miércoles, 17 de febrero de 2010

LAS AVENTURAS DE LAS IZQUIERDAS, DE LOS PROGRESISTAS Y DE LOS NACIONALISTAS

Vemos a través de los medios de prensa afines a la nueva izquierda socialista en Latinoamérica cómo se van empantanando sus pretensiones de afirmar sus posturas socialistas en el marco de una indefinición social que ya en muchos países está engendrando una oposición de derecha cada vez más organizada (pero de minorías y sin un rumbo concreto ni confiable producto de sus políticas implementadas) como la que dio origen a los movimientos de izquierdas y progresistas hace algunos años y posteriormente a su acceso a la gerenciación-administración de los gobiernos como argumentan analistas diversos.
Definitivamente, en cinco años más o menos probables (o diez años poco probables) volverán a retomar las riendas de los gobiernos que siempre han tutelado. Lo que sucede en Chile no solo es un pequeño lunar en Latinoamérica, esto ya tiene un antecedente con el derechista y reaccionario de Alan García Pérez en nuestro país (que solo por la inercia ideológica del pasado y por el absurdo ego aprista se autodenomina como de “izquierda”) y mucho antes con Alberto Fujimori. La indefinición política e ideológica de quienes dicen haber aprendido que los argumentos revolucionarios que los engendraron ya no son válidos sino errados en el contexto de la globalización y las mismas prácticas gubernamentalistas absorbidos por el sistema neoliberal importado los llevará a convertirse en meros hechos sociales circunstanciales.
Lo más adecuado sería integrarse al sistema democrático de carácter occidental (u otro) como ya viene sucediendo y dejar de seguir mintiendo a la sociedad y al proletariado con una prédica ya fuera de contexto y de la realidad, que fue constituida en otros tiempos, y que hoy ya no se corresponden.
Hace mucho oía a un comentarista nicaragüense de la prensa oficial que cabría la posibilidad de que EE.UU. podría haber provocado el terremoto en Haití hace poco más de un mes. Creo a todas luces que esos argumentos si bien podrían ser aceptables si se mostraran al menos las mínimas evidencias que se correlacionen con la movilización de barcos o submarinos norteamericanos o la muestra de evidencias de explosivos empleados o algo similar tendrían estos argumentos una aceptación en la población y en la opinión internacional. Sabemos de lo que son capaces los norteamericanos y sus aliados por sobrevivir como nación y como estado imperial, pero emplear estos argumentos solo para exacerbar un sentimiento anti yanqui es simplemente una tomada de pelo no solo a los nicaragüenses sino a la opinión internacional. No es casual que los gobiernos que se dicen izquierdistas y/o nacionalistas están hace mucho ya empleando las mismas estrategias de psicosociales para adormecer a la población como ya se dijo en su momento como si fuera mutuo acuerdo.
Algo de esta tendencia de fusión o de sincretismo político y cuasi ideológico está sucediendo ya en nuestro país. Toledo propone unir esfuerzos a las de la “eterna candidata” como la denominan o a Lourdes Flores (uno podría creer que está borracho, pero no). Ello es congruente con su tendencia frustrada durante su gobierno (2001 al 2006) dado el sistema de fuerzas y de alianzas arbitrarias promovidas por la delincuencial dictadura fujimontesinista heredada y reformulada por sus sucesores hasta hoy que Toledo supo capitalizar dado el descalabro social y económico al que habíamos ingresado con el delincuente de Fujimori al que se dice García intenta vanamente indultarlo como si nada hubiera pasado en el país ni en el contexto internacional. Solo otro delincuente lo indultaría.
Pareciera en este contexto más adecuado a los nacionalistas de Humala no presentarse a las elecciones presidenciales del 2011 sino postergarlas hasta el 2016. Pero la desesperación electoral lo convertirá en la pareja de Lourdes, es decir, el “eterno candidato” pues es parte de esta anomia generacional en que se está convirtiendo la oposición “democrática izquierdista” y que se va perdiendo en el horizonte de la globalización neoliberal que se presenta hoy con diversas y variadas caretas y verso florido. Persistir convierte a los humalistas en perdedores. La población ya está adormecida, doblegada y convencida en que por la experiencia sensible de las décadas pasadas, como consecuencia principal de la Guerra Interna desatada por Sendero Luminoso en 1980 bajo la dirección de Abimael Guzmán, ya no concibe otras experiencias o inexperiencias que los deriven en aventurerismo y en el caos social, económico y político ya experimentado (ello derivó en la reforma estructural del pensamiento García para tratar de borrar los errores de su pasado gobierno y que involucró a su propio partido como parte de este contexto al que nos referimos líneas arriba). El APRA en los hechos ya no existe como partido revolucionario ni mucho menos de tener un carácter o tendencia “americana”, a fenecido, ahora más pareciera ser solo un movimiento político como los que hoy abundan y aparecen y desaparecen según el contexto y la coyuntura electoral solo para participar en el gobierno y sacar el máximo de provecho a como dé lugar (a propósito, el caso de León Alegría terminará en nada y en la absolución de todos los involucrados). No es lo mismo o casual el apoyo dado por las izquierdas al APRA en 1985 en contraste al que la derecha le otorgó al APRA para su segundo gobierno (es absurdo que la población aprista siga sosteniendo su sentimiento aprista de décadas pasadas en el actual contexto, la renuncia de muchos dirigentes apristas al APRA en fechas recientes ante el jurado de elecciones solo es una pequeña muestra de ello. La preocupación aprista de a como dé lugar colocar por contratos o nombramientos a sus partidarios en puestos del Estado debe ser motivo de sus desvelos pese a estar promoviendo y ejecutando leyes que los ponen en riesgo laboral y económico).
En razón de los desvelos de cualesquiera de los gobiernos de turno por mantener ocupados laboralmente a la mayor parte de la población generando el recurso indispensable de la inestabilidad laboral para ejecutar aquello, para el común de los mortales peruanos les da lo mismo tener cualesquier postura política y ser cliente de cualquiera de ellos puesto que hoy en los hechos nadie (ni la corrupción mediática) les garantiza su sobrevivencia y estabilidad laboral o económica.
Ni las cifras estadísticas del INEI, que en el futuro cercano podrán ser trucadas o maquilladas a gustos del gobernante de turno, podrán vendernos un país “positivista” que ni siquiera el hipotético y probable acceso a la farándula electorera de nuestro país de Sendero Luminoso solo con Abimael Guzmán Reynoso a la cabeza podrá alterar o cambiar en algo.
Tampoco alterará la emergencia de un potencial outsider como Jaime Bayli cuya función solo radica en segmentar a la derecha de nuestro país (aquella que eligió a Alan García) que de llegar a la presidencia se convertirá en un equivalente de Fujimori manipulable y manoseable como a él le gusta. Es uno más de entre los candidatos potenciales de la derecha peruana que de haber segunda vuelta simularán una “unión de fuerzas” que no es tal por lo definido en las elecciones pasadas. No es ningún payaso, tampoco un total mentiroso pero si un fanfarrón que quiere experimentar para alguna curul de congresista o como de inspiración para algún libro futuro. Nada resuelve ni resolverá su candidatura o probable condición de presidente que para mí no pasa de ser un acto masturbatorio colectivo como lo representa su homólogo probable candidato presidencial de un ex general del ejército.