jueves, 3 de diciembre de 2009

EL PROBLEMA DE HACERLO A CARRERA - PÚBLICA MAGISTERIAL

EXÁMENES DE NOMBRAMIENTO Y CORRUPCIÓN

Sobre el reciente examen de nombramiento para acceder al primer nivel magisterial nos ha dejado demasiadas dudas por demás muy evidentes como hechos de corrupción durante este gobierno aprista como no habían ocurrido antes. Todo nos puede dar la idea de que esto podría haberse venido dando desde los exámenes anteriores después de haber entrado en vigencia la ley 29062 de la Carrera Pública Magisterial.
Conocedores de la tozudez del ministro Antonio Chang y por dar por válido este proceso a todas luces lleno de vicios nos lleva a plantear que por el ordenamiento legal es casi imposible que se anule este proceso pues involucra deslegitimar al Ministerio de Educación y a este gobierno presidido por Alan García Pérez.
La renuncia de ambos debería ser un acto de transparencia ya que Chang ha sido designado por García. Soñar no cuesta nada a nadie.
A este bullicio no sin razones, se suma la voz politiquera de algunos presidentes regionales que en términos legales poco o nada pueden hacer puesto que la avalan y la han avalado desde que aquellas se promovieron. Proponen encargarse de los procesos de nombramiento a niveles regionales con autonomía, es decir, el remedio se presenta peor que la enfermedad.
Este argumento parecería más “democrático” pues individuos de “todas las tendencias políticas” según el ordenamiento legal y electoral tendrían “todos” las mismas “posibilidades democráticas del nombramiento”. Argumento encubierto que avala la corrupción y la mediocridad de quienes defienden una privatista y corruptora ley General de Educación 28044 y la ley de la Carrera Pública Magisterial 29062.
Habiendo parido la marrana, uno se pregunta: ¿cómo puede un gobierno que tolera la corrupción y el tráfico de respuestas de los exámenes ser el encargado de “acreditar” las carreras profesionales (como puede ser el caso de la Universidad Alas Peruanas por ejemplo para citar un caso) y sea la encargada de acreditar el desempeño docente en el país y “ratificar” la continuidad o no, vía un examen escrito o por cualquier mecanismo, de los profesores en sus Instituciones Educativas?
¿Se puede uno imaginar qué sucedería si la administración de las I.E. pasara a manos de las municipalidades? Caminar de mal en peor y más aún con el aval de los crudos padres de familia, tan solo por darle más posibilidades de rotación en los puestos de trabajo vía los contratos temporales (“nombramientos”) a todo el personal docente a nivel nacional y luego jactarse el gobierno de que (estadísticamente) "ha crecido el empleo" -temporal- debería agregarse.
Pareciera no ser tan gratuita lo que actúa el Ministerio de Educación presidido por Antonio Chang y los “errores” de su personal de confianza. Todos deberían ser cambiados pero no solucionaría nada mientras este gobierno subsista.
La salida es que nos atengamos a las decisiones del Ministerio de Educación sobre la continuidad de este proceso de nombramiento (como argumentan, contrato temporal por tres años y del otro lado se dice que son algunos casos puntuales, que no hay pruebas contundentes, etc.) y se le impida que realice otros procesos similares hasta que termine el gobierno de García.
Cuando se mencionan a las universidades y su “prestigio” (peor aún las de aquellas ufanadas en la “acreditación”) o a instituciones como la ESAN o cualesquier otra y se presentan ante uno como los dadores de la inteligencia, de la calidad en la educación, de la ética profesional, del logro máximo de la educación en el Perú, solo ameritan una sonrisa de mal gusto.
Se hace más evidente que los argumentos de “calidad”, “ética” en la educación van perfilándose en su significado real, ajeno a lo formal, como figuran en los textos diversos y la propaganda del Ministerio de Educación así como la de sus acólitos municipales y regionales.
Entendemos que los conocimientos en relación a los seres humanos y sus estructuras mentales sobre la naturaleza y la sociedad, éstos son más pervertibles que los conocimientos en sí mismos, que hace que no se les quite el mérito cognitivo pero sí lo demás.
Estos actos de corrupción y de mediocridad solo echan lodo a muchos de los demás profesores que sí han dado un examen correcto y esmerado. No se puede generalizar que por unas heces los demás también lo sean por la fuerza de la mediocridad, la argolla y el clientelismo, basados en el convencimiento de sus experiencias y potencialidades personales legados por sus hogares y el sistema educativo tradicional peruano.
Nos parecemos al Lazarillo de Tormes, es decir, el Ministerio de Educación como ente máximo de la educación y del futuro del país camina confiado a ciegas guiados por la panacea diseñada por el Banco Mundial y demás organismos internacionales como si pretendiesen ellos a que llegásemos a ser potencias como ellos y no solo exportadores de materias primas e inclusive con valor agregado, que es la tendencia que esconden tantas palabras bonitas que están escritas muy elucubradamente en las leyes 28044 y 29062.