lunes, 19 de septiembre de 2011

JUEGOS SERIOS PERDIDOS DE BOMBAS, GATITOS Y JARJARIAS

Resulta que ahora unos niños hicieron llamadas al aeropuerto internacional Jorge Chávez amenazando con hacer explotar unas bombas si no se les daba 2 mil dólares. Tan poco piden estos wawitas que de las llamadas anteriores solo se sabe que fueron hechos de teléfonos públicos sin especificar de dónde y qué números.
Después de realizar una investigación seria y concienzuda el autor de este blog llegó a determinar la identidad del verdadero responsable de las llamadas de amenaza de bomba en la calle Tarata. Se trata de un gatito llamado micifuz que aprendió a hablar comiendo una sopa de letras (al puro estilo de Martha habla) y luego de haber descolgado el fono de una cabina pública hizo las amenazas susodichas. Preguntado (“interrogado”) por los motivos de su acción dijo que era porque la municipalidad de Lima había exterminado a todas las ratas y ratones de su barrio habiéndolo dejado sin comida y que por ello lo hizo solo por molestar, por incomodar a los humanos. Según algunos sospechosos de ser cumpas argumentan que a este gato gordo lo mandarán preparar en segundo al estilo cabrito en Chincha o en el distrito de la Victoria y patentarlo en Mistura para la delicia de la población en general.
Al margen de la capital limeña, indagando por las calles de Huancavelica pude diagnosticar que había muchos centros de elaboración de bombas. Las consecuencias de estas bombas las pude verificar en muchos ciudadanos que pese al frío pernoctaban tirados o sentados en estado de shock y casi inconscientes que dicen haber visto a jarjaria en su máximo de potencial por haberse tirado una bomba de padre y señor mío.
El lector comprenderá que poco e indagado sobre la historia de Jarjaria pero en base a lo poco que oí les describo algo de esas experiencias.
No hace más de una semana era entre la una y dos de la madrugada mientras hacía mis quehaceres laborales, cuando por ese intervalo de tiempo se oía un sonido muy raro, indeterminado, extraño (en la calle Huecca cerca a aquel lugar denunciado como burdel). Luego de casi una hora ya cansado de la interferencia de ese sonido es que decido salir al patio de la casa e intentar distinguir cual era el origen de aquello que ya no solo me causaba extrañeza sino también cierto malestar relacionado en cierto modo con alguna forma de temor por la frecuencia del sonido. Mientras mi esposa e hijos estaban recontra secos tal y como sucede con la casi totalidad de personas que duermen en esos momentos (y que los ladrones saben que es la hora de “trabajo” que por diversas razones no pasaré a explicar aquí la evolución bioquímica del sueño) excepto algunas personas que entre a medio despertar por el ruino y a medio dormir por el sueño (lo que no les permite distinguir conscientemente con los cinco sentidos activos en su totalidad) relacionan aquel sonido con la presencia de Jarjaria del que algunos dicen haber intentado capturar pero luego de una pestañeada se dan cuenta con que solo había un perro.
No pasó ni un minuto cuando pude oir claramente que era una perrita pequeña que se quejaba del asedio de algún otro perro. Por el tipo de quejido puedo asumir que era de esos lanudos pequeñitos que estaba tratando de ser penetrada por otro perro de mucho mayor tamaño y le provocaba demasiado dolor. Ignoré nuevamente aquello y terminé mis quehaceres y me fui a dormir.
Al día siguiente y demás días la gente comentaba que había oído a Jarjaria por aquel lugar, explicable por cierto. La razón de todo esto lo paso a formular a través de otra experiencia.
Hace más de dos semanas, mis alumnos de primer grado de primaria, mientras hacíamos deportes en el estadio de la localidad vieron venir y pasar un remolino al que denominaron inmediatamente como Jarjacha (diminutivo de Jarjaria). Yo no quise corregirlos dándoles el nombre del fenómeno y mucho menos tratando de explicarles por qué se produce. La razón era que aquella idea asocia la presencia de aquel ser imaginario con un hecho social propio de los humanos como es o son los casos de incesto o de relaciones entre familiares, padres entre hijos, entre hermanos, entre otros similares. Mi silencio respondió al nivel y a la edad que tienen puesto que de haber sido alumnos de quinto o de sexto grado de primaria habríamos observado el fenómeno y su relación con los eventos sociales (como el de las deficiencias genéticas) que con los niños de primer grado no podría discutir con ellos y es en ellos donde se expresa con más incidencia las relaciones incestuosas en razón a su edad biológica y su evolución psicológica (según Sigmund Freud es la edad más promiscua). Por aquello es que valoré aquella idea y no la negué ni la aclaré por el temor que les infunde en su racionalidad más emocional que cognitiva.
Obviamente, en nuestro entorno convivimos con personas e individuos con el nivel emocional de los niños e incluso con el nivel cognitivo-racional de los mismos pese a los títulos y los grados que pueden estar ostentando. Creo que esta es la razón principal más que cortinas de humo como se pretende argumentar en algunas radios que por allí pude escuchar, habladurías propias de gentes que están intentando realizar sus incipientes pininos de experimentación en manipulación de la racionalidad de los huancavelicanos algo así como un hobbi de apristas que quieren dárselas de "inteligentes" o de querer experimentar los gustos del mismo solo por que sí, por hacer de la vida algo divertido, fuera de lo cotidiano, salir de lo aburrido, de lo cotidiano que los diferencie de los demás.