas que han sido construidas por las leyes y fuerzas electro-físico-químicas de la naturaleza con capacidad de reproducirse o copiarse a sí mismas (ejemplo el proceso de división celular o mitosis).
(7) Al respecto leer el artículo sobre desplazamientos electrónicos continuos (llámese explosiones sucesivas).
(8) Consideremos también que los medicamentos pueden provocar efectos secundarios lo que manifiesta que no hay control en tales efectos y se experimenta con ellos de modo simple como causa-efecto.