miércoles, 9 de noviembre de 2011

FIN DE LAS EXPECTATIVAS, A OTRO PERRO CON EL MISMO HUESO

El panorama nacional no se muestra hoy muy alentador para el gobierno (no cae ya bien el ser "positivos" como diría el Alan, ni menos "negativos") bajo la gestión del prototipo de presidente rehén Humala como lo llamaron en Cajamarca respecto de la toma de decisiones en la minera Conga donde tratan de convertirlo en una suerte de caballo de Troya para infiltrar a los empresarios mineros en base a su pseudo nacionalismo y popularidad-verborrea electoral.
El MEF (área de asuntos macroeconómicos) acaba de anunciar oficialmente hoy que la época de bonanza del crecimiento económico se ha terminado (la ilusión emergente como país), que se inicia una etapa más difícil que hipotéticamente durará diez años (en base a cálculos hipotéticos elaborados para los países potencia).
El costo de vida se ha ido incrementando lenta pero progresivamente disminuyendo la capacidad adquisitiva de la población. El sector educación ha ido deprimiendo su capacidad adquisitiva en correlación con su actividad laboral-pedagógica. A pesar de ello el gobierno quiere seguir implementando la Nueva Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM) 29062 para tentar a más ilusos que por un poco más de dinero ponen en riesgo su estabilidad laboral, bien por ellos que no tienen nada que poner en riesgo y que su capacidad intelectual avalará.
Para mí algo es concreto, se debe de evaluar los logros de aquestos profesores de nueva ley y observar sus resultados y considerar si el sueldo que perciben se justifica o no. Me atrevo a pensar que sería mejor anular esta ley y así volver a estandarizar los sueldos más aún si la crisis global va a presionar en el gobierno a la disminución de gastos y reducción del presupuesto para afrontarla-soportarla (en contra a las ofertas electorales nacional-posibilistas). En el contexto del crecimiento y la bonanza económica hasta el final del gobierno del Alan me parece que se correspondía con la necesidad de impulsar la nueva ley de CPM y la privatización de la educación vía la municipalización. En este nuevo contexto (no tan nuevo en Chile donde se vendió esto como ilusión de desarrollo y supremacía latinoamericana) ya no es necesariamente viable ni sostenible en el país.
Las consecuencias de la elitización de la educación en Chile (como promesa de la globalización y la implementación de la economía de libre mercado neoliberal) han producido los frutos del mismo que hoy se traducen en las protestas estudiantiles (no principalmente de los sindicalistas magisteriales aunque estos las azucen) cuya tendencia será la misma o equivalente en nuestro país.
Si bien las protestas de hoy en día en Londres no se corresponden todavía con las que ocurren en Chile, tienen similar tendencia progresiva puesto que en Londres ya está consolidada la privatización de la educación (como el divino fruto máximo de la globalización) y las protestas son en razón a la casi triplicación de las matrículas universitarias. Se corean lemas como: “fin del papel en blanco”, “educación gratuita, fiscalizar a los ricos”, “no recortar el sector público, protesta, huelga y ocupa”, “unidad y lucha”, “la educación no es un negocio, alto al papel en blanco”, entre otros. Es inevitable en este país que a medida que se ahonda la crisis se tendrán que ir retirando los jóvenes de recursos escasos y dedicarse a realizar otras actividades para sobrevivir olvidándose de sus sueños profesionales, algo al que en este país ya estamos habituados con argollas y todo.
La responsabilidad del problema de la educación al que traficaron política y politiquera coyunturalmente durante el gobierno reaccionario pro imperialista de García haciéndola recaer exclusivamente en los docentes ya no se justifica, el argumento intervencionista privatizador ha perdido terreno e inevitablemente harán emerger las responsabilidades compartidas a fuerza de las circunstancias.
El gobierno tendrá que optar por definirse a quienes sirve (mostrar señales más claras aunque a la putería política derechista y reaccionaria político-militar que perdió las elecciones no le guste) sin correr el riesgo de perder el soporte social o convertirse en una dictadura cívico-militar al estilo de Fujimori-montesinos en su versión nacional-posibilista que busca liquidar todos los rezagos del velazquismo en el país puestos en evidencia en el caso de Andahuasi gracias a los auspicios de ex general Arteta. Habría que preguntarse si lo que dijo Lerner en Washington ante la clase empresarial de que Humala solo es un fantoche en la toma de decisiones, eso nos estaría diciendo mucho de la orientación del gobierno al estilo del doctor Jaikil y míster Hide. Si cayera Humala y desde las sombras dirigiera Toledo (con la anuencia del escribidor), este maridaje sería insoportable y habría que darlo por terminado puesto que no sería la primera vez que nos vendan el cuento de “salvar la democracia”, aquella que beneficia a indiferentes y clasistas sectores privilegiados de la población (“una propinita por favor”).
A la arrogancia y la petulancia de las últimas décadas en estos sectores privilegiados tendrá que darle paso a otras formas sociales de respuesta al nuevo contexto global, el no hacerlo nos llevará a una inevitable polarización mayor de la sociedad peruana que lo veo más probable y a la que ansiosamente recurrirán aquellos que creen que las “victorias” y “éxitos” del pasado reciente se podrán reeditar.
En palabras de Cipriani diremos que las posturas ambientalistas (o verdes, derechos ambientales, desarrollo sostenible, impacto ambiental, como viene planteándose en el “diálogo-consulta” de la operatividad en la minera Conga de Cajamarca) en los temas de inversión extranjera: “son una cojudez”. Imposible que los inversionistas tomen conciencia (e “inviertan” en ella) si ni siquiera lo hicieron cuando el apogeo y crecimiento pasado se los permitió (no pago de regalías, impuestos exceptuados a cambio de dádivas al estado, relaves contaminantes) más aún con la crisis aumentada en sus países de origen a los que alegremente hubiera retribuido García o Keyko arrastrándose con mano dura por presión del chantaje y la coerción (de la embajada norteamericana), a quienes en estas últimas elecciones les dijimos que ¡no!, que la corruptela, la putería y el lameculismo político no va con nosotros.