jueves, 22 de diciembre de 2011

43 MIL TRUCHAS MUEREN POR CONTAMINACIÓN - HUAMACHUCO

“Comuneros de la comunidad de Caracmarca en el distrito de Sanagorán, se movilizaran en Huamachuco, capital de la provincia de Sánchez Carrión (La Libertad), tras la muerte de más de 43 mil truchas de la piscigranja de la zona.
Domingo García, responsable de imagen de la Municipalidad Distrital de Sanagorán manifestó que dicha granja es un proyecto municipal, y que esta pérdida es irreparable.
Los comuneros y trabajadores de la piscigranja responsabilizan a la empresa minera La Arena, pues indican que en vez de realizar la etapa de exploración de oro están explotando, lo que genera relaves contaminantes en la confluencia de los ríos El Alizal y La Arena que dan origen al río Chichiripucho que lleva las aguas a las piscigranjas.
Mientras tanto, personal de la minera quejada, descartaron cualquier responsabilidad y expresaron que el 2010 se produjo una denuncia similar de muerte de truchas, que fue archivada por la fiscalía al carecer de pruebas técnicas y científicas, reportó RPP.
Cabe precisar que el obispo de la Prelatura de Huamachuco, Monseñor Sebastián Ramis Torrens, pidió tranquilidad a la comunidad y la vez invocó a una investigación que determine a los responsables de las muertes de estas truchas que son parte de un proyecto comunitario municipal.” Tomado de http://wamachukocom.blogspot.com/

A mi modo de ver, el punto central es que toda protesta debe de estar sustentada en las pruebas fehacientes y de carácter científico, es decir, que la población debería de disponer del asesoramiento de profesionales idóneos que no se presten a ser comprados o comprometidos por las partes en conflicto ni tengan relaciones directas con entidades gubernamentales (o internacionales) con los que se comprometan (o se dejen comprar por intereses o motivaciones diversas). Si en razón de las investigaciones se tiene que desatar el conflicto y la protesta es válido esto, aunque, esto no es un requisito necesario para protestar ni el permiso legal del Premier ni del presidente.
De nada vale que se promueva la piscicultura y similares si la actividad minera va a terminar por perjudicarla y buscar cualesquier argumento o argucias legales para eximirse de responsabilidades. Situaciones como estas es lo que se quiere evitar en Cajamarca, en Conga donde al estudio de impacto ambiental existente se le quiere sacar la vuelta con la búsqueda de compromisos y nuevos tendenciosos estudios de impacto ambiental, es decir, forzar la exploración aurífera por una cuestión de orgullo gubernamental y de necesidad capitalista.
Dado el inicio de la época de lluvias, ésta arrastra diversos materiales terrosos sueltos (por la erosión o producto del movimiento de tierras como es la actividad minera) que contaminan fuentes diversas de agua. Bajo este criterio habría que echarle la culpa a la lluvia por la muerte de las truchas que en “las más adultas llegan a los 5 ó 6 kilos de peso” como manifestaron personas entrevistadas por RPP.
Esto debe dilucidarse inmediatamente pues podría ser el caso probable también de un atentado casual o provocado por inescrupulosos. Eso sucedía en la piscigranja de Ingenio, Concepción-Huancayo, Junín con el vertido del barbasco (planta de la zona, tóxica para las truchas) en el afluente principal. No se debe dejar pasar el tiempo y con negligencias oportunas cerrar esos casos por “falta de pruebas” o porque algunos “versados en esos temas” o “de credibilidad” con sus “contundentes afirmaciones” las den por resueltas y la gente común y corriente se tenga que tragar con zapato y todo tales “conclusiones” o se las tiene que tragar solo porque sí, porque son los costos del desarrollo.