sábado, 6 de marzo de 2010

SUCESOS DE PIURA

“No estoy para defender a los mantenidos por el Estado, estoy para trabajar y luchar por los que se ganan la vida con su propio esfuerzo” dicho en otras palabras por Alan García Pérez el ciudadano de primera categoría en nuestro país.

No parece ser el caso en lo acontecido en Piura. Elemental mi querido Watson, las leyes lo diseñó no solo García sino que vienen desde el gobierno delincuencial de Alberto Fujimori Fujimori, la que hoy "disfrutamos". La similitud entre ellos salta a la vista y la diferencia entre ellos está en que el show de la cumbia chicha ya no funciona y menos el baile del teteo.

Si nos trasladamos en el tiempo cuando la ex Unión Soviética y otros países similares ejecutaban sus políticas, recuerdo que cuando niño escuchaba argumentos que defenestraban de estos países y por peruanos que no coincidían con sus métodos. Hoy no solo parece que estoy en el mismo lado de aquellos que criticaban a aquel país pero que sus medios de comunicación no defenestran sino que guardan un silencio cómplice o dicen las cosas a medias poniéndose en el medio. Cuestiones de oportunidad política.

Pero el argumento es el mismo, ya no se dice “gusanos” despectivamente como lo hacía el gobierno cubano sino ahora los neo fujimontesinistas los catalogan de “senderistas” a estos pobres comerciantes que dicho sea de paso transfiero mi solidaridad pese a ser un mantenido por el Estado. ¿Que esperaban los del gobierno, que individuos con buena ropa, saco y corbata fueran los que tirasen piedras a los policías o que ancianos y viejos se defendieran del desalojo arbitrario?

Carlos Raffo, el acérrimo defensor del delincuente Fujimori, ahora dice lo que dice y luego dirá que no dijo lo que dijo. Después irá a Piura a hacer campaña con los sectores más pobres y llevarles a aquellos ambulantes y comerciantes el ritmo del chino y unos bonitos busitos nuevos (por no decir uniformes nuevos y zapatos) también para las víctimas de este enfrentamiento, que se extenderá por todo el país pues los mecanismos de la democracia burguesa corrupta no son compatibles con las necesidades de la población pobre y en extrema pobreza. Tomemos solo a Barrantes Lingán y viajemos a su época; qué hubieran dicho los hoy afables repartidores de uniformes si aquel personaje de entonces hubiera repartido uniformes y buzos a la población? Pues: “¡no al asistencialismo! ¡Hay que enseñarles a pescar y no a darles pescado! ¡No a políticas paternalistas o de estado papá!, etc. pero hoy repetiremos la frase: “Cómo cambias pelona”, es decir, que has hablado huevadas respecto de la izquierda y el “comunismo” apestoso de entonces.

Es fácil recurrir al manido recurso de la palabra “senderista” para satanizar e invalidar a cualesquier persona, todos lo hacemos de uno u otro modo, no es novedad, no tenemos por qué sentirnos ofendidos. Al autor de este blog no le incomoda si detractores y/o “simpatizantes” me catalogan de “senderista”, una palabra hueca y sin sustento si se quieren con ello referir a los terroristas (Fujimori y Bush serían senderistas si ese fuera el caso). El lector percibirá que el afán de la simpatía es lo que menos trasluce en el contenido de este blog. Me preocuparía si demostraran que soy un delincuente, un ladrón, un asesino, un violador, un corrupto o probablemente un mujeriego. Quien sabe, podemos cambiar en el transcurso de los años ¿no?

Es algo evidente hoy. Ya no se puede seguir meciendo o engañando a la población con bailecitos ni teknocumbias ni tusuykusuns salvo que aquella lo desee así para pasar los ratos y las ratas.

No se puede decir mucho ya de la policía en estos enfrentamientos. Hacen lo que les dicen que tienen que hacer las órdenes y las leyes y nada más, sin ningún afán por defenderlos o pretender sugerirlo siquiera.

Si García dice preocuparse por estos sobrevivientes de la economía, los de última categoría en sus palabras y que por ello merecen que se les pase por encima como lo intentaron en Bagua. Demolamos Palacio de Gobierno y que los comerciantes construyan un mercadillo en ella y que Palacio se traslade al relleno sanitario donde iban a ser reubicados aquellos comerciantes.