martes, 10 de enero de 2012

IR ADELANTE: MACHISMO

Por estos lares huancavelicanos escucho cotidianamente en el comentario popular casi generalizado que una muestra del machismo es la manera cómo se camina con la pareja por las calles, es decir, que si el varón del campo o de la zona rural va delante dos a tres metros de la mujer y de los hijos eso es una muestra del machismo. A veces da risa este argumento más si todavía lo escucho en algunos medios de comunicación radial y en colegas del magisterio los que incluso lo llevan a un nivel algo así como un “parámetro de conducta” para conocerte.
Para quienes no han experimentado situaciones básicamente de índole peligroso, riesgoso o similar no recalarán en que ir al lado o detrás puede resultar contraproducente para todos. Imagínese que si el varón fuera detrás de su mujer y de sus hijos y en el camino se presentase un peligro para ellos y para éste sea demasiado tarde responder por el efecto sorpresa. El hombre del campo está expuesto a este tipo de impresiones y riesgos y por el sentido común y de la protección de la pareja y de los hijos tiene que ir delante, no porque tenga el privilegio ni mucho menos por ser machista sino que es quien debe resguardarlos de cualesquier peligro potencial y en razón de ello debe de estar preparado física y mentalmente para reconocerlos si es necesario antes que se presenten y los sorprendan. Si mi pareja estuviera dispuesta a asumir ese riesgo por mí y mis hijos con gusto la dejaría ir delante.
Caminar por el campo no es igual que por la ciudad. Pero el hábito o “costumbre” del varón no va a cambiar solo porque tiene que caminar por las calles de la ciudad y ser sometido a la crítica espectadora de tanto mercachifle del derecho femenino e infantil que cree que deben ir los dos o todos juntos, uno al lado del otro aunque eso sea solo “un decir”.
Para chiste sangrón está bien, pero para un hecho que contrasta entre la vida del campo con el de la ciudad no. Sería más prudente, por no decir adecuado, utilizar otra situación más ilustrativa pero no ésta si se quiere hablar de la igualdad de derechos entre varón y mujer.
Una vez unos(as) colegas entre risas, bromas y burlas casi serias me dijeron si yo iba caminando delante de mi mujer y solo atiné a callar como a veces acostumbro. Por mí que mi esposa me lleve en andas si es posible.
Detrás de este argumento del machismo se esconde una cuestión de clase (social) que no se quiere evidenciar, un argumento revanchista y arribista de clase media. Suerte de los que pueden “ir juntos” a todos lados y en todos lados, ojalá aquí en la ciudad “la vereda” fuera lo suficientemente ancha para todos.