viernes, 19 de noviembre de 2010

ALEJANDRO TOLEDO ¿PRESIDENTE?

Habiendo Alan García Pérez allanado el camino neoliberal “democrático” iniciado por Toledo, éste tiene ahora buena parte del camino recorrido que no quiso implementar debido a su prédica electoral durante el 2002 y su compromiso social adquirido posterior al gobierno delincuencial de Fujimori.

Pese a la jerigonza posibilista de Toledo que caracterizó a su primer gobierno y durante los cuales emergieron las contradicciones reales con su propuesta como lo de Camisea, lo del TLC con EEUU no concretizado en aquel entonces y lo del Moqueguaso entre otras cosas propias de su plataforma política electoral, hay similitudes entre los candidatos anterior y posteriormente elegidos como presidentes por la población electoral.

Fujimori emergió como el candidato de la honradez, la tecnología y el trabajo y con una propuesta “de centro izquierda” como les gusta llamar a los social demócratas neoliberales, luego vendría la verdadera careta ultraderechista de Fujimori inmerso en el contexto de la Guerra Interna y de las estructuras del propio sistema.

Le seguiría el gobierno de Toledo quien con una prédica presuntamente social determinó las bases de lo que hoy consolida Alan García Pérez, es decir, más de lo mismo.

Pese a que ambos en el cotarro electoral se dicen entre sí perlas y huevadas, ambos vienen en ser lo mismo del continuismo. Toledo estrena un histrionismo que pretende engatusar a los docentes tanto de las universidades como del magisterio. Obviamente que sus decisiones se harán dentro de lo que el reaccionario y neoliberal de García consolidó (que Toledo no pudo o no quiso hacer), es decir, dentro de la CPM o Carrera Pública Magisterial y la meritocracia por que se han auto convencido que no tienen otros mecanismos viables de ejecutar las reformas en la educación que Toledo hoy alegremente llama “iniciar una revolución en la educación”, es decir, más de lo iniciado con García.

Toledo ya no es un ingenuo ni está inmerso en un contexto similar al del año siguiente al 2000, ya es otro personaje. La percepción de que el SUTEP es un engendro del eje del mal y que es la causa principal del descalabro educativo en el país no ha cambiado en él ni en los demás gerentes de la administración de la educación, pese a que menciona que hay otros factores inherentes tales como la mal nutrición de los niños, la insatisfacción de necesidades diversas en la población, argumentados ya por el sindicato entre otros. Su verso es puro floro similar al de García como con respecto a la agricultura en las zonas rurales del país (“Alan y la agricultura” rezaban sus pintas).

Quienes sí pueden estar contentos con la candidatura de este personaje son sus correligionarios que aspiran a tener puestos de trabajo gracias a su posible elección desde una perspectiva electorera.

Con Toledo no hay un cambio drástico ni concreto que esperan ciudadanos cansados del rollo neoliberal. Aquellos que ya están acostumbrados a las mentiras piadosas de los candidatos para salir elegidos presidentes y que necesitan de esas mentiras para tomar sus decisiones serán los que una vez más dejarán los destinos del país en el continuismo de lo mismo.

Keiko Fujimori es más honesta y predecible tal y como argumentan los analistas políticos, cierto, representa a la derecha cavernaria que ve en el estado a un botín de guerra y de puestos de trabajo tal y como lo ven cualesquiera de los electores de los demás partidos.

Ni siquiera Lourdes Flores Nano está a la altura política-electoral de Keiko. Una farsante con dientes a flor de piel.

Castañeda Lossio representa más de lo mismo también. Está inmerso en el continuismo. Ni qué decir de Mercedes Araoz la representante del APA (Acción Popular Americana) con su par u homólogo de Pedro Pablo Kucsinski que tienen objetivos congresales exclusivamente.

Humala en su errática decisión de “ganar” las elecciones a como dé lugar a sabiendas que no ganará la presidencia en razón de que la población en general no lo ve con buenos ojos “democráticos” ha introducido leves modificaciones en sus propuestas producto de las experiencias “revolucionarias” contradictorias y fracasadas de Venezuela y Bolivia. Torpemente espera que amplios sectores del apismo lo apoyen bajo una supuesta presunción de un “revolucionarismo histórico” inexistente, fenecido. Si lo hubiera, será pues de un sector ínfimo del cual asumimos algunos optarán antes por Toledo que por él.

Susana Villarán y su Fuerza Social tampoco pueden hacer mucho, menos teniendo a Vladimiro Huaroc u otro como candidato presidencial. Políticamente son una especie de improvisación electoral mediática que en cierto modo son ya el reflejo del descontento de un mediano sector de la población que ya no “siente” como medicina ni solución al modelo neoliberal que al igual que Toledo ahora quieren darle un sentido dizque “social”. Los nuevos exponentes de la Economía “Social” de Mercado, los nuevos discípulos de Francis Fukuyama, es decir, una sarta de desesperados farsantes “democráticos” más.

Mal harían los que creyeron en Toledo en el 2000 (como resultado de la lucha contra la dictadura fujimontesinista delincuencial) en ceder sus votos a éste personaje en la idea que les beneficiará su verso florido y en la creencia de que les ofrece algo diferente al continuismo neoliberal. Para ingenuos, los que necesitan de las mentiras o están acostumbrados a ello para dar su voto por una cuestión de “percepción” emocional y no racional.

Seguridad del Estado y sus diversos mecanismos, podrían crear a un outsider quien se convertiría en un presunto “representante del cambio”, un cambio inexistente y absurdo engaña muchachos en el contexto global y neoliberal. No es viable y solo tienen que recurrir a generar toda una batahola comunicacional entre los candidatos del continuismo y convertir la campaña en un gran chongo al estilo Magali, es decir, meterle el dedo en el culo mental a la gente pues a eso ya está acostumbrado y les gusta por lo emocionante del caso.

Es un escenario electoral más de siempre, lo de costumbre, donde gane quien gane es lo mismo con diferencias leves tales como el color de la ropa, la clase de ojos, la opción sexual, la manera de expresarse, la manera de reírse, los escándalos personales, los vicios, el olor de los pedos, etc., es decir, los electores van a ejercer el derecho para el que han sido reconocidos, o sea, votar, marcar símbolos y manchar su dedito con tinta indeleble por que no tienen capacidad para hacer otras cosas ni tomar otras decisiones de trascendencia.

Si alguien pretende dárselas de outsider electoral se merecería darle una patada en el culo por farsante y mentiroso. Los payasos de circo bien podrían hacer de outsiders como para variar este escenario electoral aburrido y de talk show al estilo Laura Bozzo. Lamentablemente tendremos que ser espectadores de una pelea de comadres variopintos e inclusive charapas.

Aclaramos que, así que nuestros futuros “análisis” (si es que lo llegáramos a hacer) se harán dentro de este escenario comadril y chongueril para no sorprender ni ofender al lector ni mucho menos subestimar o sobre estimar su nivel intelectual político.

Cualquier lector del blog y a la vez televidente que haya visto y oído el reportaje de anoche de Prensa Libre en el canal nacional pensará que hemos copiado y acomodado lo anteriormente expuesto. El entrevistado Gustavo Rodríguez, escritor y comunicador y el reportero hicieron una exposición que veo no muchas veces por estos medios. Si bien procuraron no aclarar el continuismo del modelo se centraron muy bien en los términos de lo que significa o significará el inicio del proceso electoral en ciernes tal y como mencionó su conductora sustituta suavizando el reportaje. Más allá de las coincidencias:

¡Queremos Rock!