lunes, 7 de diciembre de 2009

DESÓRDENES DEL SISTEMA AUDITIVO Y DESÓRDENES EN LA ESTRUCTURA MENTAL

Los desórdenes del oído pueden ser causados por:

1. Cambios bruscos de presión y temperatura en el interior del oído por efectos de los cambios en el medio ambiente.
2. Lesiones en las arterias y venas auditivas (por ejemplo obstrucciones tales como arterioesclerosis) y las consiguientes variaciones bruscas o constantes de la presión sanguínea.
3. Lesiones en los músculos y membranas auriculares causados por golpes, sonidos fuertes y constantes que sobrepasan los decibeles normales a los que el odio puede soportar, empleo de objetos inadecuados para la limpieza del oído. Cambios físicos de la membrana del tímpano (generalmente por causas del envejecimiento).
4. Acumulación de cerumen en el oído. Absorción de componentes de su descomposición.
5. Infecciones bacterianas o parasitarias, favorecidos por el polvo ambiental que contiene esporas de hongos y bacterias que proliferan en condiciones adecuadas de humedad, temperatura, heridas, mal nutrición.
6. Humedad por encima de lo normal en la cavidad auditiva que provocará pérdidas de calor o transferencias de calor con el medio contrayendo y/o dilatando los músculos y accesorios auditivos. Esto se incrementará si el cabello permanece húmedo constantemente. Esto puede alterar la percepción-reconocimiento de los sonidos.
7. Posibles desviaciones en las vértebras cervicales que ejercen presión constante sobre los nervios para la producción de los estímulos electro-bioquímicos en la sensibilización de áreas específicas cercanas al oído.

Hay muchas otras causas de desórdenes auditivos en los que se puede indagar en textos de biología o médicos específicos.

El que nos importa aquí por ser un problema social es el que se deriva a consecuencia de trastornos en el funcionamiento o en el desarrollo de la matriz bioquímico-conceptual del pensamiento que involucra el desarrollo de las demás matrices del pensamiento (expuestos en el artículo sobre la ´adquisición de conceptos para el proceso del pensamiento´).
Entre nuestra estructura mental producto de la cultura, del lenguaje o de la adquisición de significados de las palabras expuestos por las religiones o la moral (o sea el pensamiento bioquímico-conceptual moral o consciencia moral) y entre la estructura mental paralela o sea el pensamiento bioquímico-conceptual inmoral o consciencia inmoral) se suceden contradicciones que pueden llegar a niveles de antagonismo bioquímico-conceptual traduciéndose aquello en una alta actividad bioquímica electro atómica molecular en determinadas áreas de redes neuronales (alteraciones en el metabolismo celular-neuronal que se traduce en elevación en la polaridad de las membranas neuronales -1-) que producen estados de hipersensibilidad en el sistema auditivo principalmente y en los demás sentidos.
Habiéndose predispuesto-sensibilizado por causa interna toda la maquinaria auditiva a la percepción de sonidos diversos es que el individuo llega a estados de hipersensibilidad que pueden confundir sonidos diversos del medio exterior con palabras. Debido a que los sonidos diversos cualesquiera (no necesariamente palabras, ejemplo: el viento, la caída de una hoja, el roce de un objeto cualquiera sobre otro, el movimiento de una alimaña cualquiera, etc.) tienen una frecuencia específica, ésta frecuencia se deriva hacia el cerebro y se traduce-reconoce en un área específica de la matriz bioquímica-conceptual confundiéndose-asociándose con el sonido de determinada palabra que a su vez activa matrices conexas asociadas a la palabra y demás significados construidos por el individuo. Son los característicos estados de paranoia que pueden derivar en esquizofrenia.
Es decir, el individuo sufre permanentemente alteraciones-perturbaciones en su estructura mental provocadas por estados asociados con traumas, complejos, trastornos diversos producidos por sus experiencias personales, familiares y/o sociales. Puede en determinadas circunstancias convertirse en sujeto de manipulación mental por individuos conscientes de su naturaleza errática o política (incluso militar).
Muchos recurren a la religión (por ejemplo la Biblia) como un medio de curar sus trastornos pero algunos pueden derivar en estados más deplorables con ello y que pueden provocarle incluso la muerte o la mutilación física a consecuencia de una mala o errada ´interpretación´ de aquellas escrituras religiosas (frases textuales como por ejemplo: “la causa del mal hay que cortarla de un tajo”). Otros recurren a los neurólogos (psiquiatras).
El peligro para el individuo es no ser consciente de la causa y principalmente de las consecuencias de sus trastornos mentales para iniciar a partir de allí un proceso de deconstrucción asistido o no asistido. Muchos derivan a medios de apaciguamiento como el alcohol, la cocaína, la marihuana o a vías médicas como fármacos (litio), es decir, se convierte en una mercancía del sistema.
Los conceptos producidos por las religiones han servido para explicar e 'interpretar' estos trastornos (como por ejemplo el del Diablo, el del Dios. Son conceptos antagónicos, recíprocos y coadyuvantes desarrollados por la cultura humana, productos del lenguaje de palabras inventado por el hombre -2-, desarrollados para el soporte del pensamiento filosófico de las religiones en general, sin los cuales se traducirían en la expresión o existencia de vacíos y contradicciones conceptuales en la interrelación entre la naturaleza humana y su entorno) que buscan las causas fuera del individuo y no dentro de sí mismos.

NOTAS
1 El lector puede leer en la web el tema relacionado a “Potenciales de acción” (Wikipedia) en las membranas neuronales como soporte bioquímico del pensamiento, sobre los que posiblemente trataremos muy posteriormente en temas similares.
2 Nuestro lenguaje está construido diseñado de manera polar, es decir, dos polos opuestos, por contrarios y/o antagónicos (Dios-Diablo, Bueno-Malo, Arriba-Abajo, etc.). En base a ello se suceden trastornos específicos de carácter bipolar como hoy se suele denominar a los trastornos mentales.