sábado, 15 de octubre de 2011

¿RELAJO MAGISTERIAL?

En un artículo anterior hice mención del ¿relajo? gubernamental a la que adiciono esta otra en razón de haber estado observando determinadas conductas de ciertas instituciones educativas (de los que no diré los nombres por eso de las "cortesías" y las “lealtades”) donde desde hace casi el inicio de este tercer trimestre en la zona rural de Yauli Huancavelica los docentes casi en su totalidad abandonan sus labores educativas (específicamente todos los viernes) desde las 12 del medio día pero sin embargo registran su hora de salida en los cuadernos de control a la 1:30 pm a vista y paciencia de sus directores.
Comprensible que algunos docentes tengan que hacer algo o algunos trámites en la ciudad capital pero no creo que todos absolutamente (incluyendo al personal contratado que actúa como furgón de cola) tengan las mismas necesidades y gestiones que realizar. Para eso existen las solicitudes de permisos y demás formalidades. Esas, entre otras, son las razones por las que pobladores de diversa ocupación realizan comentarios tendenciosos o quizá con sustento real respecto de la labor docente en el ámbito rural.
Según el diario el Correo del día lunes 10 de octubre 2011 argumentan que en la UGEL Huancavelica hay también una suerte probable de “relajo” pues en horas laborables (en referencia al viernes 07) no había el personal para la atención de usuarios que tuvieron que regresarse desde donde vinieron siendo así un día perdido para ellos. Creemos que debe haber alguna equivocación por parte de este medio escrito y los trabajadores de la UGEL tener una razón válida para explicar a ese diario su no presencia (salvo del portero) en ese órgano intermedio.
Desde aquí esperamos que esos docentes no sean pues ningunos de aquellos que se autodenominan como “clasistas y combativos” en las diferentes luchas sindicales y más probablemente sean aquellos docentes que no piensan de ese modo y que tienen la mano derecha siempre metida en el bolsillo del pantalón incluso para cantar el Himno Nacional. ¡Arroz con huevo, arroz con huevo, arroz con huevo!
Ojalá me equivoque y no pase así a formar la fila de los que tan alegremente “se tiran” por encima al tan ignorado y manoseado octavo mandamiento de la ley del Dios católico judío, ese de: ¡no levantarás falso testimonio ni mentirás!