martes, 4 de mayo de 2010

BTR, TELELLORONA APRISTA

Tal y como vienen afirmando muchos apristas sintiéndose víctimas de las circunstancias argumentando “cacería de brujos” me viene a la mente la triste comidilla que representó para mí un sticker pegado sobre la puerta de la I.E. sobre la que laboro.

Amenazas veladas, nada directas, pérdidas de tiempo. Hoy ya casi no queda nada de éste.

Nuestro papel desempeñado durante la dictadura fujimontesinista les pareció a algunos apristas la “necesidad preventiva” de una representación teatral de los verdugos en ciernes que no fueron, que no pueden ser. Dicho de otro modo, este gobierno es una pérdida de tiempo pues no se necesita hacer mucho para que solos se descalabren por efecto de su propia naturaleza aprista aunque argumenten lo contrario.

¿Quién le dice a Del Castillo involucrarse en esas cosas como el caso de BTR?

¿Cómo se les ocurrió “amenazar” a un individuo como yo?: viviendo en un par de cuartitos con techo que se lo puede llevar el viento frente a un Del Castillo de Naipes (DCN) con su edificiaso que es de envidia, yo humilde profesor de aula de primaria con su sueldo devaluándose frente a un DCN un doctor político de trayectoria y congresista ex premier, yo un individuo que apenas viste ropas presentables casi como uniforme algunos comprados en cachina frente al DCN de frac y buenas telas, yo un “mantenido” por el estado frente a un empresario conocido, yo un detestado por muchos sin apoyo popular ni de juventudes frente a un DCN que se las trae con el apoyo de sus partidarios, yo un pobre diablo que apenas escribe lo que puede frente a un orador de multitudes y de palco parlamentario, yo un potencial ambulante informal y DCN formal, yo un detestado policial y militar presunto delincuente terrorista frente a un defensor padre de la patria, yo un defenestrador clasista de chilenos frente a un conciliador latinoamericano. Para qué más: yo masoquistamente un pobre diablo.

Uno se enfrentó a los defensores de un gobierno calamitoso y pernicioso (que con el rebrote senderista dejará de serlo) asumiendo los costos que hubieron de ser necesarios aunque ello involucraba quedar en la calle masticando nuestra “frustración” por el simple abuso del poder encontrando en uno a un cabeza de turco donde desfogar sus cóleras, sus represiones, sus rabias, sus espíritus de victoriosos, de “justicieros”, de “inteligentes” avalados frágilmente, sustentados en valores morales endebles y faltas morales supuestas acordes con mi perfil psicológico de entonces, de hoy.

Todos tenemos errores, tenemos el deber y el derecho de enmendarlos asumiendo nuestras responsabilidades aunque involucren nuestra ruina total. Pero a DCN no le cae el dicho bíblico que dice que: “solo la verdad nos hará libres” pues es obvio que para él sería contradictorio, pernicioso.

Si alguien se siente ofendido en los hechos y las palabras de los demás como el caso de BTR simplemente manda al diablo a los demás y se resiste a darles la razón, en el momento y no después. Tampoco otorga ni pide licencias de ningún tipo y si es posible manda al demonio a cualesquier juez o fiscal que se toma el atrevimiento de insinuarlo, catalogarlo o sugerirlo siquiera de delincuente.

Nos recuerda el pasaje bíblico de Jesús y la mujer adúltera que iba a ser lapidada (muerta a pedradas), se le perdonó la vida y se le sugirió no vivir más en el pecado. Pero en el caso de los apristas es pedirles peras al olmo y que este pasaje ni siquiera se acerca en lo más mínimo a su realidad.

Alguien que diría que me conoce pensará que miento al decir que soy un pobre diablo. Por estos lares ya se corre la voz de que soy “millonario”, que mi apellido me delata (lo corroborarán personas de un asentamiento humano en un cerro de Ancón donde estuve “viviendo” y que al existir dos planos del mismo lugar terminé en la calle, instalado en la vía pública), que “tengo” una "hacienda" en mi terruño si así se le puede llamar y que muy bien la puedo comparar con muchos propietarios de terrenos aquí en Huancavelica (en zonas consideradas como de extrema pobreza a pesar de ello) que lo único que tienen ahora como oferta del gobierno neoliberal es la ganga de comprárselos o que los vendan a precio regalado. Del valor de ese terreno familiar terruño creo que tengo más valor monetario en mi pequeña casa de Huancavelica que esperábamos que el COFOPRI de Nidia Vílchez y de Omar Quesada nos lo titulara, já.

Ni qué decir del argumento de algunos policías borrachos de catalogarme de “chileno” porque se presta a la defenestración oportunista perfecta en base a que este apellido lo hay en Chile, si más no recuerdo en la dirección de una institución de becas en ciencia y tecnología chilenas (tal como apareció en un reporte televisivo nacional hace muchos en un tema X). Es decir, ¡soy chileno carajo! Bueno, debo reconocer que debe haber (y habrá) en otros países y que en ese caso también soy un mono ecuatoriano de mierda, un boliviano maricón come pollo, un colombiano pastelero, un brasileño impúdico, un mexicano que daba las gracias a su mano, un en fin, de cualquier lugar de América o del mundo. Solo falta un Alien o un “V”, un E.T. …...

No diré que me molesta aceptar las condiciones en que vivo ni tampoco diré que me gusta. Todos queremos prosperar a puro punche o a pasadas de franela. En fin, no es el tema aunque tiene ese trasfondo.

Pero, parece bonito despotricar de los demás amparados en supuestas verdades, en supuestos enemigos y lo peor es hacerlo a espaldas de los demás. No me gusta estar teniendo ‘roces’, ni estar ‘codeándome’ con la gente light (como DCN) solo porque sí, porque a alguien se le ocurrió, a alguien le pareció oportunista u oportuno por las glorias de antaño (las glorias fujimontesinistas), algo así como a las glorias pasadas yanquis de fines del siglo XX imitador de cruzadas medievales.

Viéndome en mi verdadera dimensión por lo descrito líneas arriba: YA ABURRE ESTA INTRASCENDENTE TELENOVELA APRISTA que en nada contribuye a resolver mi problemática personal ni a satisfacer mis pobres y ridículas, en fin, expectativas.

Parece chistoso lo que voy a decir, pero, “que sea el poder judicial peruano quien se encargue de DCN”.