domingo, 30 de agosto de 2009

BOSTEZOS AL ATARDECER DEL PRESUNTAMENTE YO (1)


Soy una piedra tirada a rodar por mano de la casualidad, por el libre azar; hay supuestamente alguien fuera de este universo que juega a los dados conmigo, que parece que ni siquiera sabe que juega como niño meciéndose en el balancín del universo.

Soy el que incluso sin proponérselo puede motivar las ganas de jugar; ingenuo de mí de creer que soy una insignificante piedra y que por ello se dobla de tristeza.

Soy una gota de lluvia convertida en granizo que arrojado a ciegas le tocó caer en pleno desierto pretendiendo mantenerse íntegro solo con sus deseos; camino contra natura para chocar contra mí.

Soy un idiota pretendiendo convertirse en otra cosa tal vez más idiota; un idiota sobrenatural, la rebelión de la inteligencia, la consagración universal de los idiotas.

Soy un alma caminante que da pena, que inspira indiferencia y cierta alegría púbica; me cuesta creer que vivo como un ser llamado humano (grave insulto), que vivo para vivir negándole a la vida, lo absurdo de lo absurdo.

Soy lo absurdo alternativo de lo absurdo sucesivo; la vida es una sucesión de absurdos temporales muchas veces maravillosos hasta las lágrimas, donde al inicio y al final lo absurdo es indiferente.

Soy el que sirve para algo y el que no sirve para nada, mas no sirvo para algo pero sirvo para nada; nada es 'algo' que muere sin que me dé cuenta, 'algo' es nada que nace, que la nada no existe, siempre es un algo imperceptible.

Soy el abortado social y natural que quiere negarse a sí mismo; en plena obra teatral pretendo abortarme del acto para adquirir un nombre propio, un sin nombre, talvés un nombre innombrable.

Soy el que filtra la luz para no dejar pasar su oscuridad clandestina tan solo para sentir que vivo; mas no debo permitir que el sol siga ocultando mi luz ni que la noche siga traficando con mi oscuridad.

Soy un insecto que aprendió a pensar como humano y ahora pago las consecuencias del atrevimiento, aislamiento, soledad, me siento monstruoso; busco algún muñeco de madera que comprenda mi fuego helado.

Soy el que marca los caminos para que lleguen a ningún lugar; el destino, el sueño de la lombriz por hallar algún caparazón de piedra caliza y escaparse de su mundo real y único.

Soy el que intenta ser feliz sufriendo absurdamente y sufre en la búsqueda de su felicidad; el Dios no sufre, solo le sufrimos su soledad, mas el sufrimiento de los humanos, incluso la del Cristo, parece ser una necesidad, el vínculo, el enlace que los une a ambos, el nexo entre la vida y la muerte.

Soy el que intenta ir contra la corriente de la vida y de la muerte, incluso contra mí, contra todo; todo porque sí, por hallar realidades inexistentes en nuestro pueblo fantasma.

Soy el que sonriéndose se observa a un ladito de sí mismo cómo voy envejeciendo y trato de comprenderme ingenuamente; todo nacimiento es una muerte eterna inevitable.

Soy el que se pregunta: ¿para qué el cielo, para qué el infierno?; muy en lo profundo de sí mismos, cualesquier lugar, son solo el consuelo de los injustos a pesar de sus amores de prójimo.

Soy el que no vale para nada pero se esfuerza por demostrar lo contrario; el valor es solo una ficción que incita al placer y al dolor, sadomasoquista natural.

Soy el que nace y supuestamente muere dentro del gran circo, el mundo; nací por cesárea, de un puñete, del ojo derecho de mi madre, el zapato izquierdo del payaso del circo.

Soy el que sonríe lo sinvergüenza que puedo intentar ser, presuntamente ser; un payaso infra enano del circo de las cucarachas que se esmeran en pagar tributo a su Dios por no ser arrojados hacia la libertad de la nada de los mundos aparentemente ciertos donde los bebés aprenden a pintar con sus manitas pequeñas su propio color, su presunto ser.

Soy el gran conquistador de corazones remendados y de razones paradójicas por que las percibo más trasparentes, más suaves, comprensibles; la sobrevivencia se reirá siempre del amor, de nuestro amor, que mi presunto amor propio me hará reír como un idiota porque así pienso que seré feliz.

Soy el que rechaza al amor cuando ésta se me aparece de par en par; miedoso a morir, a darle vida a la vida, un ingenuo egoísta, un cobarde, ¡pero qué importa rechazar o ser rechazado!

Soy el que acepta al amor cuando ésta se me aparece de par en par; desafiante a morir, a quitarle muerte a la muerte, un sabio solidario, un valiente, ¡pero qué importa aceptar o ser aceptado!

Soy el que le busca un significado al amor; miedo o desafío, dar o quitar, dan lo mismo que copular o turbarse más con la soledad.

Soy aquel que no quiere amar con el amor de los humanos; un iluso, mi esencia inmersa en la estupidez, mi única libertad; auto desheredado elemento del universo.

Soy el que se sorprende de por qué sufro y a pesar de ello no me canso de sufrir; el sufrimiento es una ley física de la vida que pretendo rechazar, subversivo por naturaleza, contra natura, mi única posibilidad; placer, placer, placer disfrazado de amor, ¡por qué no! si es la otra cara de la misma moneda del dolor, del sufrimiento.

Soy cualquier cosa que se me pudiera ocurrir; cada momento, cada segundo dejo de ser yo para ser otro, ser y no ser simultáneamente, así sucesivamente.

Soy cualquier cosa que apareció como parte del universo; un presunto átomo que aparece y desaparece y vuelve a aparecer, desaparecer, en un eterno juego de luces; la luz que inunda de colores mis ojos, que me hace sentir que vivo.

Soy el que vive por horas, raras veces por minutos y sigo creyendo que vivo; una olorosa, digna, pobre y rica mierda se seca abandonado en el camino que ni las perras se atreven a comer.

Soy el imbécil más sublime, el hombre más horriblemente amado y/u odiado, el idiota más bonito, el ingenuo inteligente, el de la nariz larga y el de los múltiples ojos malditos, perversos de mosca; el mundo de las formas temporales de la materia (pisotea una mosca hasta desaparecerla y verás), la sociedad de las apariencias, las mentiras verdaderas que duelen en lo profundo de la nada.

Soy alguien que aspira a iluso por sobrevivencia, que con los derechos de la vida pretende significarle absurdamente algo a la nada del todo eterno; somos un mundo fantasma repleto de fantasmas, que lloran casi resignados de su impotente condición campesina miserable, ebrios a la medianoche de una libertad incierta casi cierta pero que muere al amanecer, entre la luz retorcida y sinuosa que juega a las escondidas entre los árboles del campo, entre la leña que da calor y vida, entre desesperadas eyaculaciones y presuntos orgasmos, entre aromas de sudores rancios, de mocos, de babas, de orines y de bostas de animales, entre lo que hay del mundo sin maquillar.

Soy el que sabe de qué se trata la vida, mas no sé por qué se movió la materia ni por qué está la materia elemental; no soy suficiente para el Dios, no importa, pero lo intenté.

Soy el que piensa o cree que vive y piensa que muere; la vida y la muerte son solo hipótesis, por ende, soy solo un ser hipotético (que busca su demostración de vida), temporal, de materia fantasmal.

Soy el que ustedes desprecian -al que piensa que no vale nada- porque creen que es todo como ellos; todo sobre nada, nada sobre todo.

Soy el rechazado por el azar y así solo gracias a ello (fingiendo dudar de mí mismo por un momento, quizás algún cristalino y transparente ángel rebelde vela por mí en abierto desafío de dioses celestiales y demonios mundanos por igual), hoy siento y pienso que hubiera sido un error fatal detenerme, quedarme solo en la locura que un día encontré, y no ir más allá de aquello, donde posiblemente se encuentre el Dios hipotético mas no la muerte como se piensa.

Soy el que evita ser un loco para no robarte un beso sin conocerte, amada locura; una loca esquizofrénica que deambula y duerme en las calles envuelta y abrigada por mi pobre indiferencia, sabe más del amor que yo pues afuera guarda silencio para no despertarme y sin saberlo vela por mí.

Soy el que se pregunta ¿de qué sirve tanta tontería que hace feliz o que hace sufrir?; los locos que sufren merecen más compasión que los cuerdos que sufren.

Soy el ser más triste del mundo, solo alegre de mí; lo que siento y pienso es el error de lo que siento y pienso, estoy lleno de error, a rebalsar.

Soy el que te importa o el qué te importa; los locos germinan al salir el sol sabiendo que éste nunca sale.

Soy un acento para tu vida, para tu amor o para tu odio; tu tristeza cuando no lo ves, tu indiferencia cuando no te alimenta ni te da significado cuando te monto recostada y al terminar fuera de ti piensas que solo soy una pequeña mancha líquida traslúcida que repugna sobre la piel de tu vientre, tu felicidad mentirosa cuando ansías mi repugnancia para parirte y así dejar de postergar tu amor, tu verdadero amor presunto, oculto dentro de ti.

Soy solo una cantidad de materia (¡el más!) que pretende inventarse una calidad, una cualidad; ¡cuánta cantidad de energía-materia he gastado en pensar y cuánto seguiré gastando en pensar aún!, mi pensamiento es solo una cantidad limitada, inclusive acorralada por el Dios de los humanos, pero a pesar de ello, mi pensamiento también tiene peso; dimensional.

Soy solamente un dibujito animado de la naturaleza pero en tres dimensiones, solo una caricatura de este mundo que juega a darme vida con la paleta y porciones de su materia de colores, con el capricho de sus leyes físicas; un juego de vida, y yo tratando de desafiarlo aunque sea solo un absurdo.

Soy el que finge vivir, amar, llorar, reír, porque no sabe para qué otra cosa ser ni qué otra cosa hacer; un libre esclavo del movimiento de la materia, la libertad su don.

Soy lo que soy porque no sé lo que soy y si lo supiera no sé si sabría lo que sería ni estaría seguro de saberlo; el mundo que ha pasado está oculto en mí, ¡tanta gente!

Soy el que piensa que explotara la tierra de los hombres o no reventara, le daría lo mismo; asesino de dioses y de diablos, homicida de mí y de este mundo fantasma. A pesar de ello, no me alcanza tu libertad, tu prisión mental ni la poesía.

Soy el que intenta rasgar el cielo, el que cuadraría la luna porque no me importaría; un sol hueco ilumina mi vida que me invita a penetrarle.

Soy un pobre Diablo y también soy un pobre Dios, un pobre hombre; nunca se es todo pobre por que hace falta lo que no hace falta.

¡Qué más puedo ser, qué más no puedo ser!, ¡qué importa, qué no importa!, ¡qué decir, qué no decir!

¡Quién fue el iluso que inventó a la materia y luego al espíritu!, ¡para qué la diferencia de ambas palabras si ambos se refieren a lo mismo, expresiones conceptuales del movimiento elemental de la materia!, ¡absurda dualidad!, ¡la diferencia la hace sólo la cantidad y la intensidad del movimiento de las partículas elementales!, que presuntamente E=mc2.

¡Para qué aquello, para qué el Dios fantasma de los humanos, para qué el Diablo si no hace falta, más que uno mismo!, ¡bastamos el Dios hipotético, tú y yo para hacer de este mundo la porquería que es!

¡Para qué crearía al hombre si es una estúpida estupidez!, ¡dudo que el Dios hipotético sea tan estúpido como el Dios de los humanos!

Al único que realmente le importa todo esto es al hombre, al ser humano; yo ya dejé de serlo, ya estoy muerto para todos, no valgo nada, pero a pesar de ello todavía no apesto.

¿Cuándo fue el día en que las palabras se volvieron contra el hombre, contra mí?, ¿cuándo se hicieron libres?

¡Para qué todo, para qué nada!, ¡para qué la “vida”, para qué la “muerte”, si ambos son solo sueños nombrados con palabras de una sola dimensión o tal vez de muchas, palabras fantasmales en este mundo fantasma!, mas las palabras no se comen, aún.

Siento hambre en mi abdomen, percibo divinos aromas de panqueques, no creo que pueda robarlas a escondidas de mi madre y luego sonreírle por unos cuantos más; será mejor utilizar a las palabras y sus significados para que este fantasma pueda pretender sobrevivirle a este sueño de vida al igual que sus palabras.

Y es que al final de todo, la vida es más simple de lo que parece y de lo que soy o pienso que soy; el presuntamente yo.
NOTA:
(1). Este y otras reflexiones o como se les quiera llamar forman parte de mi colección de poesías titulada "LAS PALABRAS DE LA MOSCA" en alusión a la 'Metamorfosis' de Frans Kafka.
Este y otros no corresponden a la actualidad sino a productos de muchos años hace. Que más que hallar a los demás es más conveniente hallarse a sí mismos.

lunes, 24 de agosto de 2009

BOLITA DE CRISTAL, JUEGO DE NIÑOS

Por: Saúl S. Mandujano Mieses

Un niño de 12 años del quinto grado a mi cargo previo al inicio del partido de fútbol con la otra sección, se acercó a mí y me enseñó una bolita de cristal en su mano derecha y me dijo: “¡profesor mira, los alumnos de la otra sección han puesto esta bolita en el arco y lo han mojado con algo!; ¡los varones son brujos profesor!”.
Sus ojitos denotaban cierta preocupación y un susto casi incierto que buscaba su reflejo, la confirmación en mi mirada.
Una sonrisa oculta intentó escaparse de mis labios pero solo afloró una tristeza imperceptible disfrazada de indiferencia ante el pequeño.
Me enfurecí y le dije: “te lo comerás pues y si encuentras un huevo de pato, mejor”, sonrió con desconcierto como si lo que esperaba era una respuesta recíproca para con el equipo contrario. Nos acercamos al equipo del salón y les dije: “salgan al campo y esfuércense, no quiero ociosos en el campo sino se las verán conmigo”; “la brujería es cosa de ignorantes, es propio de los primitivos seres humanos”, “¿ustedes son primitivos como los de las cavernas que ya estudiamos?”.
En medio del asombro y una incertidumbre punzante asintieron un “no” con la cabeza y antes de entrar a la cancha en formación les dije: “entonces sáquenles la miércoles pues”.
Ya durante el juego, atacaron constantemente, sin cesar. Ejecutaron un penal, la pelota chocó en el palo horizontal, entró, pero se regresó por el efecto, el cual no vio el árbitro por estar en otra posición. Le hice la observación pero no reclamamos y vinieron los penales ante el empate. Hicieron los tiros reglamentarios y ganamos por la acción decidida de nuestro arquerito.
Los jugadores no hicieron alaridos ni festejo del triunfo excepto los demás compañeros y principalmente compañeras del aula que lanzaban insultos a los alumnos de la otra sección. No hubo comentarios, solo recibieron las naranjas del premio y las exprimieron hasta la ausencia de su agua dulce que sabía a verdadero premio.
Yo estaba seguro del triunfo, y de la derrota también, que ni uno ni otro me importó más que solo la mirada presuntamente fija del niño y de los demás niños en su afán de ganar o quizá más de perder por causa de una bolita de cristal.

EL CHACCHADOR DE COCA

Por: Saúl S. Mandujano Mieses

Hubo una vez un chacchador de coca que masticaba sus odios, sus penas, sus sufrimientos y sus alegrías; los malos deseos a los demás, sus rabias, su odio de prójimo.

Lanzó la bola de coca remojado con licor a la casa de un vecino suyo mientras éste no estaba y pensó: “¡allí te van mis maldiciones! perro desgraciado”.

Un hombre al entrar en su casa vio las hojas verdes negruzcas cerca a la puerta de su dormitorio y se impresionó de aquella bola de coca desparramada. Se sintió apesadumbrado, pálido y triste. Las piernas le temblaron y temió lo peor. Con sus fuerzas mermadas, apenas podía sujetar la escoba que cogió para barrer su tormento, el mal augurio. No pudo dormir bien y al tercer día, al cruzar una vía rápida no se percató del automóvil que lo atropelló y murió instantáneamente. El chacchador al enterarse de su muerte sonrió extrañamente.

Otro hombre, en el mismo instante en que el otro entró, al ingresar en la misma casa vio la bola de coca y se asustó levemente por motivo de las creencias humanas; agarró el recogedor y la escoba, lo barrió y lo echó en el basurero. Recién había jugado unos números en la lotería y aquella alegría que traía sujetada en su rostro, se cayó. Pero al día siguiente al cotejar sus números con los del sorteo televisado, resultó ganador del premio mayor, ¡20 millones de soles! El chacchador al enterarse de la suerte de aquel hombre sonrió extrañamente.

Otro hombre, en el mismo instante que los otros, al ingresar en la misma casa y por la misma puerta, a la misma hora, el mismo día, el mismo año, vio la bola de coca levemente reventada y humedecida aun con la saliva del chacchador pese al tiempo transcurrido. Miró, calculó su trayectoria por el impacto y el desparrame, recogió con sus manos la bola de coca y la puso en el tacho de basura. Pareció pensar en algo, creo. Se lavó las manos y siguió su camino acostumbrado. El chacchador al enterarse de su indiferencia sonrió extrañamente.

Otro hombre, a la misma vez y en el mismo lugar que a todas luces parecían ser los mismos hombres, ¡uno sólo!; observó detenidamente las hojas chacchadas y desparramadas recogidas por los otros hombres; las recogió con las manos hoja por hoja pedazo por pedazo, sopesó la actitud del que arrojó la bola de coca, intentó adivinar sus sentimientos, sus emociones; comprendió la situación, se compadeció de éste y lo puso delicadamente en el basurero limpiándose frotando sus manos y con el pantalón. Cuando veía por la calle a los miembros de la familia del chacchador, ellos sentían algo diferente en su mirada pero que no podían interpretar ni el chacchador mismo. El chacchador al enterarse de su mirada sonrió extrañamente.

EL DAÑO, LA BRUJERÍA O EL PODER DESTRUCTIVO O CONSTRUCTIVO DE LA AUTOSUGESTIÓN

Por: Saúl S. Mandujano Mieses

El “daño” es un término que se emplea en las prácticas conocidas como brujería y se refiere a que el individuo inducido (sujeto al que se quiere provocar algún “daño”) es el único responsable puesto que éste actúa sobre sus propios temores, miedos, traumas, complejos, y es más efectivo el daño si aquella es un(a) ignorante. Cuanto más instruido-educado sea el individuo menos predispuesto estará a ser inducido a cualquier daño psicológico producto de una endeble o débil estructura mental en el individuo.
Desde esa perspectiva, el que aparentemente provoca el daño no tiene responsabilidades legales ni punibles. Las responsabilidades abarcan a todos los miembros de un contexto específico.
Difiere de esto cuando se utilizan sustancias tóxicas o “brebajes” que se le administran por vías diversas al inducido, siendo el inductor consciente de la existencia de aquellas sustancias y de sus efectos (algo similar como el caso de aquellos que inducen a otros a realizar actos reñidos con la moral y las leyes).
No todos los individuos reaccionan de la misma manera a un estímulo dependiendo de si están o no condicionados por experiencias previas y con ellas asocian el estímulo con determinada situación psicológica estructurada en su cerebro que aflora bioquímica-conceptualmente al incidir el estímulo (he ahí el efecto de la brujería como un producto social que no la tiene cuando se tergiversan aquellos productos o se ‘subvierten’ los parámetros sociales).
Quienes hacen las prácticas empíricas y efectistas de la brujería (casi el 100%) les corresponden una estructura mental enferma, en desequilibrio (personal y social) y amerita que se les rehabilite con ayudas psicológicas o con procesos de deconstrucción (incluyendo a los que detentan cierto poder en determinadas esferas del estado, con más razón), excepto aquellos que la practican para ayudar dentro de los términos de la doctrina del Cristo (el del amor al prójimo) u otras aceptadas socialmente.
El caso reciente de acusación de brujería en el Ecuador mostrado por la TV nacional peruana el 22/08/09 nos muestra que tanto inductores como inducidos están entrampados en el mismo círculo de la ignorancia y de la pobreza. El flagelamiento (que los periodistas llaman linchamiento que no se observa) al que someten a los padres y al hijo (desnudando a la madre de la parte media superior), no resuelve nada. Menos ha de resolverlo la presencia de la iglesia (católica, evangélica, incluso de sectas cualesquiera) en aquel lugar y que sí le corresponde en su totalidad al del Estado ecuatoriano. Ni para mencionar a los gringos yanquis con sus cirugías de ojo u operaciones médicas de alta cirugía.
La brujería es un producto social histórico que se desarrolla en cualesquier lugar donde haya pobreza e ignorancia y paradójicamente también la religión de cualquier índole (pero que aunque se quiera negar, ejerce un efecto de respaldo psicológico para quienes les es difícil valerse por sí mismos y/o no han gozado de los beneficios que la ciencia produce). Este argumento no se contradice en ningún modo como por ejemplo con el caso de un multimillonario peruano (fallecido ya) que paralizó las funciones de su cuerpo y solo leía-comunicaba con un puntero láser moviendo la cabeza sobre un tablero alfabético al que los medios referían que había sufrido ‘daños’ de terceros. El dinero en abundancia no los libra de sus debilidades mentales.
Los pobladores ecuatorianos que flagelaban a aquellos miserables, pienso que en cierto modo deberían ser flagelados también pues son los directos involucrados en que las “acciones” de quienes son flagelados tengan resultados. Me involucro.
Diferente es el caso del flagelamiento en casos de robos, asaltos, violaciones, asesinatos, etc. Son situaciones extremas y diferentes al de la brujería. Por ejemplo, en el caso de robos esto es discutible, cuestionable pues muchos están dispuestos hasta de linchar a los practicantes de brujería que a los ejecutores de grandes robos y de corrupción pues ellos mismos están inmersos o proclives a ello y hasta las respaldan.
Cabe la necesidad imperiosa de disculpas recíprocas (llámese conciliación) tanto de los flageladores ecuatorianos así como de los flagelados en el reconocimiento pleno de errores mutuos, recíprocos, dejando así de emitir mensajes a la comunidad internacional de que en el Ecuador, así como en cualesquier otros países, la ignorancia se combate con más ignorancia.

miércoles, 12 de agosto de 2009

LA adquisición de conceptos para el proceso del pensamiento

Quien sabe el procedimiento del desarrollo matemático de las matrices podrá darse una idea más general de lo que se expone a continuación.

Debemos tener en cuenta que el habla (que es el origen de las palabras y por ende de los conceptos) no es innata o no nació simultáneamente con la aparición de los primeros humanoides ni con sus antecesores (la cultura del lenguaje también evolucionó), ni qué decir de la escritura de las mismas. Buscando en enciclopedias se puede averiguar que el habla apareció más o menos hacia el 100,000 a.c., es decir, un invento de la naturaleza (la lengua) y del hombre que le permitió diseñar-programar el pensamiento bioquímico-conceptual (teniendo como soporte primero al entorno natural y social) adicional y tomando como base el ya existente pensamiento bioquímico-emocional que caracteriza a todas las formas de vida (desde los virus, bacterias hasta los demás animales).
Los conceptos a lo largo del desarrollo del niño a joven o adulto van adquiriéndose dentro de un contexto familiar primero y luego en el entorno social; ello le permite relacionarlos en lo que denominamos procesos mentales (el pensamiento en sí). Debemos referirnos a conceptos BASE que no sufren cambios en el entorno social ya que están establecidos como parámetros, aceptados sin cuestionamiento dado el haberles atribuido la categoría de leyes o cuasi leyes (o que se aceptan de facto sin cuestionamientos. “La dictadura o la rigidez de los conceptos”. Esto puede verse por ejemplo en los preceptos y argumentos religiosos de la Biblia, del Corán o de cualquier otro libro religioso -01-).
Ello resulta en el sistema educativo en una educación que logra procesos de aprendizaje parametrados, aún al margen de que tal aprendizaje sea significativo y le sirva al niño para resolver problemas. Con ello podemos lograr procesos mentales parametrados por ende mediocres y unilaterales que se traducen en un tipo específico de sistema político, educativo, social, cultural y económico. Podríamos decir entonces que un sistema cualquiera está construido en base a conceptos. Se revolucionan los sistemas si se revolucionan los conceptos -02-, debido a que los conceptos no son rígidos por los constantes avances en las ciencias en general -03-.
Los conceptos son producidos por la interacción del individuo con los objetos y los fenómenos de la materia en la naturaleza. Los conceptos o ideas (acerca de la materia y sus fenómenos específicos) al interconectarse e interactuar entre sí (ya sea por asociación de ideas, análisis, deducciones, incluso inferencias) van a constituirse en diversos y específicos esquemas mentales; esquemas que al integrarse en un todo van a constituir una estructura mental -04-. Tal estructura determinará diversas maneras de pensar o de percibir las cosas; estructura que será la base sobre el que girará el pensamiento o el raciocinio de una persona.
Conceptos o ideas rígidas proveerán esquemas rígidos y por ende una estructura mental parametrada.

Este bosquejo se parece a una matriz conceptual; así podemos denominarlo como “matriz macro o conceptual del pensamiento”. Las líneas con puntos suspensivos indican que se pueden interconectar e interactuar conceptos y generarse otros esquemas mentales alternos -05- a los detallados en el diagrama por medio de líneas continuas. Los puntos continuos nos dan una idea de rigidez en el pensamiento, de una estructura mental parametrada (pensamiento parametrado), pero siempre que tales conceptos se mantengan inalterables y no se incorporen nuevos conceptos (producto del aprendizaje).
Los Esquemas Mentales funcionan como “filtros” que permiten el proceso de pensamiento actuando selectivamente, dejando entrar o salir solo lo que consideran como correcto o adecuado (en psicología esto vendría a ser el concepto de la conciencia). Si los Esquemas Mentales son rígidos entonces determinan un pensamiento parametrado recíproco.
Algo que cabe anotar es que los CONCEPTOS que constituyen la Matriz Macro del Pensamiento no son inmutables, están en continuo cambio modificando así la estructura mental (el pensamiento en sí). Debe recordarse líneas arriba, la influencia de los factores naturales externos o del medio circundante al ser humano así como la capacidad del mismo de alterar constantemente su medio con el desarrollo de la ciencia y por ende de la tecnología -06-.
Debe tenerse en cuenta que los conceptos están construidos o constituidos por frases y/u oraciones con cierto sentido lógico formal o también científico, y que tales oraciones a su vez están formados con la agrupación de palabras de determinado significado, y las palabras a su vez formados con letras o signos, letras que también se forman por la agrupación continua o sucesiva de puntos, puntos que a su vez comprenden un conjunto de moléculas, análogos moleculares que se forman en la masa cerebral (específicamente en las neuronas que más adelante se verá que se estructuran en "engramas" o redes neuronales) -07- por la agrupación de átomos, y que tales átomos están conformados por electrones y estos a su vez conformados por partículas elementales -08-.
Quiere decir que la Estructura Mental Conceptual tiene su contraparte o análogo como Estructura Mental Bioquímica en el cerebro a nivel de las Redes Neuronales; o sea que, lo bioquímico y lo conceptual vienen a ser lo mismo, puesto que lo conceptual es la manifestación del diseño bioquímico de las redes neuronales, el cual es la fuente del pensamiento consciente -09-. Ello nos evidencia la existencia del desarrollo de diversas matrices del pensamiento tal como se detallan a continuación.

Matriz micro del pensamiento:

Matriz nano o puntual del pensamiento:
Matriz bioquímica o matriz atómica:

Matriz elemental o electrónica del pensamiento:

Donde: P.E = Partícula Elemental (o quark).

La complejidad de la matriz es mayor a nivel Electrónico y aparentemente más simple a nivel Macro, ello es debido a que la velocidad con que se desarrollan las matrices disminuye con la complejidad (relación inversa). Todas las anteriores matrices derivan o son el resultado de la Matriz Elemental o Electrónica. Puede darse cuenta el lector que la Matriz Elemental es la que constituye la materia, y que además es la que constituye a todas las demás matrices -10- del pensamiento. Ello nos lleva a la conclusión de que el pensamiento deriva o es el resultado de la organización sistemática y compleja de la materia (desde los inicios de la evolución de la especie animal humana).

La incidencia de electrones -11- en la Matriz Bioquímica del pensamiento en el cerebro puede ocurrir mediante el impacto de ondas eléctricas acústicas de determinada longitud de onda (sonido); mediante la incidencia de ondas eléctricas visuales o de luz de determinada longitud de onda (imagen); mediante el sentido del olfato al oler, del gusto al ingerir materia alimenticia, del tacto de los objetos; y principalmente mediante la circulación sanguínea en la que la sangre es el vehículo a través del cual se transportan átomos y moléculas dadores de electrones (por ejemplo los electrones del oxígeno -12- transportados por la molécula de Hemoglobina de la sangre -13-).
Todos ellos, solos o integrados, son los responsables directos de activar a la Matriz Bioquímica o sea de generar lo que nosotros los seres humanos (y todos los seres vivos) interpretamos como “la vida”, en nuestro caso específicamente “el pensamiento” -14-.

En cuanto se refiere a la Matriz Nano o Puntual: cada letra se construye en el pensamiento mediante una sucesión ordenada de puntos del cual no nos percatamos porque lo realizamos a una velocidad tan alta o aún demasiado elevada como para ser percibida (o "definida"-comprendida pues no se puede seguir el rastro o trayectoria de un electrón); ello podemos notarlo al observar el momento de escribirlos, en que la construcción de tal letra es mediante una sucesión de puntos, y como es lento, sí nos podemos percatar (los movimientos de la mano tienen un límite -15-, debido a su masa y a la energía que se gasta en poner en movimiento los músculos corporales y visuales para concretizar y/o exteriorizar los procesos mentales -16-).

Las matrices inferiores a la matriz Nano o Puntual -17-, son construidas desde la formación misma del cerebro del embrión para responder recíproca y bioquímicamente a los estímulos externos electro-físico-químicos del entorno o ambiente (incluso desde el útero en la madre gestante). En base a ella se construirá posteriormente la estructura mental del pensamiento conceptual o la matriz Nano o Puntual (se argumenta que desde los 02 años de edad del infante) vía la construcción de redes neuronales específicas que determinen los símbolos tanto lingüísticos como posteriormente los grafemas o escritura y su(s) significado(s) asignado(s) -18-.

NOTAS AL PIE:

-01- Son conceptos resultados del pensamiento filosófico y empírico logrado a través de un proceso histórico de síntesis de experiencias de malestar y bienestar individual y social; en el cual también se han ido definiendo el concepto del Dios y los conceptos vinculados a esa idea, que hasta finales del siglo XX se han mantenido sin cambios significativos puesto que no son el resultado de una teoría científica sino fruto de las experiencias directas de estímulo y respuesta como animales irracionales en proceso de racionalización.

-02- Una revolución de los conceptos (políticos, religiosos, etc.) redunda en una revolución del pensamiento, traduciéndose ello en una estructura mental menos rígida y menos parametrada en los individuos que conforman el sistema. Aquí radica la importancia de la investigación científica como generador de conceptos nuevos o para reformular conceptos preestablecidos.

-03- Esto está ocurriendo con el fenómeno actual denominado como Globalización y el vehículo que esta viabilizando tal proceso es el INTERNET. Una contradicción surgida a instancias del sistema capitalista en su afán de hegemonía y control del orbe que lo ha llevado a satanizar o a establecer fronteras o limites en la comunicación y en el quiebre de todo lo establecido por ellos, como es el caso de volver a los esquemas tradicionales de hegemonía que lo rigieron hasta fines del siglo XX.
El logro máximo de la Globalización por ende es el de la capacidad de DISOLVER SISTEMAS sea cual sea ésta y de DISOLVER ESQUEMAS MENTALES RÍGIDOS; UNA SUERTE DE “ANARQUÍA” que solo va a producir el resurgimiento de conceptos y de sistemas retrógrados del siglo XX.
Personalmente pienso que la globalización es sinónimo de “revolución de los conceptos”, por ende “revolución de los sistemas”.
-04- Las diversas matrices expuestas nos dan una idea de la construcción del pensamiento conceptual. Los siguientes términos: ‘esquemas mentales’, ‘conceptos’, ‘palabras’, son empleados por Piaget. Miguel de Subiría a los esquemas mentales los denomina algo así como “categorías”; y en vez de hablar de oraciones habla de “proposiciones”. Vigotsky traduce el valor de las palabras y se refiere de ellos como el “lenguaje”.

-05- En ese sentido el subconsciente puede emplear estas vías alternas para manifestarse o exteriorizarse sin que el individuo se percate de ello. O sea, los conceptos e ideas que reprimimos o bloqueamos bioquímicamente, se filtran enmascaradamente o encubiertos con determinados análogos conceptual-bioquímicos.

-06- Al respecto Mario Bunge en su libro titulado “¿Qué es filosofar científicamente?” (2 001) reflexiona: “no se trata de basar la ciencia en la filosofía, ni a la inversa, sino más bien de reconocer que la una no existe sin la otra, y que no parece que pueda progresar la una sin el apoyo y la crítica de la otra”.
Para Bunge según “El Comercio” (27/05/2001) en ese libro se agrupan los temas centrales de su pensamiento filosófico: la construcción de una filosofía científica y sistemática.

-07- Y que nos permiten la coordinación del movimiento muscular para producirlos o “dibujarlos” como respuestas a órdenes en equivalentes puntuales provenientes del cerebro.

-08- Todo ello generado en las neuronas cerebrales (bioquímicamente a nivel de átomos y moléculas) y que son puestos de manifiesto, exteriorizados o traducidos a través de los músculos de la mano y de la vista.

-09- Nosotros somos conscientes de las palabras bajo la forma de “un todo” aparente y abstracto; obviamos el valor de las letras que las constituyen, ya que las letras no tienen su contraparte objetiva material o abstracta y que separados de la palabra no significan nada. Somos conscientes del uso funcional de las palabras (como sonidos o como grafemas) para el proceso del pensamiento, solo hasta allí llegamos; pero somos inconscientes del uso funcional de las letras como entes separados para el proceso del pensamiento ya que aquello se lleva a cabo a un nivel infra-consciente (en psicología a esto se le llama el subconsciente) o sea a un nivel electro-atómico-molecular específicamente a nivel de electrones y de partículas elementales el cual al darse a una velocidad muy elevada y ser unidades muy simples o elementales no se perciben; ocurriendo lo contrario cuando tales electrones al agruparse forman un átomo, luego átomos en una molécula, luego moléculas en un ‘punto’ (lo expresado en unidades neuronales básicas de las redes neuronales), luego puntos en una letra, luego letras en una palabra, lo cual se hace más denso disminuyendo así su velocidad a una de tal valor que permita su percepción e interpretación según el lenguaje y nuestra cultura (los programas de computación se diseñan de modo similar).

-10- Ello explica a la unidad conceptual-bioquímica a la que hago alusión. O sea cuando menciono que cada palabra o concepto tiene su contraparte bioquímica en el cerebro.

-11- Actualmente hay registros de la actividad electrónica en las neuronas del cerebro y son medidos en milivoltios.

-12- En caso de que no haya oxígeno (hipotéticamente hoy) tendríamos que hallar un análogo dador de electrones para mantener la vida y por ende el pensamiento.

-13- Según conceptos convencionales, sabemos que la carga neta del oxígeno es negativa “-”, ello nos daría un indicador de que la carga neta de las moléculas que constituyen las células es positiva “+”. En otros términos, dado la masa molecular mayor de la hemoglobina y de los constituyentes celulares ello les permite secuestrar electrones del oxígeno debido a su mayor masa y por ende a su mayor micro campo electromagnético (micro-gravedad o nano-gravedad).
-14- Teniendo en cuenta esto de las estructuras mentales, por medio de las palabras podemos alterarlas para ejercer efectos beneficiosos en el individuo o de malestar. Beneficioso en la mayoría de los casos fueron-son por ejemplo las palabras de las prédicas del Cristo. Los estados de paranoia responden a muchos factores tanto intrínsecos como extrínsecos que por diferentes medios alteran o perturban la estructura mental del pensamiento siendo esto indicador de estructuras mentales débiles que en otros términos se podrían denominar como carentes de personalidad, identidad, fáciles de manipular, etc.

-15- En el cerebro es más rápido porque ocurre a un nivel atómico-molecular.

-16- En el caso de los niños menores de cinco años y de adultos iletrados, esta capacidad no existe y tiene que ser desarrollada progresivamente; o sea, desarrollar su coordinación neuro-muscular.

-17- Por un error en la revisión del texto en una versión anterior a ésta, se habló de ‘la Matriz Nano o Puntual’ en vez de ‘las matrices inferiores a ésta’ o sea a la matriz bioquímica o atómica que son la base del pensamiento bioquímico-emocional de toda forma de vida.

-18- En mi artículo titulado “Características Del Desarrollo Del Pensamiento Humano” se continua con el desarrollo de este tema con más detenimiento que demuestra que el pensamiento no es ninguna magia ni ningún don ‘divino’ como hasta nuestros días supervive aun como idea que domina a la casi totalidad de la población mundial, sino que se construye y también se puede deconstruir.

miércoles, 5 de agosto de 2009

CLASES DE AMOR, AMOR DE CLASES

¿Poesía? x SSMM

En esta hipótesis de vida y de amor, a los pobres también se les está imposibilitado amar con el amor de los pobres, con el amor de los ricos, inclusive hasta con el amor del Dios según los humanos, con el amor de prójimo.

¡Amores de distintas clases, clases de distintos amores!, de diferentes posiciones, de semejante forma, todas escritas con las mismas letras, la misma palabra, amor.

Pensar que el Dios Cristo intentó descubrirlo dentro del corazón del mundo y de los humanos, pero no pudo, y solo dejó su cuerpo humillado, sucio y ensangrentado para que los gusanos lo devorasen con sus derechos innegables de vivir, el don del Dios.

Así, con el hambre, la ignorancia y la indiferencia inevitable del sordo mundo que me duele, frente a todos fingiré amar, fingiré ser feliz ante los ojos de nuestro prójimo porque no sé lo que realmente significa el amor; y fingiendo así, eyacularé en lo más profundo de una vagina del mundo un amor del tamaño de mi pene para sentirme inmensamente feliz de jugar con esta hipótesis de vida ideada por este sordo mundo como aquella juega conmigo.

Y casi como en un acto sexual de venganza ridícula y humana, desesperadamente pretenderé masturbar mi pene dentro de una vagina por jugar también con el mundo solamente de igual a igual y no menos ni mas; quizá porque la ofensa enaltece a mi ser o porque solo así doy forma a mi ser sin ser, porque también el dolor abriga a mi piel, me protege del frío, del final hipotético, del final sin final. Ahora me doy cuenta, el verdadero Dios hipotético revelado del mundo está escondido en alguna parte de ella, en alguna parte de ti, esperándonos, para hacernos, para idearnos más que humanos.

A pesar de toda clase de amor, de todo amor de clase, fingiré amar, ¡lo sé!, pero no podré escapar del verdadero amor, del amor real y auténtico, la esencia del mundo y de la vida -aunque hipotética- que es buscar el pan de cada día sin importar cómo y así sobrevivirle a cualquier clase de amor, a cualquier amor de clase.

Así también, fingiré sufrir por causa del amor, sufriendo verídica y dolorosamente mi condición de pene ambulante que cuelga sostenido por dos piernas, protegido por dos brazos, alimentado por una boca, mirándole al hueco mundo a través de mis ojos que mordiendo mis orejas de algún modo pudiera pedirme con su suave voz silenciosa que la copule para así aliviar lentamente nuestro dolor producido por esta hipótesis de vida y sus clases de amor, sus amores de clase.

Y en la inevitable inmensidad desolada del desengaño de nuestra hipótesis de vida, el sexo amor, el coito, el orgasmo y la eyaculación son el aliciente perfecto, el néctar del engaño del mundo para reproducir tal hipótesis de vida y de amor, y así el sordo mundo siga sintiéndose vivo, siga oyéndose en su soledad para no sentirse solo; engaño del mundo para hacernos pensar de que somos los únicos seres exclusivos y fantásticos, incluso de fuente divina, que no nos hace pensar de que realmente el Dios pudiera tener la forma de algún insecto tan insignificante y despreciable por los humanos, que no es a nuestra imagen ni semejanza y que es de una clase de amor diferente al de los animales humanos que cultivan sus amores de clases y sus clases de amores en el suelo de sus libertades, de sus voluntades, rebeldes de ser solo hipótesis de vida, hipótesis de amor.

CAÍDOS EN EL MISMO HUECO

Por: Saúl S. Mandujano Mieses

Erase los días en la universidad en que las controversias, riñas y discusiones entre idealistas y materialistas acerca de la esencia del ser y de las cosas, era y sigue siendo el común denominador de siempre. Todos creen tener la verdad en sus palabras, desde los más novatos hasta los más versados.
Fue así que de una discusión iniciada en una charla de café, un doctor idealista y un doctor materialista, ambos renombrados mundialmente y entrados en años, con abundante cabello blanco, con la verdad en sus palabras, terminaron finalmente casi como llevados solo por sus pies en las mesas de un auditorio discutiendo acaloradamente sobre si el Dios creó a la materia o si el pensamiento así como el Dios son producto del movimiento complejo y sistemático de la materia el cual existe externa e independientemente del concepto, de la idea o de la percepción que tenga el hombre acerca de la materia.
El debate parecía prometedor más aún porque raras veces se presentaban ocasiones como ésta en que los personajes en cuestión eran doctores en filosofía, y ello le serviría a los estudiantes para que cada uno afiance sus posiciones sobre la vida y la materia, cimentando así aún más sus convicciones ideológicas. Mucha gente, entre interesados investigadores, ingenieros, magísteres, licenciados, doctores, estudiantes, trabajadores y entre otros curiosos se arremolinaron alrededor de ellos y cada uno manifestaba su simpatía al defensor de sus similares ideas.
El doctor idealista argumentaba convencido: "la materia es reflejo de nuestra experiencia humana, es producto de nuestro pensamiento; algo existe fuera de la naturaleza, fuera del mundo material; algo es el creador de la materia, de este mundo, y ese algo es Dios. Algo nos anima, nos mueve, y ese algo es nuestro espíritu, el alma". Y así el idealista se explayó en su discurso, algunas veces con argumentos redundantes pero convincentes, lógicos, racionales, morales y sensibles.
Finalizado su disertación, el materialista replicó y dijo: “la materia existe y existirá independientemente de los conceptos que tenga el hombre hacia ella; el pensamiento es el resultado, es producto del movimiento complejo y sistemático de la materia. No hay nada más allá de nuestra muerte, solo queda la descomposición orgánica, nuestro reciclaje a la naturaleza después de la composición de los átomos de la materia en los genes de los seres vivos en general".
La discusión tuvo sus altos y bajos, por momentos acalorados y por otros muy calmados, tolerante dentro de lo permisible por ambas partes.
Los doctores en idealismo y materialismo ponían sobre la meza de debate todas sus máximas elucubraciones mentales forjadas durante gran parte de sus vidas dedicados al estudio, a la investigación empleando su lenguaje de carácter bipolar. El debate presentó momentos de descontrol y algunas veces intentaron agredirse físicamente entre los dos pues se argumentaban cuestiones muy ofensivas por ambos lados desde el punto de vista de cada uno y desde la apreciación de los asistentes al auditorio.
Tal fue el calor del debate que en determinado momento los asistentes se ubicaron en lugares opuestos dado que era incómodo e insoportable el no hacerlo, y más aún si no se mostraban evidencias contundentes que confirmaran la supuesta veracidad de sus argumentos. Algunos de los curiosos asistentes que no entendían mucho de los argumentos del debate solo atinaban a reírse de los desvaríos emocionales que experimentaban aquellas personas a los que supuestamente los consideraban como ilustrados, muy bien preparados, doctos, cultos.
Serenos los idealistas pero algo mortificados e incómodos, parecían más convencidos y seguros de lo que decían puesto que argumentaban que todo lo que ellos expresaban lo podían sentir muy dentro de sí mismos. Los materialistas mucho más irascibles, sectarios y dogmáticos en sus argumentos, no daban muestras de comprender la situación generada y que finalmente asumían similares posturas que la de los idealistas aunque no lo pareciera.
Cuando en cierto momento parecía agotado el debate, definidas las posiciones y no habiendo llegado a conclusiones concretas más que polarizar aún más sus actitudes y posturas ideológicas, su distanciamiento personal y social; es que uno de los asistentes que había pasado desapercibido entre los curiosos solicitó intervenir en el debate. Este era un joven estudiante universitario de unos veintidós años conocido por los idealistas y por los materialistas como un hombre muy reservado, algunas veces demasiado introvertido y tonto, de mala gana le permitieron que tomara la palabra solo para cumplir con las formalidades.
Él, haciendo gala de una cortesía que no era propio de sí, planteó lo siguiente: "señores doctores, asistentes todos, tengan mis saludos muy cordiales felicitándolos por estar hoy llevando a cabo tan trascendental debate en bien del conocimiento y de la búsqueda de la verdad; sugiero que esta discusión lo sometamos a la práctica, a su comprobación, a su verificación y esto se logra pues experimentando tantas veces como sean necesarias. Al final verán que el problema en cuestión solo es cada uno de ustedes". Tal como siempre lo habían hecho con él, muchos de los asistentes entre idealistas y materialistas se rieron de lo que acababa de decir el estudiante, unos descaradamente y otros entre dientes, pero todos al menos coincidiendo en algo y dada la sabiduría popular asintieron a seguir oyéndolo pues no había nada que temer o qué perder y serviría para saber de qué lado estaba así como para bajar un poco la tensión del momento.
El joven estudiante se acercó hacia el estrado y pidió que los doctores se pusieran de pie a la que ellos accedieron respetuosamente y juntos lado a lado se ubicaron más o menos a dos metros en frente de él. Mientras todos estaban absortos en los preparativos de acomodarse y tomar algún refresco, el joven rápidamente extrajo una pistola automática de nueve milímetros y le descerrajó un certero disparo en la cabeza del doctor materialista que cayó muerto al instante sobre el piso y el estudiante inmediatamente replicó ante él en voz alta sin siquiera inmutarse y con una frialdad desconcertante: "es cierto señores, para este materialista que ya no piensa ni pensará más, la materia existe independientemente de su pensar puesto que ahora solo yace un montón de carne y huesos", lo miraba y entre sí se decía: "pobre materialista, ahora se lo comerán los gusanos".
Todos los asistentes aún no salían de su asombro, el impacto había sido tan inesperado que permanecían como entre horrorizados y petrificados. Fue tan rápido el segundo disparo que impactó directamente sobre el corazón del doctor idealista que cayó también muerto al instante sobre los brazos del estudiante, quien sujetándolo y apoyado sobre una de sus rodillas les replicó a los demás: "si el Dios existe, entonces que le devuelva la vida", y tomando el rostro del idealista muerto, dándole suaves palmadas en ambas mejillas le decía: "idealista, si tu alma existe y está frente a mí, óyeme. Despierta a tu cuerpo, levántate, mira, date cuenta de que estás muerto; respóndeme", lo miraba y ante el bullicio generado se decía a sí mismo: "pobre idealista, ahora a éste también se lo comerán los gusanos". Sus pensamientos corrieron muy rápidos, ante su idea apresurada presintiendo su destino pensó como diciéndole al cadáver: “idealista, el infierno que me he asignado hoy solo está en mi cabeza y en mi corazón y no en ninguna parte como te lo imaginabas, al igual que tu cielo”.
Por ese breve lapso, en algunos hubo un silencio sepulcral puesto que aún no salían de su asombro; pero uno de los asistentes que se hallaba próximo a la escena rompiendo el silencio por temor a ser herido alcanzó a decir: "asesino, asesino, asesino,..." y los demás simultáneamente empezaron a corear la misma palabra. Algunos asistentes salieron despavoridos del lugar y otros que habían permanecido callados y que aún no salían de su asombro, fueron los que lograron detenerlo, desarmarlo e intentar llevarlo a la comisaría más cercana para evitar que fuera linchado por toda la turba de idealistas y materialistas desorbitados, desorientados y furibundos que veían que dos vidas tan valiosísimas, ilustres y de reconocido prestigio mundial eran eliminados de una manera tan absurda por un simple idiota. Algunos asistentes intuyeron lo que le iba a suceder a aquel joven y se decían entre sí: "pobre hombre, ya se jodió, ahora se lo comerán los gusanos”.
El estudiante que aspiraba ser un investigador autodidacta, tuvo que ser juzgado bajo el cargo de homicidio sentenciándosele a cadena perpetua por haber actuado con alevosía y premeditación (no había la posibilidad de la pena de muerte en aquella legislación vigente aunque muchos la deseaban para él). Él en su defensa argumentaba que lo único que quería hacer era la demostración ante los idealistas y materialistas sobre la veracidad o validez de las posturas de ambos doctores en discusión, en conflicto. Sus abogados defensores querían recurrir al recurso de catalogarlo como demente para convertirlo en inimputable por la justicia ante lo que el estudiante se opuso y demostró su lucidez, lo cual fue inevitablemente en contra suya.
Todos los ciudadanos, absolutamente todos sin excepción entre materialistas e idealistas o no, estuvieron de acuerdo con el fallo e incluso la Iglesia se pronunció diciendo que aquello no podía hacerse, no debió permitirse puesto que se había matado a dos hijos de Dios y que por ello el estudiante habría de cumplir su condena con sufrimiento de conciencia y buscar el arrepentimiento para ganarse en el cielo el perdón de Dios.
Los medios de comunicación lo tildaron de loco, dijeron que si él pretendía comprobar alguna teoría suya habían otras maneras de hacerlo, otros medios disponibles sin tener que atentar contra la vida de ningún ser humano. Un Diario Chicha tituló: "Chancón asesino se volvió loco" e hicieron escarnio público de él en todo el mundo para evitar así que otros intentaran hacer lo mismo e inclusive se preguntaban de que quién pudo haber sido el monstruo que construyó a este pobre hombre, sospechándose así de que había más de un responsable y que debería de investigarse a las autoridades, a los maestros, a los trabajadores y al alumnado universitario.
Fue puesto en la cárcel entre los demás presidiarios; pero cuando los internos y personal de seguridad del penal se enteraron de su proceso, idealistas y materialistas le reprochaban su actitud y desde ese momento le comenzaron a guardar recelo, a temerle por considerarlo demente; nadie quería conversar con él, lo evadían y preferían seguir discutiendo y peleando entre ellos pues así se sentían vivos, auténticos, con una posición definida, con una identidad personal y filosófica, con el dominio de sus verdades y de la sabiduría. Sin quererlo, se convirtió en el apestado del mundo.
Ante la presión de los demás internos que se sentían incómodos con su sola presencia, las autoridades penitenciarias previendo cualquier situación contraria a la tranquilidad del penal, decidieron aislarlo ubicándolo en una celda muy oscura y recóndita del que muchas veces los carceleros hasta olvidaban llevarle sus alimentos por periodos muy largos en los que el estudiante se veía obligado a comer insectos y algunos que otros roedores, a veces sus excrementos, a beber su orina y de las cucarachas que merodeaban por su celda. Así, después de diez años casi totalmente aislado hasta de sus familiares, en esas condiciones perdió la razón, se volvió loco totalmente.
Cierto día, cuando se renovó la dirección del penal, las autoridades hicieron una inspección ocular y solo recién allí se recordaron de aquel hombre del que en un momento se dudaba sobre su existencia. Lo encontraron hecho una piltrafa, como un endemoniado que provocó un gran susto entre los veedores.
Ante esas circunstancias, las autoridades deciden trasladarlo a un hospital psiquiátrico, a un manicomio. Allí como por arte de magia se sintió más tranquilo; convivió con los demás orates que no veían la necesidad de aislarlo, de marginarlo, de excluirlo y él al percibir aquella sensación se sentía más tranquilo, más a gusto y permaneció allí hasta sus últimos días deambulando como un fantasma que no quiere abandonar el lugar de su libertad.
Y llegó el día; no sé si trágico o esperado, en que este hombre estúpido e ingenuo falleció. De las causas no se supo, a nadie pareció importarle; en fin, qué sentido tenía. Dicen aquellos que lo vieron, que murió con una sonrisa a flor de labios como si hubiera vivido enamorado del manicomio, de sus locos, de sus dementes y finalmente su cuerpo fue arrojado a una fosa común. Nadie de los de afuera llegó a enterarse (nadie hubiera querido) quienes siguieron con la vida que habían asumido, que consideraban como su mundo normal, el mundo de los idealistas y de los materialistas de siempre.

sábado, 1 de agosto de 2009

EL CORREDOR DE AUTÓDROMO

Para quien lo necesite. Por: Saúl Mandujano Mieses

Erase una vez un hombre que sin saber cómo ni por qué, un día llegó a soñar que vivía dentro de un autódromo. El, aún a pesar de estar dormido pensaba que aquello era un sueño, que esa supuesta vida era un sueño, que aquello no se parecía en nada a la vida que él había deseado desde niño; pero cuando abrió los ojos vio que era así y que realmente estaba viviendo en un autódromo. Se preguntó del por qué y para qué estaba allí pero no encontró respuestas; por más que pensaba no las hallaba, no habían. No entendía cómo es que había llegado hasta allí.

Muy intrigado, se levanto del asiento trasero del automóvil malogrado en el que estaba durmiendo, abrió la puerta y al salir divisó a lo lejos a tanta gente sentada en los palcos escalonados para espectadores que se hallaba a tres metros de alto de la pista, pero que guardaban un silencio sepulcral y parecían no moverse o que lo hacían de una manera tan lenta algo así como lo hacen las tortugas como si trataran de no ser percibidos por los demás.

Creyó por conveniente comunicarse con ellos puesto que el circuito estaba vacío, no había nadie, pero que para suerte suya a su lado se encontraba la torre de control sobre el que sobresalía un altavoz.

Subió a la torre de control pero no encontró a nadie, estaba vacío. Encendió el parlante que retumbó como trueno y preguntó por el potente altavoz a los espectadores del circuito para averiguar porque razón se hallaba allí y ellos sintiendo la vibración del potente parlante le respondieron muchas cosas e inclusive en todos los idiomas. El trataba de entender las respuestas pero finalmente no comprendió ninguna de ellas puesto que todos gritaban a su manera y en tonos distintos; creyó que el público parecía que lo invitaba a competir, a participar de esta carrera y ganar.

El bullicio espectador era tan incomprensible así como también la forma tan entusiasta con que se manifestaban, casi como desesperados que se confundieron todos como si fuera un grito de ánimo que le entusiasmo a competir y siguió deambulando por el circuito sin poder salir de allí porque en sus sueños muchas voces le dijeron que salir del autódromo era encontrarse con un mundo incierto, vacío, desconocido, y quién sabe sería devorado por animales monstruosos que flotaban por allí y que las paredes del autódromo eran el límite de la vida y que mas allá de ella solo estaban precipicios infinitos, interminables, y que si él llegara a caerse, nunca terminaría de llegar al fondo.

Se preguntaba acerca de quién podría haber sido el responsable de haberlo puesto en aquella situación que no le gustaba, que no le parecía agradable puesto que ese tipo de vida no era lo que él había deseado desde niño, no correspondía con sus sueños; buscó responsables e incluso comprometió al Dios de los hombres por su destino pero en esa incertidumbre de no saber por qué, sus pensamientos le traicionaban, le torturaban, le lastimaban, le desvariaban y le excitaban también. Le extrañaban el animoso bullicio incomprensible de la gente así como sus gritos y entonces optó por querer retirarse de allí más aún porque entre aquellas personas y él se interponía una gran malla metálica muy fina que no le permitía verles bien el rostro ni reconocerlos.

Quiso salirse de allí, miró por donde podría hacerlo pero en ese momento no había ningún tipo de salida, ninguna puerta de entrada o de salida, ninguna vía alterna o de escape, extrañándose por completo; solo vio como única salida el camino del circuito, el camino que visto en perspectiva parecía demasiado lejano o distante en su trayectoria como para ir caminando. A pesar de sus dudas, a pesar de que algo le decía que sería mejor esperar sentado en algún lugar, comenzó a caminar; pero a medida que cuanto más recorría, más lejano e inútil parecía el hallar alguna salida posible.

Con sudor en los ojos y con un hambre extraño en el vientre y en su corazón, se sintió muy fatigado pues el camino parecía interminable y algo muy en el fondo de sí le insinuaba a desistir de seguir caminando, pero a pesar de aquello siguió adelante. El bullicio de la gente no cesaba y a la distancia parecía que lo incitaban a seguir en su empeño y a la vez que sentía como que lo empujaban a competir puesto que sino sería muy tarde ya, pero que a pesar de ello él no se sentía muy seguro sobre lo que estaba sintiendo desde que el bullicio comenzó. Aquello lo animó a desistir de su pesimismo a seguir caminando y forzó la marcha puesto que algo dentro de sí también le insinuaba que no era casual su presencia en aquel autódromo; de que por algo estaba allí pero sin entender por qué. Se decía así mismo: “por alguna razón estoy aquí, no sé si por una razón casual o por alguna razón especial, pero por algo estoy aquí y voy a averiguarlo”.

Fue así que en su trayecto halló estacionado un automóvil de carrera que llevaba inscrito su nombre y apellidos, tenía su fotografía además de una tarjeta de propiedad a su nombre. Se extraño sonriéndose, pero al ver las llaves puestas y no encontrar a ninguna persona a quién preguntar, decidió subir al automóvil con la creencia de ser él uno de los participantes y que recién lo acababa de comprender. Así, él entendió del por qué tanto bullicio cuando habló a través del potente parlante al público presente de quienes sus rostros él no los podía distinguir ni lo podía ver por la malla especial.

Pensó que los demás corredores ya habían partido puesto que no se les veía por ningún lado. Quiso preguntar a los asistentes para saber dónde estaban los demás corredores pero la malla especial no se lo permitía y dado que suponía que era uno de los corredores, por una vergüenza incomprensible no se atrevió a preguntar y decidió que sería más prudente o pertinente darles alcance y preguntárselo a ellos pues se suponía que eran parte de la carrera y sabrían por donde estaba la salida de aquel autódromo.

Encendió el auto y pisó el acelerador a fondo saliendo disparado casi como bala de cañón haciendo remecer los asientos de los asistentes que sintieron sus carnes casi quietas y temblorosas palidecer del susto.
En el trayecto vio señales de peligro que a veces le insinuaban a no obedecerlos pero que sin saber cómo ni por qué, pero que el auto no le permitía salirse de la vía aunque él lo intentaba adrede. Miró a todos lados pero no se cruzaba con nadie.

Sucedía que cuando él se acercaba a la meta, se percataba de que el público reventaba en un bullicio y que había llevado a pensar de que posiblemente ya les estaba dando alcance lo que lo animaba a seguir corriendo; le hacía experimentar sensaciones nunca antes vividas por él como creer que podía ser el ganador, y ganando, salir de aquel lugar con el premio, con el reconocimiento de ser el mejor aún sin quererlo.

Luego de haber dado más de cincuenta vueltas al circuito no cruzarse con ningún otro corredor; cansado de no verlos, por cierta explicable intuición pensó que quizá era mejor esperarlos en un lugar levemente alejado de la meta puesto que en algún momento tenían que hacerlo. No le importó en ese momento si llegaba a perder aquella carrera, no le importó siquiera lo que llegara a pensar sobre él el público asistente, ni el premio que allí estuviese en disputa, no le importó absolutamente nada más que solo hallar una salida de aquel autódromo, de aquel lugar que parecía estar convirtiéndose en una especie de pesadilla.

Cuando se detuvo a un lado de la pista, observó el medidor de combustible y se asombró de que el medidor siguiera marcando “full”, lleno. Todo parecía absurdo, abstracto, incierto, irreal, inmaterial, como un sueño.

Sentado sobre su automóvil, fumando un cigarrillo también interminable, esperó y esperó horas, casi un día entero pero nada; no habían otros corredores, solo una ruma de colillas de cigarro dispersos por todo el automóvil y sobre la pista del autódromo. Decidió dar una vuelta más, la última vuelta, la más lenta de su vida que ni cuenta el tiempo se daba. Repasó nuevamente el camino, observó todo, ya lo conocía todo al revés y al derecho, hasta la clase de viento que soplaba sobre su rostro.

Luego, sin darse cuenta ni sin quererlo, con un cierto temor de no hallar a alguien con quien hablar, llegó a la meta con una cierta vergüenza dudosa que más parecía miedo. Apagó el motor de su auto, bajó del automóvil y sentía como los asistentes gritaban eufóricamente, parecía que daban vivas por alguien pero él sin saber a quién. Ansioso y algo angustiado, pero casi alegre al fin, despertó de su letargo y en la confusión de aquella realidad que parecía irreal, pensó que alguien se acercaba a la meta y que sería el ganador resignándose a ser el perdedor de aquella carrera, sin importarle en lo más mínimo haber perdido la carrera y sin saber aún ni por qué ni para qué. Muy en el fondo de sí, se sintió algo triste por haber perdido puesto que sabía que había corrido a velocidades que nunca en su vida nadie imaginó ni podría imaginar y que lo hicieron sentir estar casi al borde de la locura inclusive.

Observó a todos lados pero no había nadie a pesar de que la algarabía y los gritos de la gente continuaban; sintió una atmósfera muy cargada y extraña que le provocó una cólera, una ira incomprensible no solo de él sino también del público. Ante lo amargo de su aliento, le parecía ideal y sublime sentir el olor del alcohol del champagne espumante que ansiaba beber para así saciar su sed, para calmar su ira, para apaciguar su incierto dolor.

Buscó, pero no halló a nadie y se preocupó aún mucho más que sintió que su mente y su corazón iban a estallar. En su desesperación de no hallar a nadie, con incredulidad confirmó sus temerosas y dudosas sospechas, de que realmente él era el único corredor y que no habían otros mas y que eso explicaría el por qué no se cruzó con ningún otro. Ya muy angustiado, subió nuevamente por la torre de control y formuló tantas preguntas por el altavoz pero las respuestas fueron casi las mismas de las que oyó la primera vez; solo voces disonantes, algo raras, sin sentido, a veces con cierto sentido pero que lo confundían aún más.

Viendo que no conseguía nada e inclusive habiendo solicitado en vano que alguien se acercara hacía él para explicarle cual era la razón de su presencia allí en el autódromo y le señale la salida de aquel lugar, bajó las escaleras de la torre de control casi cayéndose y se acercó al palco de los asistentes para preguntarles uno por uno. Gritó desde abajo pero la gente parecía no oírlo, parecía ni siquiera entenderlo que lo llevó a pensar que tal vez su idioma no era el mismo que el del público y que por eso no lo entendían ni él los entendía.

Con cierta esperanza en el corazón de hallar arriba a alguien que entienda su idioma, se trepó como pudo por la pared de seguridad y por la malla metálica que le impedía ver claramente y comunicarse directamente con la gente; mas ya arriba colgado sobre el borde superior de la malla, grande fue su sorpresa al observar de que todos ¡no tenían ojos ni oídos! Espantado, asustado, les gritó con todas sus fuerzas pero nadie lo oía, se acercaba a ellos pero nadie lo veía. En su desesperación cogió a varios de ellos y los samaqueó, les arañó, les golpeó y a uno de ellos lo dejó inconsciente al golpearlo no se sabe si de forma casual o no con la cabeza de otro asistente haciéndolos sangrar profusamente, sin que ellos entiendan por qué ni por quién pero que les dolía demasiado tanto golpe en su condición de ciegos y de sordos. Pero a pesar de ello, el bullicio ahora un poco tenue, más leve, aún continuaba.

Percatándose de lo que estaba haciendo y viendo lo que sucedía, retrocedió asustado de sí mismo, pasmado casi hasta la muerte por lo que estaba haciendo allí. Salto hacia la pista y salió corriendo lleno de terror, gritando con todas sus fuerzas como si se hubiera vuelto loco casi seguro de que nadie lo oiría, convencido de que nadie lo comprendería. En su huida tropezó con una piedra que lo hizo caer estrepitosamente golpeándose fuertemente la cabeza; se retorció de dolor y aún tirado sobre la pista del circuito, gritaba desconsoladamente: ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué yo?; y con los ojos llorosos miraba el cielo tratando de hallar alguna respuesta tal vez divina pero fue una vez más en vano.

Sin saber por qué, él había competido consigo mismo, sólo; había ganado la carrera puesto que creía que los demás así lo sentían y así se lo hacían sentir, pero finalmente él vio, comprendió que había perdido su propia carrera, que realmente estaba sólo y al lado de tanta gente pero sin salida posible que lo haga sentir verdaderamente libre.

Aterrorizado, abordó su automóvil para abandonar a como dé lugar ese autódromo de pesadilla pero no pudo; no sabía cómo salir de allí. Pensó que debería estrellarse contra las paredes del circuito a gran velocidad y así salir de allí a pesar de las advertencias reveladas en sueños sin importarle si acababa su vida con aquel impacto, pero extrañamente el automóvil otra vez no se lo permitió.

Detuvo el auto en medio de la pista seguro de hallarse solo y apoyado sobre el timón lloró hasta perder todas sus lágrimas, y no pudo llorar más. Finalmente comprendió que quizá ese era su destino, ser un eterno corredor de autos en aquel autódromo; entonces pensó que sería mejor resignarse a vivir así y terminar siempre siendo el ganador y el perdedor de su propia carrera y acostumbrarse a ser supuestamente alabado por todos los espectadores sordos y ciegos por sus victorias, por ser el primero de la carrera y también ser supuestamente compadecido por ellos mismos ante sus derrotas por ser el último de la carrera.

Y así fue, se acostumbró a ello y vivió de la vida antes que la vida viviera por él, sintiéndose así encontrado consigo mismo, auténtico, a veces casi inevitablemente genial, que muchas veces ni le importaba por qué ni para qué. Aprendió a convivir con los ciegos y los sordos que no podían saber ni entender de la razón de su presencia, de su existencia, de sus padecimientos; vivió con ellos aunque sin entenderlos pero que comprendió que a pesar de ello él necesitaba estar en contacto con ellos y ellos necesitaban de él también para no sentirse solos e inútiles, para no sentirse ciegos y sordos en su propia soledad. Lo necesitaban como su guía y él así lo comprendió; no le quedaba otra salida congruente con sus raciocinios, con su necesidad de vivir.

Aceptó ese destino a pesar de no haberlo deseado nunca; y cierto día sin saber cómo ni por qué, mientras dormía en el asiento trasero de su auto soñó que se hallaba sentado en medio de los espectadores del autódromo, sin ojos y sin oídos. A pesar de estar dormido, él en sueños pensó otra vez de que aquella vida realmente era un sueño; que ¡todo era un sueño! Y despertó sobresaltado pero no veía nada, no oía nada; y con cierta seguridad de su temor más profundo se llevó las manos hacia los ojos y no los halló, ni oídos tampoco.

Creyéndose aún en sueños de pesadilla, extendió sus brazos y pudo sentir por las formas de sus cuerpos y por el calor que emanaban, de que otras personas habían a su alrededor sin poder verlas ni oírlas. No supo si debería llorar o no pues no había manera de saber el significado de aquello más que solo sentir su corazón palpitante en extremo, quiso preguntar pero inmediatamente un silencio sepulcral fue parido dentro de sí que lo hizo enmudecer y sintió por primera vez la urgente necesidad de tener el contacto con la piel del cuerpo de los demás ante su terrible soledad; sin pudor, sin malicia, sin vergüenza, sin complejos ante nadie, con una inmensa necesidad de amor por el prójimo y por sí mismo, comprendiendo recién en ese momento a cabalidad el verdadero significado de la vida, del amor, de la compañía de alguien, de un ser vivo varón o mujer, y también de un ser humano que realmente vea y oiga aunque sea por ellos, que tal vez también sufra por causa de ellos.

Fue que en medio de uno de esos silencios habituales, cierto día todo el público espectador, entre ellos él, sintieron en sus pieles la vibración provocada por el potente parlante y casi de inmediato brotaron de sus bocas palabras y mas palabras, frases y mas frases que no podían oír, pero diciéndolas a la manera de cada uno: “libérate", "la salida está dentro de ti", "tú eres la solución a tu problema", "busca la salida en ti", "ayúdate a ti mismo", "tú eres el conductor de tu vida", "el problema solamente eres tú", "mira en qué hemos terminado por buscar la salida", "tú eres el futuro del país, de nosotros y de ti", "abre bien tus ojos y escucha nuestras palabras", "no caigas en nuestros mismos errores", "tú eres nuestra guía, nuestro líder", "no compitas contigo mismo, perderás", "ama a tu prójimo como a ti mismo", "escucha y mira más allá de ti mismo"; y todos los gritos se confundieron en un solo grito muy extraño que parecía como de aliento, como de ánimo, como que invitaban a competir...