sábado, 10 de abril de 2010

EL JUEGO DEL GRAN BONETÓN

“Yo no fui, fue el fuez; no, fue la fiscal; no, fue el García; no, fue el Róbulo; no, fue la Policía Nacional del Perú; no, yo creo que fue el hijo de puta de este blog”.

En fin, qué más da quién o quienes sean el (los) responsable de la adulteración de los USB del caso Bussiness Trak. Esto es un verdadero chongo gran burgués.

Esta ya demostrado para qué sirven los poderes del Estado Gran Burgués y para quienes la conforman. Cuántos delincuentes comunes encerrados por casos de robos simples o mayores similares deben de estar envidiando la suerte de los Rómulo León Alegría y demás que consideran que no han delinquido sino que solo han hecho uso de las ventajas que les ofrece el capitalismo.

Si Leones Alegrías quedan en la impunidad y libres de polvo y paja, entonces casi la totalidad de delincuentes que se hallan encerrados en las cárceles del país deberían ser liberados inmediatamente pues su condena deviene en injusta.

El pedido de Ollanta Humala de que el individuo García renuncie a la presidencia por “incapacidad moral” es a todas luces un pedido tardío y oportunista por no decir electorero solamente. Las masas en las calles ya le estuvieron diciendo al García lo que realmente piensan de él.

Nadie en su sano juicio puede permitirse el lujo de aceptar a rajatabla lo que los apristas de este gobierno pretenden implementar por las exigencias del libre mercado, la globalización y el neoliberalismo ramplón. Las respuestas ya están a la vista, pues pese a haberse demonizado las protestas civiles y populares contra las medidas arbitrarias y pseudo correctas de este gobierno de turno y pese a la existencia de las leyes García que ordenan a las fuerzas policiales y armadas a disparar a matar a cualquiera con total impunidad, las masas están asimilando y asumiendo su papel histórico y revolucionario por la justicia social, parafraseando para variar.

Las masas están comprendiendo recién que ya no bastan luchas verbales y griterío. Patética la imagen del hombre fuerte del Concejo de Ministros Javier V. Quesquén quien horas antes de observar los decretos contrarios a la opinión de los mineros había sido férreo en su postura y luego solo una sonrisa forzada “por la justicia a los mineros”, “porque nos preocupamos por ellos”, etc.

La culpa es de los apristas”, no, “la culpa es de los fujimontesinistas”, no, “la culpa es de los nacionalistas”, no, “la culpa es de los etceteristas”. Hay que ser un caradura, un sinvergüenza para no reconocer sus responsabilidades ante la aprobación de leyes que hoy rigen y son las que provocan la insurgencia entre la población y las muertes inevitables entre las masas en protesta. Sin hacer mención de la justificación que encuentran las fuerzas guerrilleras activas en nuestro país.

No hay delitos, solo son negocios” parece ser el argumento que nos impondrá (o nos impondrán) el juego del gran bonetón, con la prensa comprada aunque escandalosa e inútilmente indignada, con los juristas legalistas y ‘coherentes’ con los hechos, con la policía a la “que se le debe respetar (chistoso)”, y con el olvido del tiempo.

Como autocrítica, frente a estas medidas de lucha que ya vimos en Bagua y otros, hoy en Arequipa, como profesor del magisterio me parezco ver como a una muñequita de porcelana defendiendo sus derechos en las calles entre piedras y bombas lacrimógenas protegiendo una razón intelectual que solo a uno mismo le importa. Ni qué decir de aquellos que por defender directa o indirectamente a su “líder a la fuerza” en el gobierno presienten que las cosas no van para mejor en el contexto nacional (e internacional) y que el oportunismo mediático es hoy una carta para sobrevivir, mantener sus puestos de trabajo y arrimarse a lo que venga con la Municipalización de la educación de la mano con el CEN del SUTE y/o con cualesquiera de los gobiernos de turno (diré que: una expresión algo así como si hubieran perdido la brújula, la fe en sus principios e ideales hasta negar las ideologías, su razón de ser, como si la “realidad” los hubiera barrido y hecho añicos, ni siquiera para hacer de tripas corazón).

Uno comprende que la lucha magisterial está fracturada necesaria e inevitablemente. Sería como si hubiéramos pedido que los mineros de Arequipa debieron haber puesto sus esperanzas en Defensoría del Pueblo, el Poder Judicial, la Fiscalía o el Chongreso.

Haciendo memoria de la movilización del SUTEP de mediados del 2007 en la avenida Abancay (antes de que se apruebe la Nueva Ley de la Carrera Pública Magisterial promotora de corrupción y mediocridad encubierta, maquillada), ante tanta gritería diaria (comprensible), una mujer (posiblemente molesta por la gritería de tanto ocioso, mediocre profesor que no quiere someterse a una inofensiva evaluación según su criterio supongo), desde las ventanas de si más no recuerdo la Defensoría o de la Fiscalía (que estaba o está exactamente casi al frente de la antigua Biblioteca Nacional), lanzó un macetero sin importarle sobre quién pudiese caer (el guachimán de la puerta principal estuvo más cerca de ser impactado, a un metro y medio más o menos) a lo que yo pensé “qué clase de mierdas están en estas instituciones” a la que posiblemente haya pensado lo mismo tal mujer como para arrojar ese macetero sin importarle sobre quién pudiera caer (aunque es posible que haya visualizado un pequeño claro antes de tirarlo como expresión de su nivel de consciencia). Es posible, digo, que al pasar por allí a la salida de su trabajo haya encontrado los residuos de su acto y constatado que no hubo víctimas que “ella pudiera lamentar”. Tenía los brazos extendidos sujetando el macetero, yo la vi lanzarlo, pues impactó no cerca a la pared (como para decir que se le cayó de casualidad mientras hacía algo) sino al borde del jardín que hay allí, más o menos a un metro y medio de la pared mientras yo rellenaba con tierra una botella plástica que se supone debió ser lanzado contra los policías que impedían nuestro avance hasta el Chongreso radical, revolucionario, reformador, de entonces.

“Yo no fui, él fue, ella fue, ellos, ellas, nosotros, vosotros, ellos, bla, bla, bla”.