domingo, 10 de junio de 2012

SIRIA, LA GUERRA DEL ORGULLO IMPERIALISTA

El caso del conflicto bélico en Siria ya cala en aspectos de orgullo más que de justicia, democracia y paz social.

Luego del frenazo que involucró la interrupción de los bombardeos sanguinarios y delictivos de carácter humanitario por parte de la OTAN, hoy se juegan más aspectos que poco o nada tienen que ver con la economía aunque éste sea todavía el trasfondo principal.

El miedo a degenerar el conflicto en una conflagración de carácter global con responsabilidad por parte de la OTAN con los enemigos del ‘eje del mal’ a los intereses judío-norteamericanos y del capitalismo (o del bien según por donde se les mire) ha convertido a Siria en un estado piñata, una cloaca donde convergen las heces del imperialismo global en crisis (y en reconstrucción) enmascarado con la careta convenida y falaz de democracia y libertad.

Los que protagonizaron las ‘famosas’ ‘primaveras árabes’ bajo los auspicios de sus padrinos y patrones militares de la OTAN hoy no están seguros de los logros mediáticos de su ‘revolución’ y vuelven a sus casas satisfechos al menos de haber ‘cambiado de patrón’ y además con la capacidad de ‘cambiar de patrones’ (irrelevante por supuesto).

En ese repliegue forzado por las mentiras de una ‘revolución’ presunta, los revoltosos sirios han quedado sin piso amparándose solo en las armas que no son suficientes ya, pues además el desgaste moral de quienes los sostienen será inevitable en el largo y mediano plazo.

Por una cuestión de orgullo imperialista (eje del bien versus eje del mal) no se quiere terminar con esta aventura, jactanciosamente denominada como ‘Odisea’, y solo queda la definición militar del caso, es decir, en base a la superioridad de las armas del gobierno de Assad se aplaste definitivamente a todo rastro de insurgencia terrorista pro imperialista en Siria.

Los lectores afines a los revoltosos sirios no deberían de enojarse pues es parte del juego de la guerra que se sucedan de uno u otro modo los acontecimientos y se diga lo que se diga. Durante fines del siglo pasado sucedió con la debacle del ‘peligro comunista’ imperialista que promovía revoluciones en diversas partes del mundo quienes tuvieron que aceptar eso pues no les quedaba otra cosa (la diferencia con los revoltosos de Siria es que todavía existe el padrino golpista militar de la OTAN).

Nadie quiere perder. Ni usted ni yo. Al final de cuentas, todos tenemos derecho a una revolución o mamotreto o pendejada del mismo con padrino imperialista o no.