sábado, 7 de julio de 2012

LOS NIÑOS SENDERISTAS (PIONERITOS) RECIENTEMENTE “LIBERADOS” POR OBRA DEL MUY "HUMANO" OLLANTA HUMALA

Presentados ahora por la televisión sin ocultamiento de sus rostros (que debería de ser así en razón a ser menores de edad, pero el miedo a la subversión guerrillera puede más). La prensa los presenta sin más tapujos que es el reconocimiento tácito de que mucho ya no pueden hacer, más que divulgar sus fisonomías para poder reconocerlos y dizque “enviarlos” con sus familiares cercanos o lejanos.

El no menos famoso “senderólogo” Jaime Antezana acaba de decir una verdad casi cierta, que, INABIF no es el mejor lugar para estos niños denominados como pioneritos pues comprende que no son como cualesquiera que hay en esos lugares, es decir, conejillos que se pueden domesticar en democracia, la suya. Ya hasta los presenta con cierto tufillo de enemigo de clase que no se pueden asimilar así de fácil, un poco más y le aflora toda la patraña vocinglera esa de “delincuentes terroristas”, “narco terroristas” propia de la guerra contra el PCP en nuestro país.

Orgulloso el Ollanta de haber “rescatado” a estos niños de la tutela de sus padres y disque “enseñarles” las bondades de su democracia “nacionalista”. Es descabellado el planteamiento de llevarlos al INABIF, concuerdo en eso. Al margen de haber sido testigos de muertes, ejecuciones y como dice Jaime Antezana (sin pruebas, excepto con el “dicen” las fuerzas de seguridad) de que han participado en aniquilamientos y han dado tiros de gracia, estos niños son prisioneros de guerra a los que esta falsa democracia querrá enseñarle sus propios valores, es decir, mentiras, estafas, engaños, corrupción, promiscuidad y frustración.

Bajo la premisa de todas las argumentaciones imputadas a mi persona por parte de los miembros de Seguridad de este Estado reaccionario, el Ollanta debería de “rescatar” a mis hijos en razón a que soy un monstruo violador, un terrorista, un peligro para su democracia y ene cosas más que se me imputan y por las que se me ha boicoteado profesional y como persona socialmente en democracia burguesa (al margen de haber querido responsabilizárseme de atentados terroristas que ellos mismos ejecutaban en el contexto del plan mercenario Al Qaeda y demás locuras) y también en el contexto de la guerra interna. Comprensible por cierto a estas alturas.

A todas luces, este estado reaccionario tiene una gran papa caliente que no sabe qué hacer con ella. Antezana abiertamente reconoce que no saben qué hacer con estos niños, que no podrán estafar por un plato de comida ni ganar sus lealtades así solo porque sí tal como sucede como cualesquier niño común y corriente de la calle.

Fácil sería para personas como Jaime Antezana que estos niños se reciclen a su democracia burguesa y terminen por una vía premeditada y diseñada para niños como ellos, es decir, la calle, la delincuencia común (drogadictos, prostitutos y prostitutas, fletes, rateros, cogoteros, terokaleros fumones drogadictos, delincuentes avezados o no) o sea toda la fauna humana que alimenta y retroalimenta a la policía de este país y per se al sistema.

Saben que no son juguetes humanos. Algunos deben estar pensando que mejor hubiera sido eliminarlos en combate real o simulado (en eso son especialistas).

Se les pretende hacer ver como “enfermitos especiales”, un poco más y recalan en terminologías baratas como la de “terroristas” (la terminología de “desadaptados” entre otras a la que están acostumbrados los defensores de este sistema caduco podrido y degenerado, no cala) pues simplemente son gente incompetente que no tiene la menor idea de qué hacer con ellos pues estos niños no son cualesquier cosa como para pensar en el INABIF, Antezana es muy directo en ese sentido, como bien insinúa él, estos han “perdido la inocencia” para ser tomados como toman a los niños y adolescentes que atiborran los hacinados y lumpenescos albergues democráticos de nuestro país.

¡Malditos senderistas, qué les han hecho a estos niños!, casi en palabras de una relatora periodística televisiva, comprensiva del contexto sesgado en el que según ella se encuentran estos niños senderistas. Hipócritas.

Haría bien la prensa reaccionaria de no estar manoseando estas situaciones, de querer dárselas de “liberadores”, “rescatadores” y querer traficar políticamente con el tufillo ese del respeto a los derechos y la dignidad humana y de los niños, etc., etc. y toda esa charlatanería falsa y mentirosa a la que por costumbre recurren y seguirán recurriendo en el contexto de la guerra interna en nuestro país (incluso internacional). No hay escrúpulos para con el enemigo, Jaime Antezana se percata de ello. El combate contra el enemigo de clase continúa, no hay tregua ni debe haberla, solo por tratarse de niños el Perú no debe detenerse, deja entrever este señor senderólogo peón y doméstico del imperialismo terrorista democrático en nuestro país (sus patrones de la embajada norteamericana deben de admirarse de este individuo en cuanto a su independencia y libertad para hablar).

Para no seguir siendo partícipe de esto, la observación de dicha periodista televisiva resulta atinada y sencilla (quizá por su experiencia de ser madre), sus familiares (que no están en armas se refiere) son las personas aparentemente más indicadas para hacerse cargo de los mismos.

Estos niños, entre otros, lo querramos o no aceptar son una nueva generación de ciudadanos de nuestro país ajena a las tradicionales generaciones a las que hemos venido presenciando en la historia colonial y neocolonial de nuestro país, aunque quizá no tan ajenas.