lunes, 27 de febrero de 2012

LA PULGA DEL PERRO EN SU LIBERTAD: QUEMAR EL CORÁN

ADVERTENCIA: Si no eres 'comunista' y eres religioso mejor no leas este artículo o blog, no vaya a ser que te haga daño en tus redes neuronales.

Nos acabamos de enterar que hace unos días soldados norteamericanos destacados en Afganistán quemaron varios ejemplares del Corán, algo así como una especie de ‘recordatorio’ de las épocas de la quema de libros comunistas como sucedió en nuestro país, y en otras partes del mundo. Los defensores del Islam piden una venganza justa mínima a esa afrenta y han insinuado quemar la Casa Blanca norteamericana y ahorcar a los soldados involucrados.
Si bien en determinado momento de mi ateísmo, etapa de desubicación filosófica y principalmente científica (para no ir más atrás en mi ingenua formación religiosa católica-cristiana), yo tenía pensado poner la Biblia en vez del lugar del papel higiénico en el baño de mi casa para limpiarme el poto luego de mis necesidades fisiológicas
Ya muy lejos de aquellas infaustas etapas psicológicas evolutivas de mi pensamiento, aun no desconozco el valor moral y social del pensamiento filosófico religioso “idealista” inmerso en los escritos de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) así como del Corán, eso denotaría intolerancia a la libertad de pensamiento así como una ignorancia a la altura de una pulga de perro.
En cierto modo estos soldados norteamericanos nos dan una idea del asco que deben de estar sintiendo de la guerra en la imagen del que ellos creen es la causa de sus tribulaciones mentales militaristas en razón a que los afganos no piensan como ellos, no viven como ellos, no son “libres” como ellos y todo por causa del Corán, el libro de la fe musulmana, en su visión más miope de soldados que creen ingenuamente que todos deberían ser como ellos para que las cosas les pudieran salir más fácil, como si su condición de soldado le permitiera pensar en asuntos para los que no tienen ninguna función ni competencia más que solo apretar el gatillo y obedecer órdenes sin dudas ni murmuraciones. Quizá si se lo solicitan al peruano-libio Hernando de Soto les podría dar una clase magistral de cómo supeditar la religión a los fines del imperio del capital norteamericano cuya expresión se puso de manifiesto en las “primaveras árabes”, algo que nos hizo ver que las cuestiones religiosas carecen de la menor importancia y están supeditadas a los intereses del capital.
Resulta exagerada la ‘indignación’ de los simpatizantes árabes del islam. Esa no es la manera de expresarla. Creemos que más que preocuparse por ridículos pedazos de papel deberían de preocuparse por la expresión social hacia donde se orienta este escrito, es decir, la población de gentes. Aunque algo de razón tienen puesto que la acción militar de los EEUU no solo vulnera la libertad de pensamiento de los afganos sino la misma presencia y acciones militares en esta infausta acción bélica intervencionista del que también son culpables los propios conejillos talibanes por permitir que engendros como Osama Ben Laden (el mercenario del capital) hayan tenido cabida en sus organizaciones.
Los soldados norteamericanos, pese a todo lo mencionado y aunque resulte aparentemente contraproducente, han hecho un uso legítimo de la “libertad de expresión” que les asiste, consciente o inconscientemente.
El Pentágono primero pidió disculpas luego le siguió el judicializable Barack Obama en sus disculpas públicas por tan ‘penoso’ hecho.
Ya van varios muertos a causa de esta acción que yo considero deliberado y a instancias de los altos mandos norteamericanos. Hay la necesidad de soliviantar los ánimos religiosos como ‘criterio unificador’ entre afganos (me refiero también a los talibanes) en razón a que tanto los norteamericanos y OTAN con la anuencia (¿a cuenta de qué?) del gobierno de Hamid Karzái buscan la “reconciliación nacional” afgana para una salida honrosa y ganancial de los EEUU y OTAN de Afganistán con la asimilación-incorporación de los talibanes (aliados del capital –y para concha con la bendición de Alá- ya redemostrados y reconfirmados de los intervencionistas imperialistas fracasados ya) a la vida política y social afgana. De haberse sabido esto desde antes de la invasión a Afganistán por parte de EEUU lo habríamos impedido (tal y como lo intentamos inicialmente ante la opinión pública internacional desde el 11S vía indymedia por aquel entonces). ¿No habrá por allí marcianos aunque sean solo fantasía que bombardeen EEUU y Afganistán y los borren del mapa a todos por igual forever and ever?
¿Qué diría-haría el lector nacional si en su cara quemo la Biblia o me limpio el culo públicamente con aquella Sagrada Escritura?, ¿es usted la pulga o el perro?
Hay cinismo e hipocresía a raudales por el mundo (obviamente incluyendo a este florero blogger como para estar a tono puesto que sino devendría en un absurdo humano o puto santo o santo puto) con dioses mediocres incluidos (Yahvé, Jesucristo y Alá entre otros puestos a prueba en su real dimensión y alcances desde el 11S hasta hoy), que como bien dice Lenin siguen y seguirán siendo el opio, la droga barata al alcance del pueblo, todo un chongo humano.
¡Qué tal pendejada siguen resultando las religiones y los dioses mediocres! Y peor aún (caso de Bush y del afgano que asesinó a dos norteamericanos en estas protestas de hoy en día) ¡tratar de matar en nombre de un concepto del Dios sea cual sea este!, factible, la historia lo demuestra.
Pensar que debo hablar del Cristo a los niños al gusto del Ministerio de Educación y de la Iglesia, que no debo hablar cosas que hieran la susceptibilidad costumbre religiosa de cucufatos y cucufatas, pendejos y pendejas, que debo escuchar sermones de amor y paz y tolerar sus desplantes de dignidad de fe religiosa ante mi postura ideológica, que debo ponerme a la altura de sus dioses mediocres e incluso por debajo de ellos, que debo hacer lo que estos soldados norteamericanos hicieron. En fin, que debo morirme contento y feliz sin esperar a que me espere un ridículo y fatuo Dios en un cielo imaginario exterior de pacotilla ni cuarenta putas vírgenes árabes pudiéndolas poseer aquí terrenalmente.
Ojalá que todo sea por el amor, la paz y la democracia; y aunque ya estoy cansado de toda esta basura-porquería norteamericana que se vierte casi gratuitamente por todos los medios de comunicación, ¡salud y amén!
Hagan lo que hagan los norteamericanos y los talibanes alqaedistas, no le devolverán la vida a más de un millón de muertos de esta locura e insania intervencionista imperialista a dúo (binomio imperialismo-Al Qaeda terrorismo) casi amoroso-matrimonial que ahora pretende lavarse la cara de la sangre derramada impunemente después de tantas mentiras, es increíble que se condenen y judicialicen los juicios populares de Sendero Luminoso en nuestro país y demás crímenes durante una de las fases de la guerra interna y que produjo “solo” algo más de 30 mil muertos (los 28 mil restante los produjo el ejército reaccionario defensor de este Estado). Es que lo que sucede en nuestro país no es pendejada, es un hecho social-político-militar que responde a realidades actuales y heredades institucionalizadas que la han generado y que hoy pretenden hacerse a los cojudos tras el pretexto del “terrorismo” (hasta hablan de “memoria” para no olvidar, pero están de acuerdo con los norteamericanos en que se borre de la memoria todo lo actuado en Afganistán e Irak –no solo lo de Chile-), no como Al Qaeda musulmán que fue engendrada en laboratorios del Pentágono para hacer el juego cómplice al imperialismo del capital norteamericano-judío-musulmán que intenta reconstituirse de nuevo a toda costa (capital que bien puede ser norteamericano-judío-musulmán-ruso-hindú-chino-latinoamericano-arequipeño para variar, con las disculpas del caso).
Ojalá que los jóvenes (y viejos) lectores ‘comunistas’ puedan comprender quién es el verdadero enemigo del proletariado en el orbe, quienes se escandalizan por 30 mil muertos y no por lo demás a los que incluso brindan su apoyo incondicional. Quieto loco, la historia aun no empieza, ni termina (ni con la victoria yanqui ni con su fracaso).
Como para atarantar o cojudear a los católicos de mi país, si viniera a presentarse Cristo en carne y hueso a mi lado, le diría lo mucho que lo quiero o lo mucho que lo amo (suave con eso de gay), pero lo poco que lo respeto; en definitiva: una conversación estéril puesto que terminaría agarrándome a patadas con ese huevón. Al igual que los soldados norteamericanos que quemaron el Corán ¿Podré provocar así la misma ira de mis compatriotas?