viernes, 18 de febrero de 2011

JORGITO ATATATATATATATATATATATA TAU

Después de la fuga de Alan García Pérez del Perú allá por inicios de los 90, Jorgito luego se convertiría en el hombre fuerte del partido de Haya de La Torre. En boca de él un combatiente contra la corrupta dictadura cívico-militar de Fujimontesinos.

Toda una leyenda política no solo en la opinión de la derecha reaccionaria sino en determinados sectores de la izquierda peruana incluyendo al autor de esta nota. Muy bien se cubriría de poner en evidencia escándalos de cualquier índole que enturbiaran su hasta entonces presunta pulcra imagen política. Qué lejos de la realidad estábamos los tontos e ingenuos (incluso aquellos que hacían de él motivo de mofa cómica televisiva) para quien cuidaba muy bien las apariencias y detrás de ella solo se escondía un individuo fatuo y pobre ideológica y políticamente.

En su condición de coordinador de las pillerías apristas ratistas, incluso fue hasta la embajada norteamericana el 2006 a pedirle al embajador de entonces a través del consejero político de la Embajada de los Estados Unidos (pareciera verse así este lugar como un centro hacedor de iniquidades y chantaje, el poder supranacional en nuestro país), en un acto de sujeción (para colmo “voluntaria” como lo evidenciaría wikileaks) al imperialismo principalmente norteamericano que Alan García Pérez evidenció durante su recalcitrante, reaccionario y rabioso gobierno desde el 2006 al 2010, que influyeran para que Lourdes Flores Nano decline su candidatura a favor de Alan García Pérez tal y como sucedió. Esto fue difundido en wikileaks y pese a que Jorgito del Castillo de Naipes lo negara aduciendo que “hubo una apreciación errada” de aquella reunión, el propio funcionario de la embajada informó que “sí hizo esa solicitud” (diario La Primera, página 6 – 15/02/2011). Lo de mentiroso le viene por las juntas con su mentor y hoy “traidor” enemigo interno en ciernes.

Eso de lo de “partido del pueblo” ya suena a cháchara politiquera. Si fuera así el AP (Alianza Popular) debería ser presidido y dirigido por auténticos “revolucionarios” identificados plena y vivencialmente con los pobres lo cual es un absurdo descabellado ajeno a la naturaleza rateril gran burgués de este partido que engendró el que escribió patéticamente “El Antiimperialismo y el APRA”, cháchara barata a los finales de este gobierno.

Jorgito hoy ensaya en su hijo las costumbres que ya aprendió pero que no puede representar en razón a su descubrimiento como aprista secretario general del mismo. La gente del pueblo del APRA elige a sus pares, pone a la cabeza de ellos a quien los represente, a la gente que se merece que los represente, una expresión a nivel partidario de lo que sucede en nuestro país.

No es de extrañarnos por ello que Jorgito salga nuevamente elegido congresista en razón a la mestiza masoquista relación de sus partidarios del pueblo aprista que necesita de gente como él para abrirse paso al desarrollo y al progreso en nuestro país.

Sabemos de la valiosa actitud de rectificación que emergerá por obra y gracia del propio Jorgito (y no los acólitos apristas del podrido poder judicial que lo limpiarán de polvo y paja por cualesquier vía) para volver al escenario político con la frente en alto y provocar el asombro mediático que en un determinado momento nos provocó. Creemos ilusa y absurdamente en esto más aún recordando su última intervención al tratar de vincular a Toledo con los narcos Sánchez Paredes por la foto publicada por la “respetable” revista Caretas, lo vimos en su grandilocuencia por la televisión esforzándose por expresar, infundir seriedad y una posición de “lucha contra el narcotráfico” (a los que ya nos han acostumbrado estos sucesivos gobiernos) concediéndole un gran “valor importante a la foto”, “que lo dice todo” y que luego de publicada la foto de los vínculos apristas con los mismos narcos salió a decir por la radio que “las fotos no tienen ninguna importancia”, “que las fotos no dicen nada”. Jorgito del pasillo está como papel higiénico, es decir, como para limpiarse el poto.

Para quienes son vilipendiados y/o perseguidos en razón de sus ideas o de sus actos, Jorgito viene a ser uno más del club de los despreciados y no por no ser corrupto, ladrón o delincuente en la jerga de la moral peruana administrada por la derecha y sus reaccionarios (incluido por Alan García Pérez) sino por todo lo contrario. A todas luces parece que no es bueno hacer leña injustamente del supuesto árbol caído que en lugar de meter solo una pata mete los cinco.

Y a propósito de ello, ya no causa sensación ni asombro argumentos tan increíbles como los pronunciados por el ministro de Transportes y Comunicaciones Enrique Cornejo respecto de los cinco mil dólares que Alan García Pérez devolvió recientemente al hijo del narco Sánchez Paredes “prestados” en la campaña electoral del 2006, “el gesto de Alan García de devolver 5 mil dólares de los Sánchez Paredes es un ejemplo a seguir” (diario La República, página 6 – 15/02/2011).

Algo ya es innegable, el narcotráfico ya forma parte de la estructura social, política, económica y militar de nuestro país como para que funcionarios del gobierno lleguen a rasgarse las vestiduras respecto a su “lucha”, “combate”, o como quieran llamarlo, contra el narcotráfico. Si alguien recibe dinero del narcotráfico no es ningún delito (ni aunque sea el “presidente” de la república) y mucho menos si lo devuelve y/o luego los prestamistas lo donen a los niños pobres del barrio de Pamplona en San Juan de Miraflores para cubrir con un manto de solidaridad la cloaca puteril gansteril del Estado peruano, de la justicia peruana y de sus leyes, que se ensaña con los más pobres como por ejemplo en los barracones del Callao al perseguir a los micro comercializadores de ketes de cocaína en todo un show policial de “lucha contra el narcotráfico” que termina por enlodarles y hundirles aún más la vida en las cárceles del estado con sus leyes (ni qué decir de aquellos varones y mujeres procesados por tener marihuana y cocaína entre otras drogas en cantidades ilegales y para venta en términos de negocio personal) y expuestos al show mediático de las cortinas de humo manipulados por la prensa escrita y los programas tipo Magali y Bozzo chow como en los tiempos del padre de estos manejos, Vladimiro Montesinos.

Sí: un gran ejemplo a seguir