sábado, 19 de junio de 2010

COLEGIO DE PROFESORES DEL PERÚ Y ELECCCIONES A MIEMBROS ANTE EL CONCEJO NACIONAL DE LA MAGISTRATURA (CNM)

La CNM, término muy rimbombante, si parece de alcurnia ante mis oídos. Ni para hacer mención del agente de inteligencia de la marina peruana que, hace poco, dijo que no hacía reglaje a uno de los miembros activos de tal institución y “corroborado” por el director de aquella institución castrense que lo eximía de tales acusaciones argumentando que solo estaba paseándose en aquellas circunstancias con su esposa e hijo.

En el artículo anterior hacía referencia al escaso entendimiento de la política peruana aplicado a la educación en la EBR (Educación Básica Regular) que tenía en los momentos de la asimilación de mi nombramiento como profesor aquí en Huancavelica. Cierto que en la universidad tenía una visión macro de aquello pero que lo hacía en mi condición de estudiante dependiente de otras circunstancias. Lo micro esas veces estaba fuera de mi alcance debido a mi casi nulo contacto profesional con los sectores productivos en los que se suponía debía de realizarme en un contexto de guerra interna. Un teórico por las circunstancias.

La carnetización, asimilación al Colegio de Profesores del Perú (CPPE) no estuvo exenta de estas circunstancias. Llevaba muchos años preocupándome solo de cuestiones personales por lograr a mis 36 años una fuente de ingreso y en donde pueda poner de manifiesto mis habilidades intelectuales y pedagógicas adquiridas de diferentes modos desde los 80. No fue casualidad por ello determinados “encontronazos” con el SUTEP de entonces en Huancayo que poco podía hacer por nuestro nombramiento bajo las exigencias legales en ciernes implementándose por ese entonces con el gobierno satélite del imperialismo norteamericano de Alejandro Toledo (consolidados hoy con García).

Papá ya había fallecido, mamá envejeciendo, hijo inútil, “mantenido”, no eran pues una gran carta de presentación ante las flacas ni la sociedad. Debía uno evidenciar tener hijos “pobrecitos” que mantener, al solicitar, “rogar” por un contrato. Recuerdo que en mi desesperación y recién a sabiendas del modus operandi del sistema educativo, a un director, en mi terruño en un determinado distrito cercano, le sugerí hasta el pago de 02 meses de pago por mi contrata. Muy entusiasmado aceptó llevar mi fail a la UGEL de Jauja asegurándome que intercedería por mí con prioridad pero al día siguiente me recibió en su dirección con una actitud a la defensiva, de alerta y a la vez cachacienta. Resulta que al ingresar a su dirección, estando yo presente le susurró a una de sus colegas presente allí, “dicen que este es mismo Montesinos” demostrando una expresión como si hubiese sido o se hubiese sentido sorprendido, “el Montesinos de Jauja, ja, ja, ja” retrucó aquella. Luego de excusarse arguyendo luego diversas razones y devolverme mi fail, solo atiné a agradecerle su intención (y le di mis disculpas por haberle causado posiblemente algunas incomodidades, creo que dije “por haberlo molestado”) pues llevaba más de tres años solicitando algún contrato o licencia aunque sea ad-honorem y no daba con ninguno. Cosas de la vida, solo me faltaba ofrecer el asterisco, algo así como lo dijo ayer el entrenador argentino Bilardo si la selección Argentina llegara a ser campeón en el mundial de Sudáfrica 2010.

A estas alturas, los resultados de las elecciones al CNM como miembro del CPPe, no renovado en mi carnet, resultan ser algo así como lo que representa en estos días este ente burocrático, electorero, que en últimas instancias poco puede resolver de la problemática de la educación pues pese a la calidad de sus miembros es un ente estéril, carente de poder de convocatoria y de movilización de masas, es decir, que no podría resolver mucho como comparsa “antagónica” del gobierno en el contexto de las leyes privatistas que buscan liberarse de sus responsabilidades como Estado pues no se conllevan con su condición neoliberal y corruptora de la estabilidad laboral. Pensar que en cierto momento me pareció bonito pertenecer a un Colegio Profesional y ser reconocido como tal en el contexto de leyes de las que desconocía su trasfondo, su esencia en ese entonces.

Dicen que habrá multa por no haber votado para elegir a algún iluso que pretenda “nombrar”, “designar” a jueces probos y honrados, o sea, él y no yo. Qué haremos pues, me lo descontarán de mi sueldo por no elegir a intermediarios de pacotilla de la justicia.