lunes, 18 de abril de 2011

¿ESTADOS INDEPENDIENTES?

En el contexto global del nuevo orden del capital mundial (sistema multipolar) se están tratando de conformar de manera concertada Estados digitados desde un cónclave de estados imperialistas, es decir, que la concepción de Estados Independientes no será concebible por la presencia de fuerzas militares intervencionistas bajo el pretexto de la defensa de la farsa de la democracia de exportación de estos cónclaves.

Estos son los frutos de la globalización del capital.

En este marco se encuentra el proceso electoral peruano. Decía en el cable un analista económico (de Perú Económico si más no recuerdo) de que el problema no es del modelo económico, que no está en tela de juicio sino solo el aspecto político de su ejecución, y obviamente bajo este marco global no se equivoca. En perspectiva, la elección de Humala o de Keyko como presidente da lo mismo.

El futuro de Humala lo podemos ver en los deseos personales de situación de Obama respecto de Muanmar Al Gadafi de Libia, en el gobierno de Chávez de Venezuela, pero más cercanamente al de Evo Morales en Bolivia donde la COB de los trabajadores pretende arrancarle aumentos salariales a fuerza de presión social a costa de una disminución de las cifras macroeconómicas bandera (reservas internacionales, presupuestos sectoriales priorizados) de los que aquí Toledo y García se jactan mucho de haber logrado (ajuste de cinturón le dicen) que en determinado momento aquello estuvo sosteniendo la subversión de Sendero Luminoso (específicamente en el gobierno de Alberto Fujimori) pero que hoy es causa del descontento con el modelo político-económico implementado por los sucesivos gobiernos expresión social motivado por la insostenibilidad del chantaje del “terrorismo” como fue en la década de los 90. La propagandización de los temores inconscientes (fundados o infundados) a través de la prensa mediática se están agotando.

García muestra una “preocupación” en el caso de que Humala llegue al gobierno. Absurdo. Dice (en base a los resultados electorales) que un 30 % de la población está descontento con el modelo económico por que no le ha llegado los beneficios de su gobierno y que ya les llegará, es decir, que un 70 % si está feliz lo que es errado pues mucha de la gente que apoyó a Keyko vive en condiciones de extrema pobreza inclusive específicamente en las zonas rurales del país y marginales de Lima por ejemplo.

Si bien no se equivoca en que las posturas “centristas” como las de Castañeda, Toledo y PPK fracasaron por no haber orientado bien su campaña (que el kuy del Partido Popular Kristiano debió ser el “verdadero” ingresante a la segunda vuelta electoral, esto en concordancia con los deseos de los defensores del modelo económico neocolonial), ahora dice que el 50 % decidirá los destinos del país quizá apelando a que esta elección de segunda vuelta ya tiene un carácter ideológico aunque muchos digan todo lo contrario y García también haya gastado saliva al respecto durante su gobierno, negándolo.

Se ha propuesto “tumbarse” a Humala hablando por la herida. Dice que ningún candidato electoral debe inmiscuirse en temas de la cancillería pues es un asunto muy delicado. Eso lo decía a propósito de la afirmación de Humala (y de Keyko) de que Chile (a través de su presidente) debe pedir perdón por el conflicto de 1879 y de la venta de armas en el conflicto con el Ecuador siendo Chile un país garante de la paz. Las implicancias de estas aseveraciones no tienen consecuencias de ninguna índole en los hechos en contradicción a lo que asevera García. Otra cosa es que defienda sus compromisos amicales pues la inversión chilena puede ser bien sustituida por otras de cualesquier nacionalidad, cosa que de ser necesario hará Humala si llegase a la presidencia. Suena raro eso de que “me preocupan los peruanos que están en Chile” como si solo en Chile hubieran peruanos de quienes preocuparse (diremos vulgarmente que por algo lo dirá).

Suenan atinadas las opiniones sobre que la postura más apropiada para un mandatario en este proceso electoral debería ser la de la no injerencia en este proceso sean cuales sean los resultados. A García le caería bien no abrir su bocota más aun en razón a los resultados electorales de su partido que dice “son normales” para todo gobierno que sale, bueno, habría que aclarar que si de resultados buenos o malos pues las obras de este gobierno saliente ¡el Perú lo hizo! Como dirían por allí. Para alguien que va a opinar en política en este “nuevo” gobierno desde fuera del país al ser insignificante su presencia congresal, no hay más.

Nos suena a exageraciones desmedidas las preocupaciones por la elección de Keyko como presidenta del Perú, argumentos absurdos pues su gobierno será menos o más del gobierno de Alan García Pérez. Ninguno de los dos hará una “revolución” o cambio como para considerarse trascendental en nuestro país (la única revolución que se vislumbra en el escenario nacional es la que viene realizando el Partido Comunista del Perú en armas). Quizá Keyko lo hará si intenta amnistiar a su padre (bajo cualquier pretexto delincuencial o supuestamente moral o legal) pues esa decisión sería una invitación a una insurgencia popular, válida, de cualesquier tendencia.

En el contexto del modelo global de estados neocoloniales en configuración alterna a los ya tradicionales como el administrado por García, salga elegido como presidente Humala o Keyko diremos entonces que: ¡El Perú gana! haciendo alusión al positivismo de García y a la propaganda de la ONPE.

Dado este contexto internacional (de la ley del más fuerte) y nacional, los acuerdos para la gobernabilidad propuestos por PPK, Toledo y Castañeda están sobrando pues la decisión la tiene el votante, el electorado ideologizado pese a que se cacaree lo contrario. Son acuerdos politiqueros que están sobrando pues nada podrá detener las protestas sociales sea cual sea ésta su tendencia y el gobierno que las enfrente y es en función a éstas que las bancadas congresales harán sus alianzas o acuerdos para garantizar la viabilidad del gobierno de turno. Lo actual es forzar compromisos fuera de contexto que responden a inseguridades políticas sobre el destino del país sobre el que decidirán en segunda vuelta. ¿Desde cuándo los reaccionarios de mierda de este país experimentan sentimientos de culpa?