lunes, 20 de septiembre de 2010

¿LOS ÁNGELES DE CHARLIE ALAN?

Anoche tuve un sueño que les paso a contar.

Soñé que estaba a punto de ligarme a una flaca y cuando llegó el momento en que ya hacíamos los juegos amatorios aparecieron a tras luz un grupo de ángeles vestidos con uniformes de policías y cada uno tocaba su violín.

Me causó incertidumbre esta escena. Allí aparecióse una de esas palomas que deambulan cagando por las plazas, catedrales e incluso palacio de gobierno y me dijo que se trataba de una “tesis”.

Obviamente me desconcerté aún más y sin más ni más sentí en mi sueño cómo la caca se me salía de la risa, al darme cuenta, me estaba riendo dormido, pero desperté pues tenía el estómago hecho un alboroto y salí corriendo a defecar pues la noche anterior había comido demasiada cancha (maíz seco tostado).

Esta no fue la primera de mis defecaciones sonrientes. Ya lo había experimentado en las épocas de la confrontación de nosotros los eternos pobres diablos contra los poderosos de Fujimori y Montesinos.

Una experiencia que no se parece en nada a la que tuve, no en sueños, sino en la realidad en la época de Toledo específicamente dentro de la comisaría de Jauja cuando tramitaba un certificado domiciliario para un trámite x. Mientras esperaba mi turno y había quedado solo en la cola, uno de los uniformados encargados de recepcionar las armas de los policías que seguramente se iban a retirar del servicio diario, delante de uno de sus compañeros que le hacía la entrega de sus armas, apuntó sobre mi pecho la pistola y simuló un disparo con un sonido bucal ¡poww! Me quedé sorprendido y el otro policía también llamándole la atención luego. En ese momento yo solo atiné a abrir el cierre de mi casaca en respuesta a su “gesto”.

Exactamente una semana después de este “incidente” el gobierno de Toledo transfería tal servicio a los municipios por ley. Casualidades. “Casualidad quieres llamar a ese encuentro amoroso que tuvimos ayer” dice la canción.

Obviamente yo no haría ese “gesto” de "amor" ni el individuo uniformado ese tendría la oportunidad de contarlo.