lunes, 16 de noviembre de 2009

¿SIMULACRO DE “GUERRA” FRÍA EN LAS FUERZAS ARMADAS PERUANAS?

Debido a la caída del sistema unipolar norteamericano en el orbe, el Perú no escapa a la tensión de fuerzas con la intención de “pelearse” por mantener el control al interior de las FFAA.
Una pugna atizada por la crisis económica en el que están en juego grandes intereses económicos tanto nacionales como extranjeros construidos en base a la corrupción promovida por el sistema capitalista en el contexto nacional neoliberal y la especulación financiera promotora de la crisis global como se afirma.
La conexión yanqui en Latinoamérica está moviendo sus hilos para continuar manteniendo la hegemonía e intervencionismo en todos los países latinoamericanos. Detrás está la motivación inducida para la compra de armamentos para el “sostenimiento de la paz” en Latinoamérica y la promoción del empleo y la recuperación económica en Norteamérica (EEUU), específicamente del bloque económico regional “americano”.
Las aparentes distensiones entre Perú y Chile solo son juegos de “guerra” psicológica para entretener y asustar a la población peruana y chilena con el “peligro” externo.
El real peligro si se quiere llamar así está incubándose DENTRO de cada país. El caso más avanzado de esto es Colombia y la presencia de la guerrilla de las FARC en una guerra por el control del poder colombiano.
Chile y Perú han entrado en otro contexto: el de darse golpes bajos pero dentro del contexto de la integración política y económica que incluye por ejemplo la distorsión de la Historia de la Guerra del Pacífico (libros, películas, etc.). Recordemos nomás las visitas recíprocas de los representantes de las FFAA de ambos países para integrarse en una cooperación más estrecha a todo nivel mientras el esquema neoliberal se había consolidado hasta antes del 2008 (inicio formal de la crisis) y la colocación incluso de bustos de insignes marinos peruanos y chilenos en cada país. Dime con quién andas y te diré quién eres reza el dicho.
Hoy se nos pretende hacer creer que debemos “volver” a hacer memoria del pasado como si todos los hubiésemos olvidado solo por el gusto de unos cuantos mequetrefes, para “lograr la integración económica global”, “que había que olvidar el pasado” se nos decía. Muchos personajes apristas hoy contradicen sus versiones promovidas desde el inicio del gobierno de Alan García, es una constante en un partido de gobierno cuestionado por escandalosos, normales casos de corrupción (ejemplo Petroaudios).
No cabe duda que los mandos de cada país pueden desencadenar un conflicto bélico, no cabe la menor duda y ello solo es posible porque dentro de cada país existe un peligro real que solo se puede disolver en el contexto mismo del conflicto, luego de ello nuevamente volverá la reconciliación, las sonrisas y los abrazos así como las efigies de los Nuevos Héroes en cada país recíprocamente. A estas alturas ya no es suficiente hacer llorar a las vírgenes de yeso como se hacía durante el gobierno del delincuente Fujimori avalado por los EEUU hasta antes del 2000.
Las aparentes distensiones entre Perú y Chile (caso del oficial FAP acusado de espionaje que no lo sería si lo trasladamos al contexto de aquellos mandos que se daban la mano, besos y abrazos por la integración y el olvido del pasado que alentaban los apristas y la derecha reaccionaria) solo son cortinas de humo para encubrir cuestiones de fondo que involucran muy posiblemente a ambos presidentes (García y Bachelet) en actos de corrupción y/o la manipulación política de la opinión pública de ambos países para someterse a las decisiones del Tribunal de la Haya en el diferendo limítrofe. Son las disquisiciones de los potenciales “victoriosos almirantes” de cada país. Lo cierto es que el Perú siempre pierde hasta en el futbol por tener los jugadores que tiene con sus estructuras mentales endebles, enclenques, pendencieras: ¡salud!
Fuera de ello, no hay una razón real, contundente, sostenible, seria para pensar siquiera en un conflicto bélico entre ambos países y lo veo más como un flaco favor a la Bachelet ad portas de las elecciones en el país de los mapochos.