martes, 29 de noviembre de 2011

OLLANTA ¡NO VA! ... A CAJAMARCA

“I’ll be back” (volveré) mismo terminator perucho pareciera decir Ollanta Humala en cuanto a la suspensión del proyecto Conga. Suspensión, ¿qué es una suspensión?, pues es algo así como “hasta la vista baby”.

Es decir, que retornarán más recargados y con tecnología más desarrollada. Lo mismo deberán hacer los cajamarquinos para evitar que la polución de la sierra central (Cerro de Pasco, La Oroya) sea derivada a la sierra norte de nuestro país y así permitir (pienso yo) que las fuentes de agua libres de contaminación minera puedan abastecer a la capital Lima que dentro de diez años será inviable en el contexto del centralismo del sistema.

La región Junín tiene de por medio una gran tarea por recuperar el río Mantaro y cobrar a futuro un canon hídrico a la capital limeña. No es que seamos “envidiosos” los que vivimos en la sierra y no queramos compartir lo que tenemos, pero como se dice, hay que ponerse a la onda del modelo neoliberal centralista (por formalidades y estrategias descentralista) que nos cobra hasta por miccionar (orinar) o por reposar nuestros potos en las bancas de sus parques limeños.

Humala ya no irá a Cajamarca. No tiene nada más que decir, es exponerse al ridículo, a la pifia y por qué no probablemente a la agresión más que verbal. Él quizá tenga que postular un nuevo reordenamiento regional (como la integración de regiones aunque sea de modo temporal con fines específicos). Su terquedad en conciliar el oro y el agua ha vuelto más difícil la credibilidad en sus palabras, en su retórica nacionalista (retórica del que ya deberíamos de deshacernos); le quita fuerza a sus expresiones (que fue la característica pre electoral), en la que Toledo cae como anillo al dedo como “vocero” del gobierno (la dupla Sotil y Cubillas).

Conga: ¡no va!, ¿hasta cuándo?

Recordemos la estafa que le hizo en Cajamarca el Inca rehén Atahualpa a Francisco Pizarro (es decir, a la Corona Española) cuando a cambio de su libertad le dio objetos de oro aleados con otros metales, quien al descubrir el engaño optó por eliminarlo, obviamente por órdenes directas de los reyes de España dado que Pizarro no tenía similar status que la del rey Inca como para tomar una decisión de tal magnitud pero que los libros de historia nos hacen creer que con un mamotreto de "juicio" le atribuye responsabilidades a un mercenario del capital. Probablemente, los de la Casa de Pizarro no están contentos, ni el inquilino etnocacerista ni el cholo sagrado ni el brasileño-argentino-judío-alemán-egipcio-libio-chino-marciano-alien llamado Favre. A este paso la gestión de Ollanta va a resultar peor que la de Toledo. Va ganando Alan obviamente después de Fujimori.