jueves, 5 de agosto de 2010

UN ROBO “SACRÍLEGO” ¿NECESARIO?

Hace muuchos días vimos por la TV nacional un reportaje sobre el robo de los adornos de oro y principalmente de plata de una imagen de la creencia católica cristiana en Tarma, Junín que se le denomina como “Señor de Muruhuay”.

Oímos las palabras del sacerdote a cargo de quien se insinúa ser sospechoso del robo y éste en su afán radicalista de demostrar no tener nada que ver con el robo insinúa desesperadamente la pena de muerte para los ladrones. Una afirmación procaz y fuera de lugar para quien desempeña las funciones sacerdotales. Comprensible su actitud de idiota ante la presión psicológica de la población respecto de una imagen-idea símbolo de la santidad y del amor cristiano.

Lo vimos por la tv, tal cual era, un hombre crucificado, sin rudimentos innecesarios, sin tanto “arte” o “decoración artística” como la llaman. “Calato”, y la desesperación de la gente era (tal como se pudo evidenciar por el reportaje y por el sentido común) tan escandalosa que parece que adoran más a esta imagen por sus reliquias que por la imagen misma.

Yo lo veía igual, sin cambio alguno, sin algún rasguño tal y como la vi hace 20 años atrás en uno de mis curiosos paseos por el lugar llevado por mi madre y hermanas. Esas veces no tenía tanta huachafería a su alrededor por los cuales pudiera sentir admiración y no por la imagen en sí misma.

Tal imagen de TV me hizo recordar el pasaje bíblico del ingreso de Jesucristo por primera vez al Templo de Jerusalén y una vez adentro, con un látigo arrojó a toda esa recua de animales y personas que movilizaban el oro y la plata en forma de monedas no tan elaboradas, no tan “artísticas” dentro de la “Casa del Dios”.

Pero la gente lo veía vacío, enajenado, humillado (no a la imagen del Dios Cristo sino a la gente que puso tanta huachafería alrededor de esta imagen). Bien sabemos que ladrones deshonestos o ladrones honrados tienden también a ofrecer dádivas por su fe, creo que en estas circunstancias sería mejor o más prudente que si cualesquier persona sin distingo social o moral quiere “colaborar” económicamente lo haga en alguna cuenta de ahorros de aquella iglesia.

Fue risorio o gracioso la expresión de la gente ante este robo que yo lo veo con indiferencia pues esas reliquias solo reflejan más la huachafería católica que su propia fe en la imagen de aquel hombre crucificado.

El lector comprenderá que el autor de esta nota no tiene religión alguna ni Dios alguno. No le hace falta ya. La opinión que vierto lo hago desde mi perspectiva y usted tiene todo el derecho de no coincidir o disentir.

¿Será que el Cristo se siente bien con tanta huachafería y tanto huachafo?, se me viene a la mente la canción esa del “taller del orfebre”, ¿será la misma que la del orfebre que hizo esas reliquias y no específicamente para moldear la fe tal y como lo hizo el Cristo?

Bueno, en conclusión diremos que son cosas del Gusto Popular por ver las cosas a sus maneras.

Si como presuntos periodistas le preguntásemos a Jesucristo, ¿qué piensa usted del robo de estas joyas de oro y plata de su altar?, ¿qué piensa de los que robaron estas reliquias?, ¿se merecen la pena de muerte, el perdón o la recompensa?, ¿se siente ofendido?, ¿por quién o por quiénes?...