jueves, 29 de julio de 2010

PENSAMIENTO LIBERAL COMO PANACEA ¿A TERMINARSE?

Solemos presenciar muchos artículos de televisión en los canales nacionales y no podemos permanecer exentos de comentarlos en razón de que aquellos ingresan a nuestras casas y las presencian nuestros hijos y más aun porque a muchos no les queda otras cosas más por ver (no tienen dinero para pagar programas del cable).

Así pude ver el reportaje de un canal nacional respecto de los programas del “Vaso de Leche” que recogía la presunta sinvergüencería de determinadas personas que aparentando vivir en bonitas casas (no se sabe bajo qué condiciones logradas así), estudiar en colegios particulares, viviendo en zonas de nombre residencial y “pitucos” el reportero se esforzaba por mostrar e inducir a provocar cierta indignación sobre el “descontrol” respecto de estos programas de vaso de leche.

A todas luces cualquier despistado televidente se deja seducir por aquella indignación sin comprenden cosas más allá de sus narices.

La carencia de un estudio sociológico de nuestra sociedad urbana por parte de este reportero lo lleva a argumentar razones básicamente de carácter politiquero y contagiado por los vientos electorales. También un contagio del espíritu neoliberal lo induce a esbozar el reportaje tal y como lo hizo.

Mostró zonas urbanas marginales que viven en pobreza o extrema pobreza que no cuentan con aquel dichoso programa. Contrastó ambas zonas y concluyó mostrando la casa de alguna de aquellas dirigentes de aquellos programas con una casa de material noble, bien pintada, un juicio por las apariencias sin presentar evidencias concretas de enriquecimiento o fraudes sino solo apariencias de vida, de sospechas o suspicacias.

El problema va más allá de lo que puede ver este reportero. La mayoría de peruanos vivimos en un mundo de apariencias. Muchos de nuestras familias peruanas viven prácticamente en la mendicidad encubierta por la vergüenza de la pobreza que de quitárseles estas subvenciones (no solo las del estado sino también de los miembros de las diversas familias) se desmoronarían y se convertirían en parte de las estadísticas delincuenciales, de la subversión o de los reportajes policiales u otros de este periodista entre otros.

Que muchos de los hijos de la clase media específicamente (incluido pobre) pernocten en instituciones particulares se corresponden con la realidad socio política (no solo económica) de las instituciones estatales donde se contrastan todos las traumas de este caduco estado como fiel reflejo del mismo, en la que destruir a un peruano por otro peruano es la norma, no nos sorprende pero a este reportero sí.

Todo ello responde a la panacea neoliberal que dice que debemos liberalizar todos los sectores productivos del país, o sea la de quitarles la estabilidad laboral, para darles más oportunidades a los demás peruanos desempleados, como a los más de cien mil profesores con título y sin trabajo estable que existen en el sector educación. Rotar los puestos de trabajo, que no se consiguen si se mantienen estables en sus puestos de trabajo tal y como lo defiende el SUTEP.

La misma mentalidad, el mismo pensamiento neoliberal se pretende extrapolar a estos programas del vaso de leche (no nos sorprendería que a los demás similares). En lugar de AMPLIAR los beneficiarios del programa, se piensa quitárselos a los que por las apariencias las mantienen y TRASLADÁRSELOS a otros sectores porque también los necesitan y con razón.

Sin el afán de ofender a los periodistas involucrados, creo que su reportaje es muy pobre, infestado más de la criollada característica que de argumentos sostenibles y sustentables que ofenden a un gran sector de la población peruana que en lugar de indignarla.