martes, 13 de diciembre de 2011

A OTRO PERRO CON ESE HUESO

Moshe Yaalon el Ministro israelí de Asuntos Estratégicos (respecto de Irán de: “tener una bomba nuclear o tener una guerra”) está hablando cojudeces, el asunto de Irán ya es un caso perdido para EEUU, Israel y la OTAN. Bajo la mentirosa lucha por la comercial “Libertad” y la prostituida “Democracia”, en razón que en este contexto intervencionista hablar de la “lucha por la Paz” es (todavía) una perversa aberración nos quieren chantajear con el miedo de los pobrecitos judíos (digo judíos por que los palestinos no tienen nada que ver aquí).

Bienvenida sea “la guerra” en respuesta al chantaje de unos sinvergüenzas y descarados que se creen los dueños del mundo y que creen que pueden hacer lo que quieren, pobrecitos. A estas alturas lo más adecuado sería exigir la disolución de la ONU como ente direccionador de la paz y la estabilidad global. La actual ONU se ha convertido en un organismo que promueve descaradamente golpes cívico-militares intervencionistas y genocidas (el caso iraquí es la muestra más que evidente). Exigir además sanciones económicas contra EEUU, Israel y algunos países de la OTAN.

El caso Libia no ha de quedar allí. La mentira de gobierno “democrático” a la larga será bombardeada internamente por las masas descontentas puesto que esta lucrativa aventura genocida desarrollada por la OTAN no tiene el soporte necesario en el tiempo excepto el militar que han impuesto allí (al igual que en Egipto con el fantoche que hoy le llaman “presidente”, hasta que se le ocurra disgustar a Israel con alguna decisión contraproducente, aunque esto suene a un absurdo, tal como sucedió con Hosni Mubarak). El caso de Siria está forzándose ya fuera de sus límites tolerables. La Liga Árabe, algunos miembros de la OTAN (Turquía), EEUU e Israel están luchando contra el tiempo que ya está yendo en contra de la “oposición” que inevitablemente está degenerando en terrorista mercenaria. Si los que se oponen a la intervención militar en Siria persisten en defender la solución de la vía pacífica (a los conflictos emergidos de las estafadoras “revoluciones democráticas”, según el contexto) estarán sentando las bases de un control más definido de la situación y las de otras por venir (si es que vienen) en contra de la desesperación de quienes trafican mentirosamente con los miedos de la población que con toda la razón del mundo considera que las armas de destrucción masiva son un peligro real del que exigir se destruyan en todos los países que los tienen, sin excepciones.