lunes, 14 de mayo de 2012

EL ATORRANTE MINISTRO DEL INTERIOR Y EL PSICÓPATA DE MI VECINO

Según la circunstancia hace buen tiempo califiqué de atorrante al renunciante en ciernes ministro del interior. Por el contexto más de un hígado debe de haber patinado pero no se corresponde con el calificativo que la “oposición” le hace al gobierno en la batalla en el VRAE, es decir, de incompetente. Creo que mi calificativo frente al actual está muy por los suelos. Se debería de comprender que soy un comunista enemigo del sistema por esa afirmación.

No ahondaré más en esta renuncia, menos en el argumento propio de imbéciles que dicen que su interpelación le hace un favor al PCP en el VRAE. Ellos se valen por lo que hacen con las armas en mano y en función a sus logros guerrilleros militares. Resulta pendenciero el argumento que dice que los periodistas que fueron a cubrir el llamado del camarada Gabriel en la zona de guerra son antipatriotas, que le están haciendo el juego o algo por el estilo.

Casi de modo análogo lo mismo deberían de referirse para con mi persona respecto al desenmascaramiento de Al Qaeda como instrumento terrorista del imperialismo principalmente norteamericano, hoy del capital global (incluso ruso y probablemente chino, que incluso EEUU está dando evidencias de querer utilizar a sus voluntariosos mercenarios nuevamente en este caso para la campaña reeleccionista de Barak Obama sean estos argumentos racionalmente válidos o no). Que se me condene o se me premie, lo primero es evidente, palpable, lo segundo ingenuo.

Una muestra que si bien no tiene ni la trascendencia para mencionarlo se refiere a una persona que es mi vecino, profesor del nivel secundario pero que es la viva muestra de un gran sector de la población peruana que cree que su “accionar” para con mi persona es válida, usted juzgue.

Le gusta en sus borracheras jactarse de haberme “cagado” en el buen sentido de la palabra, yo me pregunto ¿en qué?, ¿en indisponerme socialmente con su puta moral cristiana?, ¿ese es su logro máximo? Los únicos que puedo decir me “cagaron” son los miserables de la UNALM y las fuerzas de seguridad del estado del que todo indica este señor pretende colgarse de los mismos como una especie de identificación de clase o similar y así sentirse como parte de poder como para atribuirse lo siguiente:

Dice que deben (las fuerzas de seguridad de este estado reaccionario, que asumo le han metido esa cacana en el cerebro) de tomar mi cuerpo, mi persona y utilizarme como chivo expiatorio (nuevamente) para que realizando ellos terrorismo blanco incluso con sus mercenarios pro alqaedistas y pretender que yo deba responsabilizarme de los mismos tan solo porque sí, por violador, por asesino, por terrorista, por cuarenta soles, o por cualesquier mierda que sea.

Este idiota cree que estoy a nivel de Abimael Guzmán como para sucederlo, o que al menos estoy por encima de Gabriel o quizá por debajo.

Cualesquier psicoanalista le dirá al lector que este tipejo está enfermo de la cabeza. No tiene la menor noción de darse cuenta por sí mismo que es un psicópata (como se consolidó Montesinos en su momento y Segisfredo Lusa lo catalogó de an-ético y por ello sufrió un atentado con explosivos en la puerta de su casa) pues pretender utilizar a alguien “súper inteligentemente” (al nivel de la inteligencia de la CIA y del Mozzad israelí) a un enemigo para asesinar a su propia gente reaccionaria e incluso a sus enemigos solo cabe en esa calificación.

Este pobre diablo cree que todavía estamos en aquellas épocas del fujimontesinismo (como si lo añorara) donde los frutos de su inteligencia fueron muy amplios en la lucha contra la subversión en el país más por sus metidas de pata que por los méritos de la reacción. Pretende defender sus espacios políticos, sociales y profesionales por esa vía y por eso cree que me ha “cagado”. Desde mi perspectiva yo sigo avanzando en todo aspecto sin importarme sus palabras huecas o quizá válidas según ellos.

Su “accionar” ya es provocador, incurre (en sus propios parámetros) en inmiscuirse en la vida privada, algo que podría provocarle la muerte y no precisamente por el lado de los senderistas como podría deducir algún sector del público lector. Lamentablemente no estoy al mismo nivel que este mequetrefe.

Al igual que él y los gansos moralistas o inmorales policías o los putos o cucufatos militares del estado podrido y caduco deberían decirme a la cara lo que piensan, denunciarme, detenerme y presentar las pruebas de aquello que denominan como “grave” y así tenga yo una victoria política más (inútil al fin y al cabo). En ese caso deben de reconocer que son unos perdedores y su huevada de autoestima metérselo al poto, persistir en eso raya ya con una enfermedad mental y un delito perfectamente punible en una corte penal internacional (como al que debe de someterse el criminal de guerra George W. Bush y no a un juicio popular al estilo del ex Sendero Luminoso).

De mi parte la indiferencia es la respuesta más acertada (la pena no es una actitud aceptable, tampoco la compasión) pues si quieren seguir en esas invenciones enfermas suyas, persistan y pierdan el tiempo, que a mí me importa un carajo el infierno celestial sobre el que se revuelcan diariamente y para colmo en círculo vicioso, si quieres pudrirte, púdrete tu solo concha de tu madre. Mis “disculpas” para aquellos lectores que creen que mi boca es un inodoro que necesita ser desatorado, sean ustedes el desatorador.

Demuéstrenme que soy “terrorista”, como decía un profesor de educación de Acoria Silva que parece estuvo de paso por la residencia estudiantil de la UNALM (Universidad Nacional Agraria La Molina) o algún amigo comunista de patria roja o más probablemente un residente Rodrigo franquista del Apra le haya comentado, que soy senderista convicto y confeso, que los residentes presuntamente senderistas del mismo fueron mis amigos, que hice actos de terrorismo con ellos como bien insinúa incluso dando nombres o seudónimos de los mismos (entre senderista y de patria roja seguramente) con los que probablemente me vio conversando o caminando juntos pretendiendo con ello que yo deba inhibirme o sentirme mal o tenerle miedo o algo así en su cagada de cerebro. Oye idiota: si Sendero hace lo que ahora hace ¿es acaso por mí?, ¿José depende acaso de mí?, ¿Gabriel ejecuta acciones por órdenes mías?, ¿los nuevos líderes son discípulos míos egresados de alguna escuela senderista o algo así?, ¿qué fantasía de mierda haz construido en tus dos kilos y medio de cerebro que algún día reposará olvidada en una tumba de reciclaje de materia? Si así fuera: DEMUÉSTRALO, haz algo concreto aparte de hablar huevadas (que solo impresionan y sorprenden a otros estúpidos como tú), si te parece adecuado méteme un tiro en la nuca y así acabaran tus tribulaciones y problemas. ¿Por qué tanto miedo a decir la puta verdad y a pretender querer no someternos a sus consecuencias? Los únicos que se hacen daño son ustedes solos, a mí me llegan hondamente. Demuéstrenme que violé a alguien, que asesiné a alguien, que disparé alguna vez un arma, que reventé siquiera un petardo de dinamita, que “dirijo” al PCP y a Sendero (¡qué tales enfermos de mierda!), demuéstrenme que pueden hacer algo más que sembrar dudas y pretender demostrarse y demostrarme que son “más inteligentes” que yo o pretender ingenuamente que pueden empoderarse de mi mente o pajeada mental similar.

La gravedad de tu enfermedad mental se mide en esta situación: asumamos que todo lo que se dice o dices de mí es verdad y yo lo admita solo para darte el gusto, y, ¿luego qué?, ¿ya me destruiste?, ¿ya me “cagaste”?, ¿algo así como el efecto de la fatua captura de José y del camarada Gabriel?, iluso, ¿algo crees que cambiaría en mí tan solo por creerte tú EL GRAN TRIUNFADOR, EL VENCEDOR?

A veces pienso que ya no puedes cambiar fujimontesinista, que tú ya estás muerto paseándote en tus motos, en tus carros, algo que ni a tus enemigos los senderistas puedes igualar.