lunes, 26 de diciembre de 2011

LAS "AMENAZAS" DE KENYI FUJIMORI

La actitud del hijo de AFF (Alberto Fujimori Fujimori) al afirmar que la salud del país está en razón directa de la salud de su padre no es más que una bravata de quienes no quieren reconocer errores (horrores diré) y creen que con el chantaje o la amenaza velada pueden poner en tema de debate y/o de agenda (para la decisión gubernamental como el indulto) y presionar para que el indulto del delincuente sea efectiva sin existir el riesgo de su salud en prisión.
Una actitud del tipo gansteril, algo típico en los Fujimori Fujimori con vínculos directos con Alberto Kenya aprendidos más que como ex rector sino como presidente bajo la tutela de su patarata Montesinos en el contexto de ejecuciones extrajudiciales y subversión (lamentablemente la misma figura no le alcanza por x razones a Alan García quien en un acto de “constricción y sentimentalismo” iba a darle de todas maneras el indulto a Fujirata previamente jugando al benévolo y perdonavidas puesto que de haber tenido la real intensión por cuestiones ideológicas y reaccionarias lo habría hecho y no por motivaciones personales revanchistas y políticas).
Cientos de presos en peores condiciones que el reo de lujo Alberto Fujimori le han de estar envidiando su cena navideña en la Dinoes, enfermos terminales a los que ni la prensa les da bola solo porque no representan ni han representado nada significativo para el país (aunque sus delitos sean insignificantes en relación a los cometidos por el reo histórico). Su vida es una serie de mentiras y artimañas (como el de la falsificación de documentos sobre el día de su nacimiento, el 28 de julio) y sobre la presunción de “cáncer terminal” del mismo modo (que con Keyko como presidenta se hubieran fraguado o falsificado resultados de análisis y dado por válido mentiras solo por lograr su indulto).
El chongresista debería preocuparse por su trabajo congresal en vías al 2016 y no perder el tiempo en intentos pro “golpistas” similares a las “revoluciones democráticas” del medio oriente. La polarización al que hace mención (la de querer provocarlo si no se indulta a su padre) por si no lo sabe ya existe (aquella expresión más dramática se dio con la guerra interna del cual su padre sufre las consecuencias de sus responsabilidades), es parte del quehacer diario, no es ni será una innovación suya. No se trata de hacer lo que le da la gana por el simple capricho (del que gozaba mientras su padre era presidente).
Son actitudes propias de su ímpetu juvenil y de su razonamiento de viveza criolla en un contexto de libre mercado. No creo que le haya pedido a Jesucristo que indulten a su padre pero sí le queda los deseos de año nuevo. Un hecho es concreto, el millón de apristas al que hace mención García estarán a su disposición, según él, asumimos que sí. Debe de madurar este chongresista y entender que no se le puede chantajear ni amenazar al país en general (definitivamente que no es al gobierno de Ollanta Humala) solo porque no se le cumple un deseo-capricho suyo. Que si ha de morir su padre en la cárcel, no será el primero, ni el último.
De llegar nuevamente Alan García al poder el 2016 sí le dará el indulto a AFF como un premio a su lucha contra la subversión en el país y expresión de su bondadosa y caritativa alma, García sin los fujimoristas no es nada (entre amigos se entienden) y que desde ahora deberemos acostumbrarnos a sus palabras y frases melodiosas y engolosinadoras ante los que llamó sus opositores incluso de sus “enemigos” de la izquierda radical. Todo sea por la reelección. De igual proceder será Keyko aunque la simple razón sea solo porque no quiere ver deprimido severamente a su api. Ollanta, envíale cinco chicas de las mejores de las Cucardas así tendremos Fujimori para rato (solo que no meta la lengua nomás).
Lo único que le podría quedar como opción a Kenyi Fujimori sería la amnistía general. Es decir, plegarse al pedido senderista de la solución política a los problemas derivados de la guerra y también sacar a todos los presos de las cárceles que lo ameriten, sin excepción. Total, soñar no cuesta nada.