miércoles, 15 de diciembre de 2010

Wikileaks y Narco Militares Peruanos

Al parecer, el pentágono y la CIA están depurando sus archivos de información clave que no lo fortalecen ni lo hacen “crecer” como mecanismo de seguridad global norteamericana. Son informaciones inútiles ya que están ocupando espacios físicos y de memoria informática en vano.
Leía respecto de un artículo publicado en el diario internacional en la que el autor de ese artículo hacía referencia de “cómo se establecen “verdades en los medios de comunicación, en las aulas de clase, en las conferencias internacionales” (wikileaks: Informante o lavadora de cara imperial, 02/12/2010 EDI).

Obviamente “verdades” indemostrables (alaraquientos) tales como los de las acusaciones de vínculos del ejército o fuerzas armadas peruanas con el narcotráfico. Una opinión “personal” del ex embajador Mackinley en el Perú (él no es ningún arrebatado o loquito periodista ni un simple bloguero que hable tonterías por que así se le ocurrió) que solo cobran trascendencia con su publicación y que en esencia solo nos hace ver claramente que la verdadera razón del apoyo norteamericano no es lucha contra el narcotráfico (los militares se defienden diciéndole de “por qué no hizo la denuncia”) sino la lucha contra la subversión, es decir, contra el Partido Comunista del Perú, pues mientras este informe no se divulgaba, le importaba un rábano a su país el apoyar económicamente a esos presuntos narco militares dizque en la lucha “contra el narcotráfico”. Ello explicaría la razón de por qué Vladimiro Montesinos llegó hasta donde llegó pero que ahora los norteamericanos pretenden dar la idea, hacernos creer que están marcando distancias con el montesinismo (como lo hace Keiko Fujimori y su Fuerza 2011) y por ende con el narcotráfico. ¡Falsos! Pues solo quieren cubrirse las espaldas frente a los futuros bombardeos contra las bases militares y civiles de las guerrillas de las FARC en Colombia.

Ahora viene al Perú el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe (enviado a instancias del ex embajador norteamericano Mackinley) a solicitar apoyo al gobierno peruano en la lucha-ataque contra el narcotráfico (“del de la competencia”) y a las FARC y despedirse entre aplausos de quienes (miembros del Poder Judicial) se espera una acción decidida contra el narcotráfico empezando por ejemplo con el empresario Cataño y otras perlas más. Ahora que Mackinley es embajador en Colombia ¿guardará el silencio oportuno por lo que informe al Departamento de Estado de lo que conoce? Obviamente, el problema para ellos no es el narcotráfico ni los narco militares sino las FARC, puesto en evidencia en Wikileaks.

Sería un acto temerario de parte de los “presuntos” narco militares peruanos (y de aquellos civiles vinculados con estos tal y como los que abundan en el Poder judicial) el ofrecer cualquier acto de rechazo, negación u oposición frente a los pedidos del gobierno colombiano (léase embajada norteamericana) para la lucha-ataque “contra el narcotráfico” y en esencia contra las guerrillas de las FARC principalmente. Uribe no está aquí pues por su cara bonita, su verbo florido y su presunta moral intachable. Una rata más al caldo.

Al margen de suspicacias diversas de carácter distractivo, de generar opinión vacía que funcionan como confesiones de parte sin sustento, nada, absolutamente nada se puede probar con lo que wikileaks “denuncia” ni menos de los informes de inteligencia de los embajadores norteamericanos sobre los narco militares, en este caso del Perú.

Es decir, a través de wikileaks, la CIA y sus informantes están tratando de tomarnos el pelo, nos están queriendo ver la cara de tontos pues son hechos que se pueden demostrar pero no porque ellos lo digan sino porque lo podemos ver en el contexto social nacional (e internacional) por ejemplo por los signos exteriores de riqueza (en el Perú y en el extranjero, por ejemplo EEUU) y pues para nadie es un “secreto” los vínculos entre militares, policías y narcotraficantes (ni para Mackinley). No habrá quienes digan finalmente: “elucubraciones, puras elucubraciones” y que legalmente todos somos inocentes “salvo que se demuestre lo contrario (en nuestro glorioso “Poder Judicial”) lo cual hasta Mackinley lo sabe, no se debe hacer.

Un aparente punto a favor para Julian Assange y wikileaks, o quizá en contra. Solo el tiempo y los acontecimientos que se sucedan nos darán las respuestas que hoy todavía no las hay claras (asumo que finalmente no las habrá). Por lo que vemos, por el contexto intervencionista yanqui en Latinoamérica, más parece una forma de chantaje implícito o encubierto pues aparentemente ya casi nadie puede estar seguro de que sus "secretos" permanecerán ocultos o se las sacarán en cualesquier momento (muy probablemente “si los molestan”). Solo después resultará así comprobar lo chistoso o lo serio de la afirmación del presidente del Comando Conjunto Peruano general Paul Da Silva de que “denunciará a Mackinley” por sus aseveraciones de vínculos con el narcotráfico, esperaremos para ponernos serios o reírnos.