domingo, 27 de junio de 2010

LAS IMPLICANCIAS DE LOS EXTRATERRESTRES

Había una vez un extraterrestre que llegó a la Tierra en su nave espacial del que solo por las casualidades de la vida cayó en manos de los norteamericanos y su cuerpo fue publicado en algunas revistas científicas de la época.

Su compañero de viaje que lo esperaba fuera del planeta Tierra poco pudo hacer por rescatarlo y no quiso exponerse a seguir la misma suerte que aquel...

Desde que el poder político y clerical romano decidió montarse literalmente en el legado de Jesús el Cristo e instrumentarlo desde los mismos preceptos con los que fueron investidos los antiguos dioses romanos pero ahora solo en un lenguaje monoteísta, hasta el día de hoy inclusive, la presión social del oscurantismo imperialista religioso aún predomina inclusive bajo los auspicios y de la mano de la ciencia ecléctica, es decir, que comulga con todos sin importar su credo o prejuicio ideológico, político y/o religioso, específicamente con la Iglesia Católica afincada en Roma.

Desde muy niño oía y leía en algunas revistas que encontraba por casualidad por allí, ajeno a este entendimiento, versiones como los de “Jesús es un extraterrestre”, “será eso cierto de repente” decía yo. No faltaban algunos profesionales de aquel entonces (e incluso de hoy en día) que “ratificaban” pseudo científicamente aquellos argumentos y a decir de mí me parecían sonar bonitos, admirable y subversivo a mi entendimiento e incomprensibles a la vez.

Fueron siglos de persecución, de destierro, de incineración en las hogueras de muchos investigadores que se atrevieron en contradecir abiertamente a los postulados de la Iglesia y con fundamento científico. Posteriormente se subirían a este móvil muchos otros fuertemente ridiculizados como Charles Darwin que contradecían el postulado filosófico-religioso de la creación divina de la especie animal llamada hombre por que involucraba “bajar” literalmente de los cielos a Jesús el Cristo de su condición de ser divino y ponerlos por sobre el suelo. ¿Algunos de ustedes sabe realmente el significado del Cielo o del Reino de los Cielos de los que Jesús hacía referencia según el Nuevo Testamento?, no se les ocurra decir que está arriba, en el espacio, más aún si eres profesor de aula y de niños en busca de orientación, pues de ser así habría que ponerles “orejas de burro” como dice aquella canción infantil.

Argumentar que el Cielo o el Reino del Dios está en el espacio, por sobre fuera de nuestro planeta obedece a la herencia conceptual filosófica de los griegos (y mucho más antes desde los egipcios) que consideraban que allí en el espacio sideral habitaban sus dioses y que las estrellas eran sus divinidades. Con el monoteísmo católico esta idea se reprodujo del mismo modo motivo por el cual la gente reza mirando al “cielo” por algún favor benigno o maligno como expresión de su amor al prójimo. Con los Incas tal concepto no era válido pues su ideología religiosa estaba más ligada a la naturaleza, a la Tierra como fuente de vida (conceptos que coinciden más con las teorías modernas de la evolución y/o aparición de la vida).

No faltaba por allí quienes encontraban en los restos arqueológicos de los antiguos peruanos (como ya hicimos referencias en notas anteriores), tal como la de las líneas de Nazca, la obra de extraterrestres en su delirio ufólogo (que más que argumentos científicos solo sirven de cortinas de humo ante la población ingenua) de encontrar una respuesta a tan grandiosa obra. Era inconcebible que lo hubiesen hecho los antiguos habitantes de Nazca por el argumento de ser simples mortales y que según la tradición de la conquista española y según el cura Sepúlveda de la época eran simplemente hombres salvajes que se comían entre ellos, que sacrificaban seres humanos (sin querer ver la versión hispana de la inquisición española en los propios aborígenes americanos), hombres bestiales.

En una nota anterior hablamos del hecho de la conquista española que se robó la lámina de oro que cubría una de las ventanas del templo del Sol del Koricancha (observatorio astronómico en sí) y que habían cubierto con yeso algunos frisos de las paredes que servían de registro del movimiento del planeta Mercurio que para ellos sería una suerte de “estrella errante”.

¿Cuál es la razón de aquella actitud de “tapar” u ocultar este hecho astronómico?

La respuesta está en la concepción Geocentrista que predominaba aún en Europa, es decir la concepción religiosa-política de la Tierra como centro del Universo y que el Sol giraba alrededor de ella como expresión máxima de la creación del Dios de la época. No habían maneras de confirmar fehacientemente la teoría heliocéntrica formulada por Nicolaus Copérnico (nacido en Torun, 1473 – fallecido en Frauenburg, 1543) y que su seguidor Galileo Galilei confirmó y demostró su validez pero que fue obligado a retractarse de sus afirmaciones por la inquisición de entonces.

Aquí en el antiguo Perú ya se manejaban estas ideas desde hace mucho e inclusive posteriormente se consolidó con los Incas durante el reinado del Inca Pachacútec que estableció al Sol como Dios ante la decrepitud que significó su padre como personificación de un Dios antropomorfo en formación (que se consolidó en el norte y el centro del antiguo Perú y que tenía más similitudes con el Dios hispano con los que lograron compenetrarse ideológica y políticamente para consolidar la conquista y venta del antiguo Perú no Inca. Huayna Cápac presumiblemente conocía que los dominios del Sol –no en términos militares por supuesto- estaban contados y que como Dios no iba a durar mucho induciéndole a provocar la división fraterna entre Huáscar y Atahualpa).

Pero ¿Cómo demostrar que la Tierra es la que gira alrededor del Sol y no al revés?

Cierto que sabían cómo se producían las estaciones en sus propios términos (como se evidencia en las figurillas antropomorfas talladas en la portada del Sol de Tiahuanaco). Los astrónomos Nazca en sus visiones nocturnas del espacio y de las constelaciones así pre establecidas por ellos, tejían cual arañas la red de estrellas y figuras (en apariencia inalterables) así como de líneas trazadas imaginariamente por ellos para “seguir” la trayectoria de “estrellas móviles” como lo fue para ellos el planeta Mercurio, es decir, una estrella “rebelde” por así decirlo, con vida propia.

Por esas cosas del seguimiento vía los medios implementados, albricias, albricias, ésta aparente estrella móvil se desplazaba respecto de determinadas constelaciones, trazos y líneas diversas imaginarias construidas a partir de las constelaciones mismas (sobre las Pampas de Nazca por ejemplo). Se movía y siguiéndole su trayectoria por muchos años, los antiguos peruanos lograron determinar que ésta estrella móvil giraba alrededor del Sol. Esto prosperó porque no hubo ningún hombre crucificado ni revolucionario como Jesús en suelo americano en aquel entonces, pero que en la racionalidad de los antiguos peruanos desde Chavín ya se esbozaban los primeros matices de un Dios de carácter humanoide ligado a la inteligencia humana y su supuesta superioridad sobre las demás bestias o seres vivos que compatibilizó con la racionalidad hispana más que con la Inca. Un ser privilegiado.

Siendo que esta estrella móvil giraba alrededor del Sol, ¿era igual que la luna orbitando alrededor de la Tierra?, ¿la luna acaso era una estrella? No fueron más lejos y de modo similar al de Mercurio se determinó que la Tierra giraba alrededor del Sol por personajes anónimos pre-incas e Incas, sin mucho renombre ni prestigio para Europa, que no escribían sobre papel ni ningún libro sino sobre el suelo de la arena del desierto de Nazca o sobre las paredes de algún “templo” dedicado “a la adoración” de aquellos astros (como verán, son términos aberrantes como para que figuren así en los libros de historia del Perú y que la mayoría enseña en las escuelas –y colegios- hoy instituciones educativas para vender).

ENTONCES ¿QUÉ ES EL CIELO?

Pues es un concepto mal concebido e interpretado de un lugar ideal, abstracto, inexistente en la naturaleza o en algún lugar del espacio fuera de nuestras cabezas, o sea, solo es factible en nuestro pensamiento cerebral. Corresponde a las circunstancias del desarrollo del pensamiento, a una estructura mental determinada por los preceptos de la moral y los valores principalmente cristianos (si cabe tal idea en otras religiones similares) diseñada por los antecesores de Jesucristo (ejemplo el profeta Elías, Juan el Bautista, entre otros judíos) que tomaron las bases ideológicas filosóficas religiosas de los Griegos y principalmente de los Egipcios de la resurrección (por ejemplo de Osiris).

Siendo “un lugar” abstracto donde solo confluyen los pensamientos y conceptos de armonía, igualdad, justicia, amor, equilibrio, estabilidad, libertad, respeto, solidaridad (todos los valores morales en sí), aquello relacionado también con la bondad, el perdón, Jesús el Cristo entiende –o podemos entender, tan igual como lo habrían hecho los jerarcas de Roma- que “puedeconstituirse en el Rey de este reino sin Rey, vacante, difícil de pensar que algún otro humano pueda acceder. A diferencia del Dios egipcio Osiris ligado al poder de los ricos y oligarcas faraones egipcios, preceptor del servilismo de la población pobre egipcia, Jesús se ligaba al poder de los pobres en su completa acepción, es decir, un Dios-Rey para todos, sin ninguna excepción.

Cuando te mueres pues no te vas a ningún “Cielo” como vulgarmente crees. Tu “alma” no sale de tu cuerpo como ingenuamente crees sino que todos los procesos bioquímicos y los bioquímicos-conceptuales que te hacen inferir a la vida, se terminan. Dejas de ser funcional en la naturaleza porque tus genes de tu DNA o ADN así están estructurados bajo las condiciones de la evolución de la naturaleza o de la materia con sus propias leyes físicas o físico-químicas.

De modo similar, el infierno no está dentro o debajo de la superficie terrestre pues es una concepción arcaica y muy infantil de lo que representa. Esa fue una de las respuestas que recogí de los niños con quién trabajo y refleja la idiosincrasia de los pobladores de aquel lugar.

ENTONCES ¿QUÉ O QUIÉN ES JESUCRISTO?

Esta personificación de un ser divino la expondremos más detalladamente y poco a poco. Y con las disculpas del caso expongo sin tener que retractarme bajo ningún motivo.

Por ahora solo hablaremos del varón de carne y hueso que probablemente existió. Vale decir que demostrar que vivió o no realmente es intrascendente (algo así como buscar un ridículo Santo Grial o Cáliz real o cualquier chuchería material artificial o natural para vender su divinidad, traficar con la fe y la esperanza de los miserables).

Oí hace muchos años de alguien a quien catalogaba de ateo por aquel entonces simplemente como muchos otros, decir que: “Jesús miccionaba u orinaba sujetando su pene con la mano izquierda” o con la derecha no recuerdo, pero que significaría que lo sucio de la genitalidad se expresaba políticamente bien con la izquierda o con la derecha. Lo dicho fue un chiste creo yo, pero que al margen de que mano fuese ello fue un hecho inevitable y necesario para Jesús como para cualquier mortal. Tenía que defecar y limpiarse el ano con alguna piedra del campo o con algún cualquier accesorio. Que le haya gustado alguna adolescente en su época y alguna joven posteriormente no pasa de ser un hecho natural propio de su naturaleza humana. Que se tiraba pedos apestosos o no, que si se masturbaba o no, que si escupía al suelo o no, que tenía mirada de loco o no, que tragaba como chancho o no, que era un borracho empedernido o no por brindar con vino u otro licor, que era afeminado u homosexual o no, que murió casto o no, que tuvo como esposa a María Magdalena (una ex prostituta), que tuvo hijos con ella, que no murió en la cruz sino en la India (es decir que se hizo al “muertito” en la cruz), que crucificaron a otro y no a él por confusión, etc., serían argumentos en esencia absurdos a los que podría acceder a utilizar y que no resuelven nada en buenas cuentas y solo sirven de cortinas de humo, de discusiones intrascendentes, de entretenimiento mediático o similar, formas entretenidas de perder o ganar tiempo según sea la condición o circunstancia de la estructura mental construida por aquellos individuos.

Se puede decir de aquel ser humano muchísimas cosas bien con el afán de ridiculizarlo o de presentarlo tal y cual es. Difícil es quitarle los méritos psicológicos y estructurales del pensamiento para los que fue concretizado durante su vida o posterior a ella. Es decir, para beneficio mental de algunos o para perjuicio mental de otros dados las inevitables contradicciones mentales, o mejor dicho, contradicciones bioquímico-conceptuales propias de estructuras mentales disfuncionales con el contexto social y natural ambos de carácter material (simplemente lo social es una expresión de una alta, elevada y compleja organización de la materia).
Continuaremos.

…Este extraterrestre se sintió como que estaba invadiendo el espacio de los humanos, que invadía su cielo, el lugar donde pernoctaba su Dios Cristo. Se apenó un poco pero se le pasó y se marchó sin importarle la idiosincrasia de aquellos seres tan diferentes a él. Si bien este ser extraterrestre era superior a los humanos y había alcanzado los niveles próximos al de la velocidad de la luz sin alterar la estructura de su nave espacial, se fue pensando en aquella frase que logró traducir de los humanos y que decía que el Dios aquel los había creado “a su imagen y semejanza” pues él o ella no tenía ojos pero veía, no tenía orejas ni oídos pero escuchaba, que no tenía cuerda vocales ni boca pero se comunicaba con sus congéneres, no tenía manos pero era capaz de construir maravillosas herramientas para movilizarse y transformar su medio circundante. A todas luces sería considerado un ser inútil por los seres humanos. Se decía: “su Dios debe ser muy pobre como para no haberme considerado en su creación”, “quién sabe algún día se enteren los humanos que su Dios también nos creó a nosotros”.