martes, 24 de noviembre de 2009

¿QUÉ ES EL PENSAMIENTO?

El presente da un bosquejo del significado del pensamiento. En lo posterior iremos desarrollando según la disponibilidad de tiempo.

SE SUPLICA AL LECTOR QUE SI NO COMPATIBILIZA CON EL CONTENIDO VERTIDO AQUÍ POR FAVOR DEJE DE LEER ESTE BLOG Y OPTE POR OTROS DE SU AGRADO QUE NO LE INCOMODEN O LE PRODUZCA PREOCUPACIONES ABSURDAS.


EL PENSAMIENTO.- Las multimatrices configuradas por las diferentes áreas cerebrales como sistemas de redes neuronales, en su desarrollo, constituyen el pensamiento. Modelos bioquímicos o bioquímico-conceptuales de interacción cerebral neuronal con el ambiente. Ocurre desde los microorganismos tales como los virus y bacterias hasta los seres humanos. Un pensamiento natural, visual-abstracto es el que desarrollan los animales.

Existen dos tipos de pensamiento: el pensamiento pre-bioquímico-emocional o netamente bioquímico desarrollado desde la formación del huevo o zigoto (es decir desde la fecundación del óvulo por el espermatozoide) cuya síntesis evolutiva se traduce en el desarrollo y la aparición del cerebro en el embrión lo que es el punto de partida del pensamiento bioquímico-emocional (podríamos separar estas etapas solo con fines vulgares y de interpretación errónea, que algunos denominan como “subconsciente” o mal llamado como “inconsciente”), hasta aproximadamente los 24 meses de nacido el bebé. Y el pensamiento bioquímico-conceptual (comúnmente denominado como “consciencia”) con sus variantes iniciales que van aproximadamente desde los 24 meses de nacido hasta la adultez (involucra la incorporación de los símbolos lingüísticos, del lenguaje inventado, en la estructura mental tomando como base al pensamiento bioquímico-emocional).

Sea el pensamiento bioquímico-emocional o el pensamiento bioquímico-conceptual, el pensamiento es un producto de diversos procesos de reacciones físico-químicos controlados por la estructura atómico-molecular misma de las neuronas. En cuanto a los procesos bioquímico-conceptuales tales procesos no se suceden al azar en los adultos, pues se van configurando a medida que el individuo desarrolla-incorpora (se dice “asimilación” en la teoría conceptual del conocimiento –Jean Piaget-) el lenguaje de los símbolos y los estructura en una matriz bioquímico-conceptual en redes neuronales situadas en el lóbulo frontal del cerebro. La estructura misma configurada de la neurona (a lo largo de la evolución) y de las redes neuronales (conectadas por sinapsis) le permite controlar las reacciones físico-químicas sosteniendo así, soportando así a los procesos bioquímico-emocionales o bioquímico-conceptuales diversos, es decir, al pensamiento tal y como lo "percibe" el común de los mortales.

El orden o sucesión de las reacciones de los sustratos citoplasmáticos de las neuronas en el cerebro, así como sus productos bioquímico-conceptuales, está direccionado, controlado o determinado por los cromosomas del núcleo celular específicamente por sus genes (DNA o ácido desoxirribonucleico, RNA o ácido ribonucleico), es decir, las neuronas controlan los procesos mentales influenciadas por el entorno exterior natural al ser vivo al que están integradas (Oparin habla en términos conceptuales de esta “Unidad Dialéctica”). Entonces el pensamiento ocurre en un sistema dinámico semicerrado de la materia-energía cerebral (unidad dialéctica, energía equivale a materia dispersa a alta velocidad tal como lo sugiere la ecuación de Albert Einstein de E=mc2).

MISCELÁNEA AL RESPECTO: SOBRE QUÉ ES SER “HUMANO”

(PD: No tomo el tema del aborto terapéutico si alguien interpreta otra cosa)

Muchos profesionales de las ramas biológicas y demás ramas afirman últimamente (a propósito del tema de la píldora abortiva o “del día siguiente”) que el óvulo que está fecundado pero aún sin la formación de su cerebro no es un ser humano.

Pensar de este modo solo pone en evidencia la imbecilidad de la especie y la degeneración de sus pensamientos por justificar el aniquilamiento de un ser que deja de ser “humano” tan solo por “no haber desarrollado” (ojo, deberían poner el término “aún” al final de esta frase), aparentemente, las bases estructurales neuronales para sustentar el pensamiento bioquímico-conceptual, es decir, al pensamiento producto de la cultura, al lenguaje inventado por la sociedad que los convierte en seres humanos.
¡Que un feto o embrión no lo haya adquirido como don social-cultural le quita la categoría de “humano”!, para pendejos salimos sobrando.

Desde que el óvulo es fecundado están sentadas las bases moleculares de un ser vivo y las bases moleculares de su pensamiento bioquímico-emocional que constituye la base sobre el que se construye el accesorio pensamiento bioquímico-conceptual que como dije es lo único que los distingue de los demás animales.

Pensar de ese modo es pensar como los matarifes de camal, como los terroristas de Al Qaeda o peor aún, que les da a éstos una razón de ser y de justificar sus actos.

Ello ocurre porque priorizan lo conceptual influenciados por sus taras religiosas-filosóficas sobre la base molecular de la vida y del pensamiento, peor aún, sin saber siquiera lo que significa el pensamiento y que todos ellos piensan ignorantemente en su profesionalismo que se debe a un “espíritu”, a un “alma”.

Habría que preguntarles entonces que ¿en qué momento “ingresa” el espíritu, el alma, al cuerpo? a estos mediocres “profesionales”, "científicos", “filósofos”, incluso "pastores de la fe". Obviamente los del clero no podrán responderlo tampoco.

Debido a que el sistema capitalista peruano ha degenerado a la sociedad o la ha pervertido desde sus cimientos culturales, sociales y políticos con la displicencia del clero peruano (y romano) debido a las relaciones sociales de producción-distribución establecidos, y ante la imposibilidad de resolver estas contradicciones es que se pretende controlar el crecimiento poblacional desde el ámbito en el que no se manifiesta ni se percibe pero que molecular e implícitamente en el DNA está estructurada y se manifestará con su desarrollo del huevo o cigoto.

Esto deviene en un problema cultural, solo una percepción cultural-conceptual (incluso filosófico-religioso) pero en ningún modo de carácter biológico. Lo cultural-conceptual se pervierte, se prostituye por que responde a nuestra voluntad (que manifiesta que no hay ningún Dios teórico que lo controle), pero no así lo biológico (excepto las mutaciones inducidas por el entorno ocurridas al azar).

Frente a la perversión cultural de la especie ninguna iglesia actual representa una contradicción-oposición ni antagonismo (salvo retórico absurdo); al contrario, es (son) un ente funcional sobre los cuales se construye una reciprocidad cultural de subsistencia político religiosa, pues los fundamentos de toda religión provienen del desarrollo cultural de los productos del desarrollo de ese invento “humano” llamado LENGUAJE (que involucra al concepto del Dios o de los Dioses como trataremos más adelante).

Significa que lo “humano” es un término prostituible, negociable, proclive a interpretaciones diversas sujetos a un fin concertado por la mediocridad y la incompetencia de las mayorías (y también de las minorías). Así también, la eliminación biológica de un nuevo ser se puede justificar con términos conceptuales mal o muy bien elaboradas y "científicamente sustentadas". Seamos más sinceros y directos, digamos que estamos a favor del aborto y dejémonos de hipocrecías con terminologías baratas e inteligentes cuasi 'científicas'.

El problema (disculpen la vulgaridad) es la “cachería” desenfrenada de la población principalmente joven e ignorante que cree que planificación familiar significa solo usar condón y la píldora del día siguiente, además de la falta de responsabilidad. "SEXO SEGURO", le dicen, inspirados por los parametrados medios de comunicación. SON LOS PRODUCTOS DE LA EXTREMA POBREZA MENTAL en nuestro país.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿SIMULACRO DE “GUERRA” FRÍA EN LAS FUERZAS ARMADAS PERUANAS?

Debido a la caída del sistema unipolar norteamericano en el orbe, el Perú no escapa a la tensión de fuerzas con la intención de “pelearse” por mantener el control al interior de las FFAA.
Una pugna atizada por la crisis económica en el que están en juego grandes intereses económicos tanto nacionales como extranjeros construidos en base a la corrupción promovida por el sistema capitalista en el contexto nacional neoliberal y la especulación financiera promotora de la crisis global como se afirma.
La conexión yanqui en Latinoamérica está moviendo sus hilos para continuar manteniendo la hegemonía e intervencionismo en todos los países latinoamericanos. Detrás está la motivación inducida para la compra de armamentos para el “sostenimiento de la paz” en Latinoamérica y la promoción del empleo y la recuperación económica en Norteamérica (EEUU), específicamente del bloque económico regional “americano”.
Las aparentes distensiones entre Perú y Chile solo son juegos de “guerra” psicológica para entretener y asustar a la población peruana y chilena con el “peligro” externo.
El real peligro si se quiere llamar así está incubándose DENTRO de cada país. El caso más avanzado de esto es Colombia y la presencia de la guerrilla de las FARC en una guerra por el control del poder colombiano.
Chile y Perú han entrado en otro contexto: el de darse golpes bajos pero dentro del contexto de la integración política y económica que incluye por ejemplo la distorsión de la Historia de la Guerra del Pacífico (libros, películas, etc.). Recordemos nomás las visitas recíprocas de los representantes de las FFAA de ambos países para integrarse en una cooperación más estrecha a todo nivel mientras el esquema neoliberal se había consolidado hasta antes del 2008 (inicio formal de la crisis) y la colocación incluso de bustos de insignes marinos peruanos y chilenos en cada país. Dime con quién andas y te diré quién eres reza el dicho.
Hoy se nos pretende hacer creer que debemos “volver” a hacer memoria del pasado como si todos los hubiésemos olvidado solo por el gusto de unos cuantos mequetrefes, para “lograr la integración económica global”, “que había que olvidar el pasado” se nos decía. Muchos personajes apristas hoy contradicen sus versiones promovidas desde el inicio del gobierno de Alan García, es una constante en un partido de gobierno cuestionado por escandalosos, normales casos de corrupción (ejemplo Petroaudios).
No cabe duda que los mandos de cada país pueden desencadenar un conflicto bélico, no cabe la menor duda y ello solo es posible porque dentro de cada país existe un peligro real que solo se puede disolver en el contexto mismo del conflicto, luego de ello nuevamente volverá la reconciliación, las sonrisas y los abrazos así como las efigies de los Nuevos Héroes en cada país recíprocamente. A estas alturas ya no es suficiente hacer llorar a las vírgenes de yeso como se hacía durante el gobierno del delincuente Fujimori avalado por los EEUU hasta antes del 2000.
Las aparentes distensiones entre Perú y Chile (caso del oficial FAP acusado de espionaje que no lo sería si lo trasladamos al contexto de aquellos mandos que se daban la mano, besos y abrazos por la integración y el olvido del pasado que alentaban los apristas y la derecha reaccionaria) solo son cortinas de humo para encubrir cuestiones de fondo que involucran muy posiblemente a ambos presidentes (García y Bachelet) en actos de corrupción y/o la manipulación política de la opinión pública de ambos países para someterse a las decisiones del Tribunal de la Haya en el diferendo limítrofe. Son las disquisiciones de los potenciales “victoriosos almirantes” de cada país. Lo cierto es que el Perú siempre pierde hasta en el futbol por tener los jugadores que tiene con sus estructuras mentales endebles, enclenques, pendencieras: ¡salud!
Fuera de ello, no hay una razón real, contundente, sostenible, seria para pensar siquiera en un conflicto bélico entre ambos países y lo veo más como un flaco favor a la Bachelet ad portas de las elecciones en el país de los mapochos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

UN TITIRITERO LLAMADO "YO"

Erase una vez una cosa indefinida que se introdujo en mi cuerpo de infante por medio de mis ojos, mis oídos, mis manos, mi boca y mi nariz. Creció junto al lado de mis débiles esfuerzos, de mis insignificantes y pequeñas ganas de vivir y de ser feliz sin saber siquiera lo que aquello significaba pero que lo sentía, lo intuía.
Habiendo yo nacido sin saber cómo conocer ni reconocer al mundo de los demás, ante mi soledad él se posesionó de mí como ángel fantasmagórico y me condujo por donde siempre lo hizo seguro de saber los caminos que desde el inicio de la vida y de las leyes físicas recorrió.
Gozó sin que yo lo supiera racionalmente de verdad, de los sufrimientos de los demás así como de mis sufrimientos y me hizo creer de que lo que hacía era la manera más fácil de obtener aquello que parecía felicidad, un consuelo al dolor de niño, y yo me sentía realizado sin siquiera saber por qué, pero me sentía bien, así fue, me sentía bien como gusano en la fruta; desgraciado de mi, aunque no me daba cuenta, mis sufrimientos fueron a causa del sufrimiento de los demás.
Me guió clandestinamente, me indujo por donde quiso y yo siguiéndolo pensando de que eso era lo que había que hacer porque así parecía que deberían ser las cosas y porque mis recursos mentales eran muy pobres y creían de que el mundo estaba al alcance de mi mano sin saber cómo ni por qué.
¡Me hizo creer de que yo podía ser el dueño del mundo sin siquiera ser el dueño de mi mismo!, y yo le creí por que no había otra posibilidad, no sabía cual, no había manera de saberlo por que recién aprendía a creer, a suponer de que pensaba, de que razonaba; ¡pobre de mí!
Nunca lloró por mí, nunca lo vi, nunca lo sentí mas que solo enorgullecerse enmascaradamente de sus actos. Al contrario, después de su satisfacción, de realizado su ego, sus fantasías que también los convertía en mías; me hacía sentir como el ser más vil y desgraciado haciéndome terminar finalmente con los ojos llorosos de fuego que me quemaban la vida, los seres que veía, el mundo del vivir, mi pobre e insignificante mundo.
Se reía de los demás sin siquiera saberlo él mismo; también en el momento del acto más cruel del teatro de mi fantasía de vida parecida a la de un fantasma, se reía de mi sin que yo lo pudiera impedir y sin saber siquiera del por qué se reía, sin siquiera saber de si su risa era tal. ¡Yo tan solo, abandonado a la suerte de él!
Dio vida a un monstruo angelical, delicado, calculador, del que fui su cómplice sin saber, pero que muy en el fondo de mi era un miserable que aprendió a engañar a los demás y más que nada, a engañarme a mí mismo, a mentirme, a estafarme, a hacerme finalmente fracasar personal y socialmente; aunque siempre haciéndome creer lo contrario y yo creyéndole porque eso parecía la vida, parecía agradable y fácil, parecía ser yo; eso se asemejaba a la felicidad, era lo único que aparentaba tener.
Parece absurdo, pero también hizo surgir dentro de mí sentimientos encontrados y contradictorios de justicia y amor por los que recién empecé a otear algo que parecía ser la luz del alba pero que no lo era.
Fue un día en que no me acuerdo, cuando el Dios de los hombres ingresó a nuestras vidas, la vida que yo veía y la vida que él dirigía clandestinamente a su antojo sin que yo me diera cuenta. Sin quererlo, el Dios comenzó a actuar casi análogamente que él pero en forma contraria, antagónica a él, llevándome a tratar de definirme por uno de los dos caminos totalmente opuestos que se crearon, que se abrieron para mí.
Llegó después el día en que se escondía detrás mío como felino tras un ratón y cuando no habían posibles salidas para mí al tratar de conseguir comida y satisfacción, saltaba de mis espaldas y me atrapaba mordiéndome la garganta tratando de asfixiarme para poder devorarme y llevarme a lo más profundo de su abdomen no sin antes primero haber jugado conmigo para excitarse, para entrenarse, para madurar, mas aun dándome posibilidades de escapar inútilmente pues era un ratón que no quiso escapar de sí mismo; que no podía tal como estaba pero que le resultaba agradable ser atrapado por él sin saber por qué.
Sucedió un día cuando tomé el camino abierto por el Dios que pensó en que yo me estaba convirtiendo en una carga para él, en un estorbo, un contradictorio, un rebelde, y que dos personas no deberían caber en el mismo cuerpo y entonces pretendió desalojarme y la única manera de lograrlo era destruyéndome totalmente puesto que yo aun no había nacido y mucho mas a sabiendas de que por evidencias históricas casi toda la especie humana había muerto sin haber nacido. Temió por su vida, por su muerte, por mi nacimiento, por mi independencia porque nunca conoció de una situación similar y dudó de mi llamándolo utopía.
Comenzó a conspirar contra el Dios con más fuerza tratando de recuperarme en un acto de aparente buena voluntad porque sabía que él era yo y que necesitaba de mí para poder vivir. En medio de esa pugna de ser recuperado por ellos es que viví como ciego abandonado y en cierto modo me sentí utilizado por ambos, herido por ambos, castigado por ambos; y en determinado momento los caminos a lo lejos parecieron juntarse en uno solo, parecía ser uno solo porque ya me daba igual ir por uno o por el otro.
Y llegó el momento cruel, no sé realmente si fue cruel, en que el Dios fue derrotado y desalojado de mí con un miedo inmenso como el miedo de Adán al ser desterrado del Edén y su camino abierto quedó invadido por él. Así comencé a vivir dominado por él e inclusive aprendí a utilizar el legado del Dios para aprovecharme de los demás, para chantajearlos, para engañarlos sin siquiera saberlo aunque intuyéndolo puesto que ya había comenzado a estudiar lo que significaba el engaño, la mentira, la presunta verdad.
Parecía placentero esta nueva vida pues conseguía disfrutar del placer en forma fácil e incluso sin darme cuenta de que con ello hería a los demás y que también me hería a mí mismo mas no me importaba por que llegué a creer de que los demás de la sociedad, políticamente eran los culpables de mi desgracia. Él, seguro de sus dominios, no se percató de mi rebeldía enseñada por él cuando se enfrentó al Dios de los hombres y comencé a conspirar contra él mismo en una especie de acto suicida.
Él sintió mis intenciones, aunque no pudo definirlo con palabras, intuyó que trataba de deshacerme de él y en un acto de ser superior, de macho dominante, comenzó a rastrear mis pasos, a medir el ritmo de cada uno de los latidos de mi corazón, a medir mi respiración, a mirarme a los ojos directamente y por detrás, a escuchar detenidamente cada una de mis palabras, a oler mi aliento, a averiguar lo que comía, con quién hablaba, cómo y qué defecaba, qué gestos hacía, qué pensaba.
Previendo mi rebelión, creyó adecuado destruirme y quedarse solo con el dominio de mi cuerpo. No podía saber de sus intenciones, ni siquiera podía entenderlo, pero en un acto de rebeldía auténtico decidí combatirlo y eliminarlo así me costara la vida.
De tanto ir amenazándome veladamente, torturándome solapadamente para no ser descubierto, fracturándome, como hoja seca quebrándome en forma lenta pero segura, destruyéndome incluso hasta el límite de la paranoia esquizofrénica y casi de la locura; él sin darse cuenta, de tanto herirme cual cuchillo, hizo un agujero dentro de mi cárcel aparentemente perpetua, de mi callejón sin salida, por donde pude escapar de él y descubrir nuevamente al mundo que yo no descubrí desde niño sino él, o sea, un alguien que hasta ese día me engañó, alguien a quien llamé: ¡yo!.
Pensar que en medio de la miseria moral y del abandono al que quedé expuesto por los demás abandonados, mi nacimiento se dio entre balas de fusil que no disparé, explosiones de dinamita que no realicé; entre corrupción que no avalé, ignorancia que desprecié, mediocridad que vomité, necesidades por doquier; entre desvaríos y vómitos psicológicos de los que pretendieron hacer de mis desvaríos un instrumento para su bienestar, entre libros y experimentos de laboratorio, y entre las caricias de una mujer abandonada que llegó a mí como esponja empapada de vinagre para calmar mi sed, sintiendo así por primera vez el verdadero sabor del agua, de la vida que nunca sentí verdaderamente.
Hoy he cogido mis huesos quebrados a la mala por él sin querer y sé muy bien que sin saber y mis carnes rasgadas que los cocí con alambre; mas, me parezco a una marioneta escapado de su titiritero, que camina recién a tientas arrastrando sus miles de hilos que caen de mi cuerpo lentamente, uno a uno, reconociendo poco a poco los caminos que siempre recorrí pero que nunca vi.
He mirado a mi alrededor por primera vez y he visto, triste en mi primera impresión, el cadáver del Dios expulsado de mí y crucificado sobre una cruz por él sin que yo lo haya visto, sin que me diera cuenta. Más, detrás de mí viene él tratando de calzar mis pasos con el sueño de alguna vez darme alcance y seguro de sí pretender recuperar los hilos de su marioneta que un día fue, de mala gana siguiéndome talvés para aprender algo de mí para no sufrir más entre los dos y convivir en el mismo cuerpo con el sueño de hacerme feliz, acompañándome desconfiado hasta el día en que él muera y vele temerariamente su ser hasta el día de mi muerte en que moriremos los dos y sea él finalmente la única evidencia, lo único que quede de mi ser, de nuestro ser.

PIEDAD EFÍMERA COMO POLVO DEL CAMINO

Durante los viajes a mi centro de labores aproximadamente en los primeros días del mes de julio de este año, en el camino que sale de Huancavelica antes de pasar por un desfiladero, a casi dos kilómetros y medio, que hace desconfiar a casi todos los automovilistas, una familia se asentó en un escampado aprovechando los materiales del lugar y allí pernoctaron buen tiempo hasta que supongo que por la poca disponibilidad de agua por la temporada de invierno decidieron migrar a otro lugar.
En aquel lugar tenían algunas vacas y que otros caballos cuidados por unos tres perros. Ocurrió tal vez que por el hambre uno de ellos saliese a buscar comida que no alcanzaba para los tres, pero al volver de su correría, en su ausencia ya sus dueños se habían retirado hacia otro lugar.
Al no saber hacia dónde ir, se cobijó en unos montículos de paja que sus dueños dejaron previendo un posterior regreso y como signo de propiedad del desolado lugar.
Por la costumbre, el animal perseguía a los carros que pasaban por allí como recordando y extrañando la compañía de sus perros compañeros. De qué comería, no lo sé, y quizá a la debilidad provocada por la falta de alimentación en espera del retorno de sus dueños es que en una de sus correrías fue atropellado y abandonado moribundo.
Sus lesiones habrán sido fatales. Cierto día lo vi tirado al lado mismo de la carretera y pasamos raudamente como siempre. Al segundo día lo vimos en el mismo lugar y así hasta el tercer día en que se me pasó por la cabeza pedirle al chofer de la combi que se parase y así sacarlo del lugar donde estaba y en un acto de pena y de piedad animal evitar que los carros pasaran por su encima.
A la falta de tiempo para enterrarlo, había pensado en arrojarlo por una pendiente del inicio del desfiladero pero ya alguien casi se había adelantado a mis intenciones.
El can yacía a unos tres metros de la vía fuera de la posibilidad de ser aplastado. Su cuerpo ya estaba hinchado casi como a punto de reventar.
Al cuarto día del viaje cuando pasamos por el mismo lugar, del animal solo habían quedado sus pelos dorados esparcidos por el suelo, ni rastros de huesos ni de carnes.
No sé si habría sido devorado por las alimañas de por allí o si alguien habría terminado de hacer lo que en determinado momento había pasado por mi cabeza. Por los restos abundantes de los pelos cabe la posibilidad de que fuese devorado por animales diversos. Quién sabe si por algún cóndor. Es improbable que el servicio de limpieza pública haya pasado por allí.
De mi pena y piedad inicial no quedó nada, más que solo una satisfacción incierta con sabor a insatisfacción que me hizo recordar las veces en que con mi padre aprendí a enterrar a nuestros perritos y demás animalitos muertos pues decía que sus vidas eran tan parecidas a las nuestras. Fue como el polvo del camino que levantamos al pasar, tan frágiles y efímeras como la vida misma de este animal, como la de nuestra propia vida, pero que para variar tan similar destino, artísticamente se inventa un cielo, un lugar especial dónde depositar el polvo del camino, un lugar dónde soportar la impiedad y la indiferencia de la vida, inútilmente.

viernes, 6 de noviembre de 2009

RÍO DE PIEDRAS (1)

Me detengo ardiendo en llamas a mitad de este río seco e imagino el discurrir de las distintas aguas con que las piedras de este lecho conversaron sin cansancio, pocos quietos, muchos rodando.
Seco ahora, es un río de piedras que no avanzan, estancados, mudos, resignados al abandono, a la indiferencia de los demás y de sí mismos; esperando el agua de vida, atentos a su regreso y volver a hablar con él.
Miro la carrera de piedras detenida en el tiempo, talvés negándose a sí mismas su ser, y luego pienso en cómo hacerlos correr, darles vida como a los hombres muertos de este mundo seco.
Pero las piedras parecen vomitar casi decorosamente mi ausencia diciéndome: ¡Escucha la voz de nuestro silencio, estamos latentes como tu olvido, no estamos muertos; solo esperamos al agua!
Y pienso luego que las piedras ya adivinaron mis dudas sin que haya corrido el aire de mi boca que pretende abandonarme entre el lecho de estas piedras; saben que vino, saben que viene, saben que vendrá; no importa cuándo pero que vendrá.
Y me siento agua en este río de piedras como llovizna en el desierto, les siento piedras vivas, y aunque el agua vaya a dar a la mar, sabemos que volverá; las piedras también lo saben.
El agua se ha guardado en la memoria de este río de piedras entre sus recodos y en los poros de cada uno; es la madre, el padre, y en cierto modo el hijo adoptivo de las piedras para así ser un río y no solo piedras muertas como los hombres muertos de este mundo seco.
Este río de piedras que me sienten sin sus ojos ni sus oídos no son como los hombres, pues todos están fieles sobre un mismo cauce, como un secreto guardado de mil colores, de un mismo cauce aunque al final sea la muerte la única recompensa al abandono, a la espera, al retorno.
Les hablo sobre la vida que tengo colgando de mis ojos a punto de caerse, les hablo sobre el amor que siento aun en contra de mí mismo, les hablo sobre la esperanza que mantengo zurcido entre los bolsillos de mi pantalón y me siento piedra entre estas piedras sentado a mitad de este río seco.
Me imagino el sueño infantil de la piedra que quiso ser como el agua, mas no pudo, y solo se resignó a dejarse llevar por el agua, por su corriente, dando vueltas y vueltas, golpeándose, rompiéndose, acabándose como yo en el querer.
Pues ya hube empezado a dar vueltas y vueltas tratando de escapar de mis pies que piedras muertas se empezaron a volver, tan pesadas como los hombres muertos de este mundo seco.
Con mis manos pregunto sus nombres y las piedras dicen tener muchos cuando el agua llega, dejando de ser así solamente un río de piedras.
Nuestras vidas particulares son las piedras de los ríos que van a dar a la mar para nunca mas regresar; piedras convertidas en arena, en tierra y en polvo para soñar con talvés algún día regresar.
¡Mar y playa hermana, más que mi inicio, eres mi final, mi tranquilidad, el volver a renacer!, ¡por eso me alegro al contemplarte!
Es la vida y la muerte de este río de piedras, como la de los hombres muertos de este mundo seco.
(1) Como todos en la vida, por algo hemos comenzado aunque sea sin rima o métrica.