domingo, 7 de noviembre de 2010

LA IGLESIA NEOLIBERAL

A propósito de lo acontecido con un sacerdote sorprendido teniendo relaciones sexuales con una empleada de limpieza, nos rodea la pregunta de qué es lo que come, qué toma para tener ese jale irresistible con las féminas, de cuánto mide y cómo lo hace durar el asunto.

Lamentablemente la mentira se ha convertido en un referente no solo institucional (comenzando con el presidente mitómano de García Pérez) que ha traspasado los límites de lo mundano. Pero lo más repudiable para el cotarro católico y presuntamente cristiano es que suceda en sus fueros como es el caso de este sacerdote cacherito pone cuernos.

Los peruanos solemos juzgar pendejísticamente dependiendo de quién se trate el infractor moral. Si fuera un pro senderista los peruanos estarían ya a punto de liquidarlo a pedradas.

La Iglesia peruana en el contexto del modelo neoliberal no escapa de sus influencias. La autoridad administrativa que les confiere sus cargos es instrumentado para manipular la estabilidad laboral a su antojo bajo el precepto de en base a la inestabilidad laboral o trabajo temporal en régimen de contratos dar o brindar una oportunidad a otras personas en el mismo puesto de trabajo. Este es el caso de esta trabajadora de limpieza que tal y como parece lo actuado hizo lo que hizo con el aval de su esposo y con la permisividad de un pervertido con cara y ojos angelicales fingiendo de intermediario entre Jesucristo y los hombres.

Este individuo está descalificado para hacer de portavoz de la fe cristiana (aunque puede serlo de esta Iglesia que regenta Juan Luis Cipriani el sembrador de micrófonos en la embajada japonesa ocupada por ingenuos del MRTA). En mi condición de materialista dialéctico científico puedo otorgarme licencias pendejísticas respecto del Dios de los animales humanos, en este caso del Jesucristo.

Su “pecado” no está en haberse culeado a esta pobre mujer (“la cabecita nomás padre”) ni menos que pueda ser el padre potencial del hijo que aquesta espera. Vano esfuerzo suyo por hacerse la víctima de una extorsión monetaria.

Este tipo es un estafador de la fe católica, peor, cristiana. El apoyo que le brindan las devotas de Cristo en aquella Iglesia Chongueril neoliberal es vergonzoso (una visión neoliberal peor que la mía respecto de la santidad de Jesús de quien se presume haya tenido a Magdalena como mujer). Cualquier justificación es una ofensa al concepto mismo del Cristo, mucho menos insinuar, tildar o tratar de denigrar a esta pobre mujer como la fuente del “pecado”. Muchas instituciones de la fe católica pretenden deshacerse de su personal nombrado bajo atribuciones que asumen en el contexto del modelo neoliberal peruano en ciernes promovido por los gobiernos de turno, en este caso por el APRA.

Dentro de su cabeza conviven dos sacerdotes, dos estructuras mentales-moleculares en conflicto (otros dirían que hay una neurosis), conflicto entre la conciencia moral y la conciencia inmoral de su pensamiento bioquímico-conceptual, que lo convierten en un farsante y en un pobre individuo que puede potencialmente desarrollar un tumor cerebral a similitud del presidente de Paraguay Fernando Lugo a consecuencia de ello (la recordada Martha Chávez ex radical universitaria de izquierda y luego líder defensora del delincuente Fujimori es otro ejemplo, ex congresista a quien le extirparon un tumor cerebral).

En este caso, la discusión no debe ser si se debe ser fiel o no al celibato, o si se deben casar o no. Los medios de comunicación también caen en una interpretación pendejística arrecha respecto de las poses sexuales del sacerdote mostradas como evidencia de su aventura sexual. En este país lo politiquero también a invadido los fueros de la Iglesia; “roba poquito, no importa, pero que haga buenas obras”, “no importa que tenga un hijo, lo importante es su trabajo por el país” (en alusión a voces del pueblo aprista respecto a García).

Dejarle continuar en funciones religiosas o vinculadas de cualquier manera (directa o indirectamente) a los ámbitos de la Iglesia peruana equivale a reconocer que empezando desde el Cardenal de este país las cosas caminan tras bambalinas, tras los muros no de los lamentos de palestina, sino de los gemidos de la plaza de armas de Lima y alrededores.

Lo ideal para Fernando Lugo habría sido abandonar definitivamente cualquier vínculo mental con la religión para eliminar o neutralizar una neurosis bioquímico-conceptual en su cerebro. El no haberlo hecho (¡terrible!, ¡que no lo puede ni lo podrá hacer pues sería dejar de ser él mismo!) ha provocado el linfoma o tumor cerebral que ha desarrollado a instancias de su neurosis bioquímico-conceptual. El hecho de reconocer sus aventuras de incongruencia mental-actitudinal no lo liberarán de su problema cerebral tal y como algunos psicólogos o psicoanalistas podrían sugerir.

Algunos de mis hermanos, de adolescente me hablaron alguna vez en tono de chanza y chiste de una pose sexual: la pose del sacerdote o del monje, la clásica del varón encima de la mujer. En este contexto, recordando aquello, hoy me parece un chiste sangrón pero nada pendejístico.