viernes, 21 de mayo de 2010

CÁLCULO MÁS FINANCIERO CAPITALISTA QUE DE SEGURIDAD NACIONAL

El gobierno en estos días pretende vender el Gas de Camisea al vecino país del sur, Chile. El cálculo es, como parece, netamente financiero monetario lucrativo. Las estadísticas maquilladas de la crisis económica mundial reflejada en la economía peruana están primando en la toma de decisiones de los gobernantes de turno.

Hoy, 21 de mayo del 2010 celebramos un aniversario funesto más del Combate de Iquique en la que perdimos a la “Independencia” en el fondo del mar frente al ataque certero de los marineros chilenos de 1879.

Recordamos hoy las causas de la Guerra del 79 promovida por el imperio inglés y ejecutada por la oligarquía chilena.

Hoy si bien son otros los interesados en intervenir en los asuntos latinoamericanos, los propósitos económico-financieros y geopolíticos persisten pues solo han cambiado las personas y los estados involucrados.
En 1879 frente a un estado en incipiente definición social y política, tuvimos enemigos tanto fuera como dentro de nuestro país.

Con el inicio de la globalización, la cháchara universitaria del desarrollo que escuché en aquellos tiempos y que sirvió a manera de lavado de cerebro generalizado desestructurador de ideologías y pensamientos considerados como radicales y extremistas, hoy se muestra con pies de mantequilla tratando de mantenerse en pie.

Este engaño mediático, mientras duró, llevó a la depresión social, ideológica y cultural de la sociedad peruana que se vino abajo por la misma razón de haber supeditado lo social al capital global incontrolado que derivó en el individuo como factor de la crisis global.

La expropiación de capitales chilenos en territorios de Bolivia explotadores de guano y salitre antes de 1879 provocaron la reacción chilena y de sus aliados de turno. Hoy en nuestro país tenemos la infiltración de capitales chilenos permitida por nuestros gobernantes de turno en nuestro país y que gracias a ello son dueños de muchos negocios y empresas en todo el territorio nacional.

Esperemos que aquellos no se hayan equivocado puesto que de equivocarse serían pasados por el rodillo de la historia peruana de revueltas y guerras civiles en defensa de nuestra soberanía nacional.

Resulta por no decirlo así: pecaminoso, que un disque Presidente y un Congreso peruano se ufanen en jugar con nuestra Soberanía Nacional bajo argumentos del desarrollismo mediático, de la cooperación internacional, de la globalización del capital, del libre mercado, sin importar ni tener en cuenta hechos y antecedentes históricos que pueden y volverán a sucederse dado la ciclicidad de la historia (amén de sus variantes “modernistas”; la catapulta por el misil), la interdependencia del capital y la necesidad del error humano.

Hace 131 años, en Iquique, territorio peruano de entonces se hundió la Independencia cuando chocó contra una roca oculta y se dejó en solitario al Huáscar que antes de la derrota logró hundir con su espolón al Esmeralda chilena. Meses después la insania capitalista de entonces (y de siempre) cobraría víctimas en todo el territorio nacional que nos costaría las pérdidas de Tarapacá y Arica.

Hoy estos recuerdos resultan inútiles casi. Han nacido hoy recuerdos novedosos como las de un Alan García Pérez corriendo preocupado en avión a Chile a socorrer a los peruanos y chilenos damnificados por el terremoto que azotó no hace mucho dicho territorio y que no fue en ningún modo el resultado de un bombardeo de aviones peruanos. Hoy pretende venderles el Gas de Camisea en solidaridad con la afectada economía sureña en retribución a la presencia de sus capitales regados casi por todo el país e inclusive en empresas estratégicas. Todo un caballero, el nuevo Lucho Barrios de chile.

La línea aun no definida de los límites de Perú con Chile que hoy se ventila en el Tribunal de la Haya nos lleva a pensar que las relaciones con Chile solo son negocios intrascendentes y temporales, productos de la globalización y del interés del capital.

Sabemos de las ventajas psicológicas y económicas del hombre chileno y su capacidad de levantarse de sus escombros, sabemos también de su necesidad que tuvo hace 131 años de levantarse con territorios bolivianos y peruanos, y que pretenden y pueden levantarse más hoy o mañana de la mano de presidentes proclives y de la mano de sus aliados imperialistas. Es la voluntad envidiable del pueblo chileno que ni un terremotito de grado 8 puede doblegar.