miércoles, 7 de diciembre de 2011

ZORROS DE ARRIBA Y ZORROS DE ABAJO

La detención última del anti minero Wilfredo Saavedra entre otros cinco personajes que salían de una reunión del Congreso nos dice mucho de las distenciones que se siguen produciendo entre el pueblo cajamarquino y los representantes de los grupos de poder económico a la cabeza con Ollanta Humala. Los policías vestidos de civil argumentan que los detuvieron por cuestiones de sus Documentos Nacionales de Identidad (DNI) motivo por lo que al “detectarse” en apariencia sus antecedentes (fenecidos) por casos de terrorismo fueron detenidos por un periodo de 09 horas en Seguridad del Estado reaccionario para luego liberarlos por carecer de inconsistencia tal detención arbitraria pero que trasluce situaciones que a los jóvenes que recién descubren el “nuevo” Perú (después de la guerra interna desde 1980) no les es familiar (debido a como lo leen en los libros de historia) y les parecerá “normal”.

Los grupos de poder que siempre han dirigido los destinos de nuestro país y con ellos sus acólitos de turno siempre han hecho y deshecho lo que han querido con los ciudadanos que el lumpen Alan García llama de cuarta categoría.

Los abusos vienen desde la conquista del Perú por parte delos españoles, luego les sucedieron los criollos que les heredaron su administración y costumbres que incluso se extendió hasta la República donde el abuso hacia los sectores emergentes nacionales (cholos) en su trato despectivo les llevaba a cometer todo tipo de discriminación y abusos de cualesquier índole. La de mirarlos por debajo del hombro, la de cholearlos, insultarlos, tratarlos a capricho, con desprecio, como sub normales, ignorantes, brutos (el famoso “cholo bruto”), asquerosos y pezuñentos, destinados al servilismo y el trabajo doméstico, a ser tratados como mejor les diera la gana y no sufrir sanción alguna bajo el amparo de sus influencias sociales y políticas (judiciales), verbigracia con sus vínculos con el poder.

Ello se vio confrontado en cierto modo con la insurgencia de la subversión tanto de Sendero Luminoso como del MRTA, los primeros respondiendo al mismo nivel de atrocidades que las fuerzas reaccionaria de nuestro país, fuerzas reaccionarias que por las circunstancias estratégicas se fueron volviendo más “inteligentes” en su relación con aquellos que de la noche a la mañana sin querer se vieron constituidos en partes de la guerra o entre esta.

Los que hemos vivido estos periodos de guerra interna los hemos vivenciado en carne propia. Creemos que no ha sido en vano el esfuerzo de ambas “colinas” por un mejor trato, la libertad y la justicia, en un conflicto generado por un estado putrefacto y degenerado aunque ciertos criollos busquen otras razones para ello.

En este sentido lo que se ha vivido no tiene vuelta atrás y que la “reconciliación” solo es un ideal descabellado que la realidad presente pasa por encima sin miramientos. Recordemos los asesinatos en masa de ambos lados, las desapariciones forzadas, como se volaba en pedazos a miembros de las fuerzas armadas en vez de pedirles “justicia”, respeto a sus voluntades y decisiones, entre otras razones.

Algo es claro, Ollanta Humala no sabe lo que habla. ¿Quiénes son los “traidores”?, ¿aquellos que en este caso sostienen su posición firmemente o aquellos que las ignoran adrede o no? Dije que él está solo, en relación a todas las contradicciones emergidas que lo llevan de un lugar a otro como quien pretende desconocer lo vivido en las décadas de los 80 y de los 90 y que a este paso seguiremos viviendo. Humala no existe, es solo un ser imaginario que habla y dice por que ha encontrado un asiento que tiene que ocupar que Alan García se lo ha dejado demasiado agrandada y retocada.

No es el momento de hablar pavadas como el de “poder popular” ni del “poder del Estado”. La primera es hoy enfrentada a sus fuerzas armadas de la segunda puesto que Cajamarca es otra demostración de que sin ellas no es nada. Por si acaso, esto no es Libia como para que las tropas de la OTAN-OEA intervengan y bombardeen a las fuerzas reaccionarias de Humala, no, no es así, pues ni aunque lo fueran, esas tropas jamás intervendrían por la conveniencia de las acciones nada más y además porque ellos reconocen a la distancia quienes les sirven y quiénes no.

Ollanta no se equivoca al decir que el subsuelo es de todos los peruanos. Por ejemplo, no soy cajamarquino (soy jaujino, que teniendo un vasto río Mantaro no puedo siquiera beber un sorbo de ella por la mierda en que está convertida, claro pero que da mucha plata a empresas mineras y todo ese rollo mediático) pero doy mi aprobación a la defensa anti minera en contra de Yanacocha y Conga del que aunque con estado de emergencia, no debe pasar. Si y pienso que los cajamarquinos no están solos, obviamente ni los empresarios tampoco.

Wilfredo Saavedra debe entender que no está en “su tierra” y que así como los suyos tratan a los “limeños” ellos también pueden tratarlos por igual o peor. Pero ese argumento de que “por sus antecedentes los detuvieron” suena a persecución y venganza política de lo más barato, a lo cachina, es decir, a lo Congreso Cachina. ¡Duele, duele el amor! dice la canción. ¡Qué tiempos hermosos aquellos de la época de la Colonia, la de los reyezuelos, de los hijosdealgo (hidalgos) donde se jugaba el carnaval con talco, picapica, serpentina, saludos afectuosos, permisos para echarlos y la mata chola (con talco) a la altura de las circunstancias, la época de la Perricholi (diminutivo de la perra chola, la zorra del virrey)!, ¡oh!, ¡qué tiempos tan hermosos y civilizados donde estos cholos de mierda no servian nada más que para obedecer y servir!