sábado, 19 de marzo de 2011

“REVOLUCIONES” DEMOCRÁTICAS

Las recientes revueltas en Egipto, Túnez y Yemen contra los gobernantes que establecieron formas de gobierno distintos a los de occidente se han constituido tomando como base las expectativas y necesidades insatisfechas de la población.

En este caso, Egipto ha sido el caballito de batalla para iniciar esta oleada de revueltas que se pretendía extender hasta el continente americano y asiático. Aquí se utilizó convenientemente la protesta popular para englobar todo tipo de orientaciones políticas básicamente de los de la izquierda y la ultraizquierda acostumbrados a “tomar” el poder por estas vías o con acciones similares. Responden mental y casi “genéticamente” a ese tipo de formatos y que entre otros han sido inducidos por personas instruidas convenientemente en este objetivo para lograr establecer regímenes “democráticos” bajo el formato norteamericano y europeo (se atribuye convenientemente este fenómeno a un hecho de las redes sociales de internet como es el caso de twitter y facebook entre otros cuando el trasfondo sabemos que es otro y que estas redes solo han sido un medio para viabilizarlos).

No es casual que los estudiantes universitarios se vean inmersos en estas revueltas y en razón a lo expuesto anteriormente; responde a un cont4xto de crisis global del capitalismo que paradójicamente éste pretende capitalizar para sí. El problema aquí es de dirección, de liderazgo, de objetivos ideológicos y no solo de pedidos pírricos ante esas necesidades insatisfechas. Basándose en el sentimiento y emoción de la gran masa de los excluidos universitarios de querer tener “participación” social y política en la definición de los hechos sociales, éstos terminan inevitablemente por ser y actuar como carneros inconscientes de una real acción democrática y revolucionaria.

La respuesta a esto nos la darán los eventos posteriores que se devendrán en Egipto principalmente, donde inevitablemente las protestas de hoy quedarán en saco roto porque simplemente el poder ya está institucionalizado y existe una estructura social y principalmente política sustentado en un ejército militar que la fundamenta. Es decir, que los revoltosos se han ido de paseo inútilmente (un poco de footing) y que en esencia tendrán que pagar los platos rotos de estas “revoluciones” democráticas ya que el modelo neoliberal es excluyente de sus necesidades y motivaciones políticas que hoy ponen de manifiesto con estas revueltas. Al final el beneficio es solo de unos cuantos que al final se constituirán como grupos de poder dentro del sistema que hoy dicen combatir y “revolucionar”. No nos extrañaría que la Guerra Popular al estilo de Sendero Luminoso se incube en estos países al igual como sucedió y sucede en nuestro país, que en los hechos es inevitable.

Los balances de las revueltas de Egipto y demás países deben hacerse. La población inmersa en estas revueltas ya debe de tener sus conclusiones. Entre ellas deben de analizarse el papel de las ONGs que dicen apoyar reivindicaciones y luchas por las “libertades” pero que en concreto tienen otros objetivos. Aquí en el Perú con la dictadura fujimontesinista ya experimentamos con esa palabra de “libertad” para “todos” que traficaron al interior de los claustros universitarios (en el contexto de la guerra contra la subversión del Partido Comunista del Perú de entonces) emergentes dirigentes mediáticos que contribuyeron a resquebrajar conveniente y finalmente las conquistas estudiantiles de hasta entonces (tales “dirigentes” deben hoy estar colocados en buenos y lucrativos puestos de trabajo en recompensa a su oportuna gesta “revolucionaria”) y hoy tenemos las consecuencias a vista y “paciencia” de “todos” (estudiantes sin presente ni futuro, desempleados, subempleados, formados mediocremente, promotores de corrupción y servilismo al sistema capitalista, etc.).

Estas “revoluciones” son en esencia una FARSA mediática que instrumentan mecanismos de inteligencia de la ultraderecha y los que defienden el neoliberalismo sea este oriental u occidental a los que finalmente les llega al huevo las revoluciones de las masas.

El caso de Libia, bajo la dirección de Gadafi, ha servido para resquebrajar, en cierto modo también, esta oleada de revoltosos neoliberales instrumentados convenientemente por quienes después veremos (que ya sabemos) en qué terminarán.

El imperialismo en general no las tiene todas consigo. Si tomamos el caso norteamericano, la desesperación (ya casi inevitable) por conformar un nuevo bloque global ya es evidente (el pasado quedó atrás pero motiva al presente). Habíamos hablado de la conformación de regiones imperiales que trató de impedir el imperialismo unipolar norteamericano de entonces, hacerlo hoy tiene ya ribetes de homicidio global cercanas a una tercera conflagración mundial.

Lamentablemente para cualquiera de nosotros, lo único aparentemente inmutable y eterno en el universo son los dioses, al igual que la materia pero no así para la vida temporal y mediática del género humano que crea dioses y demonios a sus necesidades.

Una revolución necesita de un plan, de estrategias, de una ideología rectora para lograr una gran transformación social y cultural (no es pescar a río revuelto). Gadafi bajo el principio de "autoridad" (al mismo estilo de García Pérez) combate a los revoltosos que bien se podrían lejanamente llamar “rebeldes” en razón a su derecho a la insurgencia tal y como sucede con las FARC de Colombia solo que éstas no cuentan con el aval de la “democracia” occidental de corte norteamericano y europeo. En la condición de subversivos del orden interno, García Pérez los persiguió, combatió y utilizó para sobrevivir políticamente en su primer gobierno (a los combatientes de Sendero Luminoso y del MRTA), ¿estaba en su derecho?, ¿qué es el estado de derecho?, eran terroristas tal y como pueden serlo también los “rebeldes” de Libia.
Los que creyeron que en latinoamérica podrían replicar la oleada "revolucionaria" venida de oriente deberán pensarlo muy bien. Si es con la ayuda de la OTAN o el Comando Sur norteamericano, mejor.