domingo, 16 de octubre de 2011

LA SINCERIDAD DE CIPRIANI

Acaba de decir que la Iglesia NO ES DEMOCRÁTICA. Que tiene una cabeza y los de abajo solo tienen voz y opinión nada más.
Obviamente a dicho toda la verdad y por ello no merecería ningún comentario de mi parte (la dictadura de la Iglesia Católica a pesar de ello contrasta con la de la dictadura del proletariado del comunismo pero apuntan finalmente a los mismos objetivos), pero involucra otras cosas su “desatinada” opinión que obedece a un estado de inestabilidad emocional y mental con indicios de estar padeciendo una neurosis leve que no es apropiada para alguien que se proclama el regente de la voz del Cristo en el Perú (los estados neuróticos le son inherentes a todos los miembros del Opus Dei).
Debemos recordar que el Cristo es la cabeza principal de esta Iglesia desde hace más de dos siglos, es decir, que aquel "es la cabeza de una institución no democrática" en palabras de Cipriani del que creo lo ha dicho sin observar las consecuencias de sus palabras, sin pensar bien en lo que dice, con total irresponsabilidad mucho más por el “cargo” que tiene. La razón creo yo está en su preocupación mediática por la tenencia en la dirección de los destinos de la PUC (Pontificia Universidad Católica del Perú) que lo tiene inmiscuido en asuntos judiciales que están provocándole este tipo de respuestas en este personaje quien se desvela por mantener y proteger la mentalidad educativa “NO DEMOCRÁTICA” de la enseñanza del cristianismo en nuestro país en la que se jactan de ser un país “democrático” (y que se estipula en su Constitución Política).
No nos extraña esto en Cipriani solo que esta vez se le pasó la lengua más allá de lo que se lo permiten. Si bien no fue lo mismo en sus palabras de “los derechos humanos son una cojudez” (la de los senderistas por supuesto y de los campesinos que los apoyaron) o ni siquiera en sus falsas lágrimas respecto a la muerte de los tontos e ingenuos emerretistas en la toma de la embajada japonesa en forma de caceta roja, creo sí se le pasó la lengua y que demuestra que su salud mental no es la más idónea.
En ese contexto suena a provocación su pedido de indulto humanitario del delincuente terrorista ex presidente de Alberto Fujimori Fujimori. En su estado esta afirmación es oportuna. Lo mismo debería ser para los demás presos comunes e incluso a los presos acusados por vínculos con la subversión que están en igual o peor condición que Fujimori. Tal es el caso de Víctor Zavala Cataño (considerado el fundador del teatro campesino) quien padece de diverticulitis al colon (previo al cáncer, quien dice deberían de operarlo –publicado en el Diario Internacional 24 mayo 2011-) quien en sus palabras afirma haber sido condenado y no juzgado por delitos que no cometió. Bien que sabemos que la condena es un recurso muy fácil y la sé por experiencia.
La PUC lo ha tomado como un asunto personal, es decir, la de desvelarse por los bienes terrenales y materiales que están primando en la racionalidad de Cipriani y no la del espíritu. Pero bien que sabemos que las cuestiones del espíritu tienen su base, su raíz, su origen en el movimiento de la materia, que el pensamiento es la expresión, el producto del movimiento de la materia en este caso cerebral y no de espíritus ni almas estúpidas que nos enseñan desde niños (que como cuentos están bien). Por ende la preocupación de Cipriani es política, por tener el control de la direccionalidad de la mentalidad y el pensamiento de los estudiantes de la PUC en el marco de la IGLESIA NO DEMOCRÁTICA global. Amén.




P.D.: Las "poesías" que comencé a publicar corresponden a la década de los noventa y se engloban dentro de "Las Palabras de la Mosca".