El día de hoy fui en cierto modo interrogado por algunos de mis alumnitos de primer grado respecto de mi no asistencia el día viernes último 09 de diciembre de este año. En su quechua manifestáronme que asistieron todos pero yo no siendo día laborable. Había que rendirles cuenta de mis acciones puesto que soy responsable de aula.
Fui sincero con ellos (previamente a mi ingreso al aula y registro de hora de entrada en la dirección puse en el registro de asistencia en el ítem de “observaciones” del día viernes “Prof. Saúl Mandujano Faltó” pues es la verdad aunque pude haber dicho cualquier estupidez válida al oído para justificar mi falta). Les dije que tenía las ganas de rascarme la panza y de no asistir a clases (la fiaca) ese día solo porque sí, ¿tengo derecho o no niños? les dije y ellos asintieron “que sí” con sus caritas desconcertadas ante las palabras del profesor. “Desde el inicio de clases mi asistencia es puntual, pero la de ustedes no en su mayoría así que yo por qué no aunque sea por uno o dos días” les dije, cierto, me descontarán supongo les dije como respuesta a su insinuación, “eso queda a consideración del director de la institución educativa si lo hace o no, no tengo yo ningún interés ni preocupación en que me descuenten o no cuarenta soles por un día no laborado adrede”.
El día de hoy así quedamos los niños y yo prosiguiendo con lo dejado pendiente el jueves 08 de diciembre (día feriado oficialmente y “recuperable” para el desparpajo y la tomadura de pelo gubernamental) en que siendo día recuperable (constando en acta de la institución a exigencia de los padres de familia y representantes locales) con la asistencia de una sola alumna al aula puesto que la tarde del día anterior fue fiesta de promoción (miércoles) y los docentes y el director obviamente se encontrarían indispuestos en cierto modo a quienes no hallé ese día excepto al personal de servicio. Les dije que si el director informaba me importaba un poco o nada y que me daba igual si lo hacía o no y que su función es la de informar. Hace casi cuatro años que hago lo mismo y no he visto descuento alguno en mi hoja de pagos. Suerte la mía.
No acostumbro a hacer trueques ni tranzas por mis errores y los errores de los demás puesto que no resuelve el problema que los genera. Hace un buen tiempo se me ocurrió esta reflexión: “Habremos personas que buscamos sacar provecho de los errores y/o deficiencias de los demás; si bien denota pobreza de espíritu y/o enemistad política, ello es normal e inevitable a la naturaleza animal-humana, cualquiera sea la situación o circunstancia. Lo censurable es que no sea para superar nuestras limitaciones, nuestras deficiencias, superar nuestros errores y corregirlos, sino, para justificarnos”.
Me hicieron ver que irresponsablemente los había dejado en el abandono (sin previo aviso) y los riesgos que involucra aquello, me sorprende que se quejen puesto que siempre que ocurre eso con otras aulas de la institución el personal de servicio se encarga de orientarlos y dejarles tareas cubriendo las horas o días de inasistencia del docente por “x” motivos.
Así me puse a meditar a razón de la observación pertinente de los niños de las consecuencias de haber tomado “un solo día del año” sin previo aviso ni a ellos ni a nadie más tan solo por el simple capricho. Me sorprende que ni los padres de familia hayan venido a quejarse ni la dirección tampoco a pedir explicaciones ni los representantes de la localidad que siempre están al acecho para coersionar-chantajear a los docentes por faltas diversas y aprovecharse de las circunstancias ahora más que nunca por lo del dinero del “mantenimiento” que les proporcionará empleo temporal (como ya es una costumbre aprendida en ellos desde hace muchos años y que observo desde que ingresé a aquella institución educativa, situación supongo “normal” como en otros lugares).
Conociéndome bien y mis alumnitos por conocerme (que ya están cansados de ver mi cara todos los días y ya piden chepa a gritos, “¡vacaciones!” –dos niños ya se fueron a Lima por motivos laborales- me dicen y hasta parece que me quieren escupir con sus caritas de ángeles por exigirles demasiado sin tomar en cuenta su estado nutricional y de pobreza –algunos extrema- en diferentes matices), soy consciente, y lo digo, que es probable que en los próximos años declararé arbitrariamente como el “día de la fiaca” cierto día del cual no tengo el recuerdo (como diría el poeta).
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