sábado, 9 de octubre de 2010

LA TETONA

(Cualquier parecido con la realidad es solo pura “casualidad”, sino, sonríase nomás)

A propósito del premio Nobel de Literatura concedido recientemente a Mario Vargas Llosa. La envidia ha invadido mi cuerpo; yo que ni siquiera gano los reintegros de la lotería de la Tinka, he movilizado rastros verídicos de una envidia ante tanto fracaso en diversos aspectos, quizá algún día se me premie por esta razón.

Me ha inspirado seguir escribiendo aunque sea estupideces sin tener un cálculo matemático de mis palabras ni de las frases ni de los párrafos apuntando con ello a movilizar el sentido común de la gente, si es que la tiene, para que interprete mis palabras, el sentido social y político derivado de las mismas. Asumo que todos los peruanos tienen sentido común o sino simplemente lo verán como un pajazo más y que es rico culearse a la tía Julia o con cierta indiferencia pendenciera a cualesquiera de las hembras que se prostituyen “alegre y coquetamente” en los Night Clubs de cualquier ciudad peruana y a medio día se tambalean ebrias y vomitando discretamente en la vereda de mi camino quitándome así las ganas de culearlas pese a ser excitado por extraordinarias nalgas que exhiben.

Erase una vez una mujer que terminó el colegio a los 18 años pues no había tenido el apoyo necesario para aprovechar las situaciones de la vida y formarse expectativas de vida ni profesionales pese a querer haber sido doctora en alguna rama de la medicina pues viendo los males de su rededor quería curarlos todos. Tenía carácter social su pensamiento que ni siquiera se le pasó por la cabeza aislarse de la sociedad y de la naturaleza metiéndose de monja.

Había tenido varios enamorados ya en el colegio y con el que más amó llegó a embarazarse y convivir solo hasta los tres años en que rompe su relación de convivencia debido a que su pareja se dedicó a la bebida porque según él no le era fácil encontrar trabajo y además que bebía para olvidar sus penas pues había sido abandonado y negado desde muy niño por su padre. Ella que esperaba todo de él, en vez de cariño sincero y respeto que profesaba la religión local solo encontró a su pareja con otra mujer en una situación indecorosa lo cual motivó a la larga el rompimiento pese a haberlo perdonado más de una vez por sus infidelidades.

El hijo le apremiaba necesidades. Tenía que dedicarse a lavar ropas ajenas para conseguir tapar los huecos monetarios de los días en que el conviviente dejaba de aportar para la comida básicamente. Le fue difícil así independizarse de sus padres con quienes formó una sociedad familiar de sobrevivencia y de amor a prueba de balas.

Un día, cansada de las borracheras del conviviente, conoció a un varón muy trabajador y no muy borracho de quien comenzó a lavar sus ropas solo por el trabajo y después terminó haciéndolo por el compromiso cuando su conviviente se fugó con otra mujer. Tuvieron dos hijas en su convivencia pero pese a tener sus propios atributos físicos (unas prominentes tetas) llegaría otra mujer a la vida de su segundo compromiso sintiendo que le robaban el marido y algo de su vida.

Comenzó a pasar nuevamente penurias económicas pues las propinas que le pasaba su segundo compromiso eran ocasionales y ponían en riesgo la salud de sus hijos, y por sugerencias de sus padres a sabiendas de las leyes emanadas desde el congreso de la república y del gobierno para solucionar estos casos decidió hacerles juicios por alimentos a los dos ex convivientes.

Habiendo ganado los juicios, los dos varones sintieron que peligraba su libertad si no cumplían con su responsabilidad de padres. Ella se encargaba de recordárselos cada fin de semana cuando manifestaban diversas razones vía el teléfono de que no podían cumplir por equis razones.

Se sintió en cierto modo aliviada de sus preocupaciones. Cierto día mientras bailaba en una fiesta tradicional de su localidad, vio a un nuevo varón que le pareció encantador. Apretó las prendas de su cintura para levantar todo lo que podía sus tetas y con una sonrisa a prueba de lapidaciones se acercó disimulada y coquetamente hacia él. Conversaron animadamente, aquel varón sentía, olía cosas que no podía interpretar pero que lo volvían loco estando junto a ella. Pensó que sería quizá su sonrisa o su manera de tratarlo y cayó excitado, seducido, enamorado posteriormente ante sus encantos.

El varón sabíase casado y con hijos pero entusiasmado por aquella mujer que le hacía provocar cortocircuitos neuronales que no experimentaba con su esposa decidió ocultarle su estatus marital y se hizo pasar como soltero para poder hacerle el amor solamente. Así tuvieron sus encuentros amorosos y las promesas de aquel varón que la mujer se ilusionó. Creyó que convivía con aquel varón (tal y como se le había hecho creer aquel) pese a que éste se ausentaba mucho argumentando el carácter de su trabajo. Meses después recibiría la visita de una mujer cargando a sus hijos acompañada de su madre quienes le dijeron de todo, todo lo que se les ocurría que entendió que había sido burlada otra vez más.

Ya en su cama meditando, acariciaba su vientre pensando en si debía acabar de manera drástica aquella relación desde su raíz pero decidió asumir su maternidad forzada por las circunstancias. Pero por raro que parezca, con aquel varón encontró cierta química y convivió muchos años más que con los dos anteriores enamorándose progresivamente de él. Tuvieron un hijo varón al que le pusieron su mismo nombre. Él se desvelaba por todos incluyendo a sus hijos de otros compromisos.

Pero el hecho de compartirlo con la otra mujer si bien le desagradaba pero llegó a acostumbrarse a las circunstancias que la vida, la religión católica y la sociedad peruana le imponían.

Cierto día después de más de diez años de presunta convivencia, se cansó de él y lo votó de su casa alquilada por ellos. Habíase encontrado con el padre de sus dos hijas y con llantos en los ojos le mostraba su arrepentimiento y decía que quería volver con ella para rehacer sus vidas, decía que había comprendido que cual era su verdadero objetivo en su vida que fue aceptado por ella pese a sus dudas ya de tanto sufrimiento y dolor provocado en su corazón de remiendos.

Ya había aprendido ciertas mañas de enamoramiento que muchos varones eran tentados por sus encantos y lo hacía con cierto descaro a espaldas de su conviviente que llegó a embarazarse de otro varón muy adinerado quien a la larga intentaría robarle a su hija pero terminaría judicialmente solo cubriendo las necesidades de todos en el hogar de aquella infortunada mujer pero con la anuencia de su conviviente quien decidió consagrarse de entero a su nueva religión adoptada, la de pastor evangélico.

El varón adinerado comprendió de modo indiferente que había encontrado a alguien igual que a las demás de quienes pensaba lo mismo pues ya tenía muchísimos juicios por alimentos perdidos y que no le importaba cumplirlos. Pero a pesar de ello vivía con una cierta angustia pese a sus placenteras eyaculaciones y carácter hedonista (que le gusta priorizar el placer, o sea que es muy cacherito, es decir, que desesperadamente le gusta vaciar sus porongos en cualesquier olla que encuentra), en el sentido de qué pasaría si le sucediera algo trágico, quizá imposibilitarlo físicamente, se preguntaba de qué le pasaría a los demás que dependían de él, diciendo en sus términos: “la teta del sapo se terminaría”.

Era difícil determinar el final de este cuento debido a que los atributos de aquella mujer se terminarían y comenzarían otras etapas, sus hijos ya grandes tendrían su propia vida y tendría una vasta experiencia de vida que contar a sus nietos y orientarlos por si alguno le pudiese hacer caso o decida seguir pasos similares a los suyos. Los años ya le pesaban como se dice, la autoestima recién empezaba a tomar cierto significado, recién la experimentaba e incluso en su prójimo pero la vida, su vida, ya había dejado las marcas en su rostro como las huellas sobre la luna. Muchas veces se ponía a pensar en qué hubiera sido de hermosa su vida si las cosas hubieran sido mejor desde un inicio y no haberse sido sometida a los rigores del destino como ella lo llamaba, a los rigores de su vida que consideraba como faltas al Dios que pernoctaba en las iglesias a los que entraba con extraña dificultad (que le comprimía el pecho) pero salía con facilidad bendita por la certeza de su destino que no la quería como tal y la haría volver de todos modos a aquel lugar, aunque sea de mala gana, a rezar, como cuando murió su primer conviviente enfermo de sida internado, abandonado como a un preso apestado senderista, pero en un hospital local.

Aquella mujer posiblemente la vi en un sueño, en la imagen de una quinceañera de mi escuela que lleva años repitiendo los grados y que con sus ojos internos miró en mí al varón de una de sus aventuras hormonales caudalosas, en torrente; manifestaciones que alguien pretende utilizar para chantajearme psicológicamente por mis presuntos rastros de conciencia similares a los suyos y de presunta culpabilidad moral religiosa para posiblemente manejar a su antojo los asuntos de la institución y tener al director y a mí como a uno de sus pichiruches. En fin, eso es otra historia, mientras unos maman de otros, las tetas serán diferentes pero las intenciones son similares con razón o sin ella, con lógica o sin ella pero que expresan nuestras maneras de pensar, de vivir la vida que nos han diseñado principalmente (por la naturaleza y la sociedad) y que hemos diseñado en cierto modo. Pensar que podría tener razón aquel alguien preocupado o preocupada en proteger la virginal vida y a la niñez, que por mi mente hayan pasado imágenes de cópula quinceañeril frustrada hace mucho ya y de fantasías sexuales indemostrables, inexpugnables, creíbles solo si las digo, si las pongo de manifiesto tentando a muchos a hacerme figurar en la relación de profesores acosadores y violadores que figuran en la web del Ministerio de Educación. Alguna vez le oí estas palabras a un mozuelo: “te haré chupar mi teta solo porque sí para que pruebes el sabor de mi leshe”.

Ahora sí, Vargas Llosa me llega a la pezuña, y, ¡que venga mi premio!… ¿nobel?
Con amor de: "La Mosca".