sábado, 29 de mayo de 2010

SALTO CUALITATIVO, DIALÉCTICA PARA RICOS Y POBRES

La probable reunión entre Alan García Pérez y su jefe Barack Obama (no su homólogo como se debería suponer) responde a una ensalada peruana muy bien condimentada en estos días con el caso de Lori Berenson y la exacerbación del “patriotismo” por parte de los miraflorinos izando la Bandera Nacional de telas nuevas, candidatos a alcaldías por parte de ex emerretistas, el retorno de Alberto Pizango por el caso del Baguaso (su detención ameritaría también el de Mercedes Cabanillas).

La visita de García responde básicamente a la necesidad electoral en ciernes por mantener el control o la gobernabilidad del país (y de la continuidad del modelo neoliberal en nuestro país) frente a la lenta pero inevitable crisis económica. Es difícil que García haga como Zapatero en España, es decir, que reduzca sueldos en cualesquier sector económico de nuestro país, aunque lo viene haciendo ya de manera subterránea eliminando el pago de subsidios o compensaciones a los combustibles que hoy se han trasladado a la población disminuyendo así el valor real de compra de los sueldos de la población principalmente pobre. Ni qué decir de aquellos que no cuentan con ningún sueldo fijo y cuya condición inestable socio económicamente hablando promueve el modelo neoliberal en su intención de convertirlos en prósperos empresarios y en el motor del país.

Ello equivaldría a “pedir” temporalmente una especie de excepciones en la política neoliberal a imposición del imperialismo, básicamente con un fin electoral ad portas y de retiro de la presidencia que luego podrán ser resarcidas y compensadas con creces a los que inviertan en este “Plan”. Así el retiro de García sería cubierto con flores por medidas que se considerarán como populares, de un presidente dizque de “izquierda” propio de la farándula de Choliwood.
Difícil pensar que León Alegría y su pata faenón Químper sean unos más de entre los simpatizantes apristas que pongan de “la suya” o de sus bolsillos para apoyar estas campañas, ni pensar en medios torcidos como hacer lobby a favor de empresas norteamericanas específicamente o similares para hacer “uso de las ventajas del capitalismo neoliberal” como los denominaría nuestro inefable e inteligentísimo amigo Jorge Del Castillo Naipes y comparsa ante el chequeo permanente de los medios de comunicación entre otros.

El gobierno aparentemente ha experimentado un “retroceso” en sus medidas de política interna para poder dar dos pasos más adelante. Lo puso en evidencia el Premier Javier Velázquez Quesquén al desairar a los cusqueños respecto de la búsqueda de una solución alturada y pacífica (no similar al del baguaso) a la construcción de ductos del Gas de Camisea hacia el país sureño de Chile en circunstancias que se ventila en el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya la definición de límites marítimos o de la línea horizontal chilena frente al de la línea bisectriz peruana. Es decir, que encima de que existe la posibilidad de concretizarse la pérdida de nuestro mar territorial y los recursos diversos marítimos y geológicos de ese nuestro mar, debemos de venderles nuestro gas que debería de llegar a precios más bajos a los hogares peruanos.

No es cuestión de demostrar “solidaridad”, solo por que el libre mercado así lo estipula, con los chilenos sean cuales sean estas las circunstancias y que afectan tremendamente su estándar como primer país desarrollado en América del Sur. Con chile hemos perdido demasiado y seguramente García piensa que vendiéndoles el gas a precios “presumiblemente” caros puede recuperar los costos históricos y económicos perdidos o de una inversión cualesquiera.

Si pretende ser mejor que Chile como país, tal como se vanagloria García, pues hace mal en intentar ayudar a recomponer la economía chilena (dado la inversión de capitales chilenos en nuestro país y que permiten “viabilizar” nuestra economía y dar empleo temporal a determinados sectores de la población) afectada por los terremotos recientes sin tener en cuenta los efectos perniciosos a nuestra economía nacional argumentando alegremente reservas como si éstas nunca fueran a acabarse.

Cierto, para el gobierno aprista o cualesquier otro de la derecha reaccionaria peruana es preferible darle casa y comida a una chilena sin retrucar (ni poner observaciones ni sacar sus trapos viejos de nuestra Bandera Nacional) en el contexto de la globalización del capital que a una presunta “terrorista” extranjera y hoy legalmente peruana aunque no les guste absurdamente a muchos (no sé si ex emerretista pues al volver a la patria del mentiroso, terrorista y genocida de George Walker Bush se quedará en casa probablemente más tranquila) que ya no representa ningún problema a nuestro país en términos ideológicos, políticos ni militares, es decir, a una cadáver ambulante (de los muchos que hay) en nuestro país cuya presencia evoca recuerdos inconscientes y latentes en los miedos de la población civil que pretende autoconvencerse (y convencernos) que la lucha de clases ya no existe en el Perú ni en el mundo pero sí los “terroristas” de manual, es decir: “sus terroristas”.

Es decir, que no se nos puede pedir que abramos los ojos para unas cosas y las cerremos para otras, bueno, esto parece una expresión típica de la dialéctica aprista de cálculo político rentada lucrativamente a los intereses del capital o del capitalismo.
Ya no hacen falta la aparición de ilusiones visuales de vírgenes en madera de árbol de guindas como sucedió en Huancayo o de aquellas que lloran no por sus milagros sino por la verguenza de quienes lo hacen para "despertar" la fe de la población ignorante necesitada más de pan que de otras cosas triviales y secundarias, ni la aparición de los monstruos de los cerros de las épocas fujimoristas, ni los ritos satánicos de sectas inventadas por periodistas famélicos, es decir, van evolucionando y aguzando su inteligencia totalizadora, integradora de áreas para viabilizar la gobernabilidad, en fin.