sábado, 5 de noviembre de 2011

CHEHADE-ARTETA UN JUICIO POLÍTICO POR OPINIONES INFORMALES (O DADOS EN LA INFORMALIDAD)

ADVERTENCIA: NO SOY PERIODISTA NI PERTENEZCO A NINGÚN COLEGIO NI PRETENDO SERLO, QUIZÁ SEA SOLO UN REMEDO DE PERIODISTA, ESO ES ACEPTABLE, GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN. Atentamente: Periodista de Azángaro.

El caso Omar Chehade ha puesto sobre el tapete un tema muy indiscreto puesto de manifiesto que es una de las actitudes típicas de la población peruana, es decir, de hablar de manera informal y hasta en lenguaje coloquial lo que se quisiera que se hiciese pero que no necesariamente se quiere o se logrará concretizar (a excepción de los delincuentes).

Hacer una similitud con Chehade con la actitud de un delincuente puede estar cercano a la realidad como muy lejos de esta. Bien que sabemos que nuestra sociedad peruana y sus relaciones sociales (de cualesquier nivel) se manejan bajo el amparo de un doble rasero (específicamente en el sector privado) incluso del autor de este texto (que pretende demostrar lo contrario o al menos cuidarse del mismo).

Bajo el amparo de la informalidad en nuestras reuniones “sociales”, solemos emitir opiniones, comentarios o similares muchas veces fuera de la legalidad (a sabiendas de los mismos inclusive) y la formalidad llegando incluso a cometer exabruptos propios de nuestra irracionalidad o estados de ánimo obviamente bajo determinado objetivo (presuntos robos, homicidios, asesinatos, desalojos, violaciones, corrupción, infidelidad, proxenetismo, coimas, etc., etc.).

A mi modo de ver lo que se hizo fue explorar diversas situaciones, que no podría demostrar dado el carácter especulativo del caso (las palabras de un ex general y documentos no oficiales), pero que a eso apuntaba dicha reunión. A sabiendas del acto ilegal del desalojo de los trabajadores de la azucarera de Andahuasi (son poseedores del 3% de las acciones de la azucarera, el grupo Wong el 52% y el grupo Bustamante el 38% y lo demás en la Bolsa) excepto de Arteta que dice no conocía el fallo judicial que le daba nuevamente al grupo Bustamante la posibilidad de tentar el control de esa empresa, una de ellas fue la falta de discrecionalidad en la persona del ex general Arteta que ha actuado como un soplón o infidente sin haberse concretizado ningún tráfico de influencias más que solo en el escándalo y en las especulaciones (su excelentísimo general dolido por la baja). Quizá, digo, si Arteta se hubiese callado y aceptado su situación nueva esto no habría pasado de ser simple especulación y de un tráfico de influencias no concretizado (ni divulgado puesto son cosas “normales” que se dan en el escenario nacional y que solo se ponen de manifiesto no con intentonas o simulacros sino con lo actuado sobre los que recién solemos actuar los chismosos y los periodistas) como muchas presuntas acciones que se “deciden” pero que nunca se ejecutan. Solo que este señor sacó la lengua en revancha por su destitución y hoy les hace la vida a cuadritos a muchos por actos que no se cometieron pero que son muestras aparentemente evidentes de intentos de corrupción amparados solo en las palabras del ex general Arteta. Según puedo percibir, algo de la personalidad del general Arteta se ha puesto de manifiesto, es decir, que es un individuo inescrupuloso, chantajista, manipulador y vengativo y que por hacer valer “su verdad” y “su justicia” es capaz de todo, quien sabe hasta de mentir por causa de los mismos (ya me contagié la especulación).

Es un modus operandi que los políticos de nuestro país (así como cualesquier ciudadano), realizan este tipo de reuniones o eventos informales por las razones según el objetivo que se persiga. Así seguirán haciéndolo por siempre y no exagero, determinando y definiendo situaciones y relaciones personales que en los lugares públicos no se darían en relación a los costos y beneficios que están inmersos. En ese sentido, el tráfico de influencias de Chehade solo adquiere un carácter especulativo de un caso de dimes y diretes como pelea de perros o pelea de niñas púberes que se dicen de todo por no haberse tirado (fuck) al niño guapo o porque se lo tiraron y alguna cometió la indiscreción de hablar sobre aquello quizá por no haber sido tirada, en fin, solo que en este caso es al más alto nivel.

De actos bochornosos como éste me caben muchas experiencias propias y ajenas (más de estas) pero que pasaron desapercibidos en razón de que asumo ser un don nadie (aunque no para tanto pues sino no habría habido razón para tanta gente reaccionaria y “de izquierda” así como la policía durante la dictadura fujimontesinista no se hubiera desvelado tanto en verme “muerto”, anulado profesionalmente terminado en vago mantenido y encima cuestionado por ellos por dicha razón, deambulando como un orate o enterrado a causa del “balazo” hipotético de algún policía estúpido como un día se me cruzó en mi terruño.

Lamentablemente, estúpidos como el ex general Arteta y como el congresista Omar Chehade deambulan por allí que nos quieren impresionar de inteligentes, experimentados, dadores de la verdad, anticorrupción, maduros o falso moralistas en un sistema que se pudre de acciones como esta pero que encontró alguna vez ocasión como esta para ponerse de manifiesto a causa de una reacción biliar policial sino de lágrimas. Arteta en su accionar más delator infidente que justiciero estoy seguro que ha perdido la confianza de cualesquier ciudadano afín a estas afinidades, también la mía, ¿y de usted señor lector? Imagínese si entre colegas de trabajo dijera que me quiero tirar a una de ellas y alocado o alocada alguno o alguna saliera(n) a divulgar este “hecho” como inmoral y fruto de la corrupción y la oficina de CADER de la UGEL me haga el llamado respectivo.

En base a eso deberíamos exponer que: Chehade debería escoger mejor a sus “amistades”, ser menos confiado y menos atorrante, más prudente, en definitiva, dar un paso al costado por tonto renunciando a su condición de vicepresidente y salvaguardar así su profesión y demás aunque con ello se asuma que es culpable de tráfico de influencias del cual nadie estará seguro de ello excepto los especuladores (basados en los dimes y diretes de Arteta y compañía) que a mi juicio debería ser más una sanción moral a la actitud impropia del vicepresidente (mas no en su calidad de abogado, que no está en cuestionamiento), actitud que para el común denominador de los peruanos es política y politiqueramente ilegal e inmoral (en su calidad de funcionario público).

Lo que sí da que pensar es qué tipo de individuo hemos tenido como director de la Policía Nacional del Perú que tuvo que esperar calculadamente una decisión ministerial condicionando así su denuncia de un presunto tráfico de influencias a su continuidad o no en la actividad policial o quizá en la dirección del mismo que de haberse dado así no habría hablado como lo hizo y simplemente se habría metido la lengua en el poto (por supuesto esto también es especulativo).

Los demás policías “creo”, especulo, que son parte “involuntaria” de estas circunstancias generadas, involucrados más por la lengua reptilesca del despechado Arteta y el presunto tráfico de influencias del impetuoso y torpe Chehade. De algo estoy seguro, la actitud decidida de Arteta en esencia no apunta contra Omar Chehade (que no es indispensable) ni a favor de la lucha contra la corrupción aunque lo parezca y que éste no será el primer ni último caso sino que estamos viendo uno de los tantos hechos que vendrán tanto de fuera como de dentro del gobierno del que dicho sea de paso 100 días o algo más de tres meses no son la medida idónea de una gestión cualesquiera (es que “100 días” suena más bonito que “3 meses”).

Otro que le seguirá en la “salida” al vicepresidente Chehade será Rudecindo Vega actual ministro de trabajo no por lo que dijo respecto de la amnistía general sino por lo que quiso decir influenciado por la picadura del veneno moral del mosquito ex general Arteta. Si se siente incómodo en el gabinete Lerner debería renunciar sin esperar a que se lo pidan para luego si quiere sacar la lengua como Arteta.

Bajo este contexto casi lumpenesco de la política peruana (sin ofender a aquellos lúmpenes que se ofenden y a los que los defienden), a Humala no le queda más que aprender a actuar en su calidad de presidente de la escuela de Alan García Pérez que se doblaba de la indignación y la rabia (sería por lo incompetentes que eran, “de repente”) frente a “hechos” de corrupción concreta durante su gobierno que dicho sea de paso de quien ya se debería de iniciar las investigaciones a cargo de la mega comisión. Mucha distracción y demora.

A estas alturas algo sigue siendo evidente. Estamos frente a un caso especulativo y por más que intentemos hallar algo concreto caeremos siempre en el mismo sentido, es decir, más especulaciones con la “certeza” de cada uno según lo que queramos o deseemos ver, algo que debe de evitarse en las investigaciones a los actos de corrupción del gobierno de García. A esto contribuye el caso manoseado de Ciro que ha calado manoseadamente en la racionalidad anticientífica de la opinión pública en general que “condena” a Rosario por especulaciones muy bien divulgadas por la prensa amarilla raitingnera y ayayera al gobierno de turno. Un tipo de “periodismo” chicha del que aparentemente formo parte.