jueves, 6 de octubre de 2011

PRONAA, TRES NIÑOS MUERTOS Y ¿EL RELAJO DE LA GESTIÓN GUBERNAMENTAL?

En el contexto de la connivencia y la gastadera de saliva en el Congreso del país es que se desarrolla la argumentación de la ministra del MIMDES Aída García Naranjo respecto del envenenamiento de los niños de la Institución Educativa N° 82311, distrito de Cachachi, Caserío de Redondo, Región de Cajamarca (tres niños muertos y más de 60 intoxicados).
Connivencia en razón a que a todas luces se muestra por parte de la “oposición” (que trata de definirse o tomar forma luego de su traumática derrota y salir de su actual estrés depresivo a consecuencia del mismo) para encontrar formas de relaciones digamos “formales” para conciliar errores e irresponsabilidades de las de los gobiernos anteriores (apro-fujimorista) con el que recién está en el gobierno.
Debe entenderse que si bien Humala busca la concertación, el diálogo, la “inclusión” incluso la de las fuerzas de la "oposición" debe de tomar en cuenta que su gestión no se trata de un paseo ni de un conciliábulo a lo que apuntan los que hoy critican a la ministra del MIMDES en el caso en mención. Su accionar es natural y político, corresponde a la de quienes ya no tienen el gobierno después de mucho tiempo de tenerla pero pueden influir en ella.
A los de la opinión pública nos están queriendo meter nuevamente (como estreno) en el circo que caracteriza al Chongreso de este país y ello en razón al todavía relajo de los funcionarios de este gobierno que creen que todavía “recién han sido elegidos”. Creo que es hora de ponerse las pilas y más que ver el ojo en la paja ajena (para que no les miren el suyo propio como es lo característico de este podrido estado-sistema) y encontrar “responsabilidades” que no se quieren encontrar, de actuar y dejar a un lado la desidia y el relajo que comenzó con la finalización del gobierno del corrupto Alan García y el inicio de esta gestión gubernamental.
La ministra no se equivoca en ciertos aspectos. Los lotes de esos alimentos se adquirieron durante el gobierno de García pero eso no exime a nadie de responsabilidades. Que el agente que produjo la muerte de los tres niños según los organismos autorizados oficiales de realizar los análisis demuestran que no fue un pesticida carbámico (que lo emplea el PRONAA para combatir a las ratas, roedores y otras alimañas) sino un insecticida mineral orgánico de uso agrícola (según la ministra que no utiliza el PRONAA) y que del análisis de muestras de las dos ollas sospechosas en cuestión solo una mostró la presencia del agente que provocó la intoxicación y envenenamiento de los niños de aquella institución educativa. Argumentando que todavía está sin concluirse la investigación excepto lo mencionado por ella nos muestra que lo referido por la ministra todavía carece de argumentos sólidos, sostenibles fehacientemente y concluyentes reconociendo en parte responsabilidades mutuas, generales, tanto de los funcionarios que manejan este programa así como de quienes manipulan estos alimentos previos (transporte) y procesamiento final antes de suministrarlos a la población consumidora beneficiaria. La necesidad de salir del paso con soporte de investigaciones como los de DIGESA no los exime todavía de responsabilidades ni los puede convertir en cabezas de turco. Si bien los pesticidas carbámicos que emplea el PRONAA no son “inhalables” podría suceder que los roedores podrían transportarlos en sus patas, en sus vómitos cuando están moribundos, sus orines pueden contaminar los productos, y algunos productos tóxicos pueden tener elementos volátiles que en razón a que los alimentos tienen alto contenido graso pueden estos secuestrar a estos componentes permitiendo que se contaminen estos productos alimenticios (entre otras razones motivo por los que no pueden concluir las investigaciones).
Este relajo ha llegado a la población misma, que actúa casi de manera cautiva (dicen erróneamente paternalista) que espera que los demás piensen por ellos descuidando sus responsabilidades compartidas. Lo vemos por ejemplo hoy en los medios de transporte público donde desde hace más de un año comenzó el relajo y desidia tanto de los funcionarios de transporte, de transportistas como de los transeúntes. No se usan los cinturones de seguridad (la mayoría de las unidades móviles tienen cinturones de mierda que ni siquiera funcionan bien o están como si hubiesen sido comidos por las ratas), se corre a excesiva velocidad, se sale a hacer controles esporádicamente (muchos de ellos tienen involucrados unidades de transporte, amigos y parientes a los que les permiten sobrecargar de pasajeros sus unidades haciéndose de la vista gorda), unidades viejas o sin revisión permanente.
Podría resultar demasiado fácil culpar a los padres de familia que prepararon los alimentos y responsabilizarlos (como todo “parece” indicarlo) por lo sucedido en razón a su ignorancia cognitiva y cautiva. Eso debería prever este gobierno y evaluar a su personal en razón de su idoneidad o no y realizar los cambios que tenga que hacer puesto que la salud de la población no es una cosa de juegos ni de conciliábulos políticos o politiqueros que justifiquen la vida parasitaria de muchos congresistas, funcionarios y administradores gubernamentales. No capacitar (ni supervisar) a los que manipulan y procesan los productos terminados me parece un hecho producto de un proceso de control de calidad incompleto. Qué sabe un burro profesor que no ha estudiado química con seriedad, toxicología o similares ni qué decir de los ignorantes padres de familia que creen que todo lo que hacen está bien sin la certeza ni seguridad de lo que hacen.
Que sean responsables los del PRONAA y renuncie la ministra tampoco resuelve el problema. El asunto de los pobladores muertos en Huancavelica (como consecuencia de la acción irresponsable y criminal de determinados policías) motivado por una ley que dividía los recursos de la UNH (Universidad Nacional de Huancavelica) todavía no se han solucionado ni creo se resolverán pese a que la ministra hoy ha afirmado que se investigarán este y otros casos en otras regiones lo que más suena a un argumento cháchara de venganza (por la interpelación y pedido de renuncia) que a un hecho por concretizarse. Espero equivocarme por supuesto y que el comisario mayor (señor Edwar Marín) de la comisaría de Huancavelica sea procesado por los hechos acontecidos aquí y que se demuestre su inocencia y se determine su permanencia o no en el cargo que desempeña así como sus responsabilidades penales si las hubiesen (de quien se dice en algún medio escrito huancavelicano de que habría sido apuñalado en alguna gresca de “locas” y habría estado atendiendo no desde su despacho sino desde su domicilio, eso dicen le pasa por ser muy pepón).


HINCHA DEL ALIANZA
Sobre el asesinato alevoso de Walter Oyarse hincha del club Alianza Lima se ha dicho bastante y creo la misma charlatanería de siempre y que es una expresión más de la cultura de los idiotas del fútbol. Si se investiga mucho poco o nada ya es intrascendente como todos los casos judicializables en nuestro país (excepto los de la subversión del PCP), un cague más de risa.
Creo por conveniente a este contexto y los que vendrán la de que se concretice la elaboración de la efigie de Walter Oyarse en el frontis del estadio Monumental de la “U” no específicamente por ser otro ídolo como el Lolo Fernández sino una víctima más de los idiotas del fútbol y permanezca así en la memoria colectiva tan igual como pudo haber sido algún hincha crema de la “U”. Si la Martha Moyano tiene una fotografía en el congreso por qué no con más razón Walter Oyarce en el Monumental.