miércoles, 4 de abril de 2012

EL CASERITO DEL EX SIN (SERVICIO DE INTELIGENCIA NACIONAL), ALEX COURI A DELIVERY

El caso destapado del chuponeo realizado desde el Callao Lima a diferentes personas e instituciones por un ex convicto de nombre Wilbur Castillo nos hace ver los alcances que tienen las formas alternativas de hacer política por parte de seguridad del estado del lado del fujimontesinismo.

Me explico. Las prácticas de seguimiento y chuponeo entre otros de las épocas pasadas (para no hablar solo del Fujimontesinismo) realizadas por seguridad del estado en razón a la impunidad de estos actos han sufrido un giro de ciento ochenta grados con la “administración” de un “servicio alternativo” para fines diversos entre estos los políticos.

Lo estamos viendo en el caso del alcalde Sotomayor del Callao donde se involucra a Roberto Martínez jugador del equipo de las gallinas (U) en un caso de chuponeo para defenestrar al actual presidente del gobierno regional del Callao mediante prácticas de extorsión, escándalos (como el caso de las palabras de Lourdes Flores nano respecto de la alcaldía de Lima en el poto audio) y chantaje por el contenido de sus conversaciones.

En el caso del audio del alcalde de Yauli Huancavelica (de modo análogo al del candidato a congresista del 2011 Martín Belaunde) si bien no es un acto específico de chuponeo sino de un intento de hacerle caer en una trampa (la grabación de una llamada telefónica cualquiera) en el contexto de las protestas por la defensa de la integridad del presupuesto de la Universidad de Huancavelica y politizar así las protestas para hacerlas degenerar, la cual la denunciamos en aquel momento cuando se dieron las pintas sobre las paredes de la ciudad de Huancavelica.

Al parecer en el caso de Huancavelica funcionarios del gobierno regional o quizá de seguridad del estado del gobierno aprista vía ministerio del interior (del entonces ministro del interior Miguel Hidalgo quien se esmeraba en afirmar que senderistas estarían tras estas protestas en un intento por politizarlas y convertirlas en delincuenciales para su conveniente represión, mismo rollo que mantuvo la posterior ministra del interior) habrían solicitado delivery los servicios de “seguridad del Estado” de la provincia del Callao bajo la tutela del “presidente” “de facto” hasta ahora de Alex Couri, el concesionario de seguridad del estado en el Callao.

Una forma muy fácil de no incurrir en delito pues son delincuentes reclutados desde los penales o desde su excarcelación para ponerlos al servicio de un sector politizado de seguridad del estado, en este caso específico del fujimontesinismo que aun quiere operar a costas del estado y muy probablemente con el aval de la Embajada norteamericana en el Perú quienes ya tienen el prontuario de haber utilizado a los talibanes (a quienes quieren hacerles volver al poder en Afganistán) y a los alqaedistas (con el delincuente de Osama Ben Laden que debe estar disfrutando en alguna playa norteamericana con otro rostro e identidad luego del supuesto asesinato o el simulacro del mismo; que nos muestren el cadáver del mismo y se someta a un análisis de ADN ante un tribunal internacional independiente y no precisamente la Corte Penal Internacional).

Digo “fácil” puesto que el utilizar a delincuentes prontuariados como el tal Wilbur (que trabajó bajo las órdenes del tal “Tito” Ernesto Morales Córdova si más no recuerdo, trabajador del gobierno regional con Kouri y de Sotomayor quien haría el trabajito de “reclutar” delincuentes en los penales y servicios diversos para la “seguridad del estado”) y en el intento fallido de asesinarlo salen las cosas que hoy salen. No es la primera vez, anteriormente en el apogeo del fujimontesinismo (y de la preparación de la instrumentación de Al Qaeda y los pobres talibanes) se pretendió utilizar a miembros o simpatizantes vinculados directa o indirectamente con Sendero Luminoso principalmente (en el contexto de la guerra interna) aquellos con antecedentes psicológicos de paranoia esquizoide (para lo cual hubo un pull de profesionales psiquiatras peruanos y muy probablemente del extranjero) cuyo perfil de sátiros, violadores o similares les convertía automáticamente en conejillos de indias por la moral de la guerra (de quienes los últimos estragos los hemos visto en Libia).

Algo es obvio, lo que se está viendo terminará pasando al olvido y seguridad del estado (vía la fiscalía, poder judicial y ministerio del interior o los que sean) terminarán “limpiando” todo o cualesquier situación y personas que puedan poner en jaque la “seguridad del estado”.

Señor, Don Alex Kouri, tengo unas pulgas que me andan jodiendo en el bello púbico, escúchelas por favor, envíeme algunas ratas entrenadas del puerto, soy conocedor de sus buenos oficios pues lo vi en la salita del ex SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) con Vladimiro Lenin Montesinos Torres rogando por la excarcelación de su primo (caso de drogas). Se lo agradeceré.