sábado, 31 de diciembre de 2011

LA PATALETA POR EL PEDIDO DE LA CIDH SOBRE CHAVÍN DE HUANTAR CONTINÚA

Los soldados solo son ejecutores de órdenes emanadas desde sus mandos. Tal como esto se aplica a los soldados de Chavín de Huántar se aplica también a los senderistas y/o emerretistas que ejecutan acciones en combate o similares.
Está demostrado que la ejecución extrajudicial del emerretista denominado Roly fue hecha fuera del combate, ya prisionero. Durante e inmediatamente después del combate, siete de ellos muy probablemente fueron sometidos al famoso “repase” (durante la guerra con Chile los heridos peruanos fueron pasados por la bayoneta de los chilenos) para asegurarse la plenitud de sus muertes (por los disparos en la cabeza de los siete emerretistas) y por cuestiones de seguridad de los soldados.
Es a todas luces muy claro que Serpa Cartolini y su gente nunca tuvo la voluntad de asesinar a los rehenes, de haberlo pretendido desde un inicio no hubiesen ocurrido los acontecimientos tal y como sucedieron por el que ridículamente se vanaglorian muchos (incluso la exageración de denominarse como "héroes", obviamente, gracias a los emerretistas). Ingenuidad, exceso de confianza, sentimentalismo revolucionario emerretista (terquedad sentimentalista que les hizo perder), demasiada tolerancia y principalmente credulidad en la palabra empeñada por Fujimori sobre una salida pacífica y negociada como para ponerse a jugar fulbito esperando a que los otros resuelvan la problemática generada. Lo que afirma el columnista del diario La República Carlos Reyna (“Culpables detrás de inocentes”) sobre que los emerretistas sabían que se construía un túnel es insostenible; que podrían haber sospechado eso sí es válido pero no es tener la seguridad del mismo. También les atribuye un carácter suicida a sus decisiones dentro de la embajada situación que desde un inicio era ya algo más que eso, estúpido, un chocolatito para Vladimiro Montesinos y CIA.
El hecho de la ejecución de Roly se corresponde con la necesidad del gobierno de entonces de eliminar cualesquier evidencia de tratos y compromisos (finalmente no asumidos con los “terroristas”) y de proteger a cada una de las personas involucradas en las mismas en sus dichos y acciones. Investigaciones al respecto es lo que se quiere evitar motivo por el que protestan los soldados (judicialmente se convertirían en infidentes por no decir soplones, una razón por la que dado el carácter de delicado y secreto de la intervención se pasó este caso al fuero militar) y demás involucrados. Sendero luminoso también actuaba de ese modo (o sigue) y en la embajada japonesa se ha procedido del mismo modo lo que diferencia a los asesinos terroristas de los héroes solo por cuestiones políticas lo que queda a criterio del lector pues su opinión no va a cambiar ni siquiera con la intervención de la CIDH y sus potenciales fallos sean estos a favor o en contra de cualesquiera. Aquí en nuestro país las cosas están bien definidas excepto para los de afuera.
En nuestro país hay una situación de guerra interna aunque por las contradicciones generadas por el propio gobierno lo nieguen, lo que provoca que estén en tela de juicio todas sus acciones y se pongan en tela de juicio también sus decisiones judiciales (por los de afuera y no por ellos mismos, algo obvio). Declararse dentro de la legalidad y exigir a la vez el no compromiso de demandas emanadas desde la CIDH es una muestra de esto. Esto no entenderán los de la CIDH ni la aceptarán en razón a que ellos no están inmersos en la problemática nacional y solo cumplen un papel legalista más que guerrerista (excepto la Corte Penal Internacional que hasta hoy da muestras de complicidad y encubrimiento en los asesinatos de inocentes en Libia por parte de la OTAN).
En nuestro país, de repetirse actos como éste lógicamente no habrán estas circunstancias de hoy pues la intransigencia de una parte para la otra es lo mismo entre otras razones, las experiencias enseñan y en razón de esto en un futuro poco probable los "héroes" brillarán por su ausencia. En cierto modo, los guerrilleros emerretistas también deberían de enorgullecerse o vanagloriarse por sus combatientes caídos en la embajada y con más razón, y no lo digo porque yo sea emerretista ni simpatice con ellos, mucho menos.
Para ver las cosas claras de lo que pasó en nuestro país nos falta mucho.