lunes, 27 de agosto de 2012

PROCURADOR EN APUROS X JERGA “CAVIAR” – LEY NEGACIONISTA

La terminología o jerga “caviar” (se dice progre o izquierdista con plata) en términos generales diremos que es empleada para referirse a personas que demuestran públicamente una posición de identificación o de afinidad con determinados grupos sociales pero que de modo privado denotan una actitud aparentemente contraria con los que se identifican.

Otros esbozos:

• Terminologías propias de un contexto, de una generación inclusive, proclive a modificarse y a desaparecer.

• No es un americanismo ni un peruanismo pues no todos lo emplean (en el Perú) ni lo entienden como sucede con las jergas (que la RAE Real Academia Española ha reconocido solo referencial y no normativamente). Podría decirse en este caso de caviar que es una terminología que está relacionado con el uso exclusivo de una clase social de la derecha reaccionaria que habla de manera imprecisa, indirecta, no clara, de un sector en general no reaccionario con los que no compatibiliza necesariamente.

• Tomémoslo más como un estigma de aparente índole moral enraizado en aberrantes prejuicios anticomunistas del siglo XX de la derecha (como esos de “en la URSS todos visten el mismo zapato, el mismo pantalón, la misma camisa, la misma ropa, ¡qué aburrido!, que oía a mis profesores en el colegio, o este otro: “Se supone que los de izquierda defienden a los pobres, por tanto son pobres, pero resulta que estos defensores de los pobres lo hacen por beneficiarse ellos mismos y no tanto a los pobres. Mientras sus hermanos los pobres comen chuño y machca, ellos comen como los ricos, el "caviar" lo comen sólo los ricos, es por eso que se les denomina la izquierda caviar, comen y disfrutan como los ricos.”).

• Expresión propia de individuos que no hablan de manera directa y se valen de terminologías vagas e imprecisas para manifestar una opinión, un punto de vista tendientes a evitar la crítica y la confrontación pero que busca como objetivo final el de descalificar políticamente a un organismo socio-político o persona en mención.

En este impase (se supone que el procurador conoce el caso Villa Stein respecto a la reducción de penas de los terroristas del grupo Colina, caso de la matanza de Barrios Altos) no solo queda como un tonto el Procurador especializado Segundo Vitery Rodríguez (1) (defensor del Estado peruano ante la CIDH) sino el mismo Villa Stein (para referirse a los miembros de ONGs de derechos humanos) pues habla vaguedades, imprecisiones, presunta terminología despectiva, presuntamente descalificativa y despreciativa al no tener argumentos sustentables o sostenibles respecto de la labor de otras personas cayendo en meros subterfugios jergueros propios de quienes en apariencia dicen mucho y en la práctica no dicen nada.

Si bien la respuesta del procurador sonó simple y sincera al decir que desconocía el significado de ‘caviar’ (“Podrían hacerlo los representantes de las víctimas ya que desconozco esa calificación”, respondió el procurador peruano), las risas del auditorio de la CIDH dicen mucho de nosotros por hablar como queremos hablar y no como debería de ser.

No solo él comete cierta ingenuidad razonable, también el procurador antiterrorismo julio Galindo muestra el mismo afán supino de querer figuretear y aparentemente justificar su ‘chamba’. Eso pasó en su intervención en la calle Quilca del centro de Lima (imprenta de la revista Vórtice) donde hizo la observación de textos pro senderistas del Movadef y las requisó pero no pudo justificar siquiera una intervención de ese tipo ni para pretender siquiera detener al director de dicha publicación ni al distribuidor de dicha propaganda pro Movadef.

No nos extraña, ahora hasta se está presentando un proyecto de ley para quienes dicen las cosas como no deberían de decirla sino que deberían de decirlas con el filtro de la ‘jerga’ política del estado. Es decir, solo falta que puedan crear (tipo SINAMOS de la dictadura de los setenta) un ente gubernamental que nos diga cómo debemos pensar y cómo debemos de decir y no decir las cosas.

El estado neoliberal también se defiende y el proyecto del legislador Julio Rosas Huaranga (Grupo Parlamentario Fujimorista) dice que, nadie que haya sido sentenciado o condenado por terrorismo vuelva a trabajar para el Estado. Esto indica que no marchamos en la vía de una situación de paz (menos de la monserga de reconciliación nacional expresados en gestos ridículos como el Museo de la Memoria, como ya lo había dicho) sino de guerra necesaria premeditada (los requerimientos del modelo neoliberal en el actual contexto de crisis global) producto de la incompetencia de quienes han venido dirigiendo los destinos de este país y expresiones de sus temores más profundos frente a un contexto nacional cada vez más disconforme con los grupos de poder tradicionales y neoliberales.

En ese contexto recíproco también emerge la ley del Negacionismo.

LEY DEL NEGACIONISMO

El viernes 24 de agosto 2012, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley del Negacionismo que busca penalizar las conductas que justifiquen o nieguen los delitos de terrorismo en el país.

La ministra de Justicia, Eda Rivas, explicó que esta iniciativa, que se presentará al Congreso, busca proteger a la sociedad de un lenguaje de odio y de las amenazas contra la democracia.

Bajo esta premisa legal, el autor de este blog estaría bajo ciertas premisas en la mira de esta ley. En definitiva aquí no voy a negar aquí ningún delito de terrorismo en el país, pero, ¿cómo se justifica un delito de terrorismo en el Perú? Uno puede ser, denominando guerrilleros a los remanentes del PCP en el Perú y hacer alocución literal del Presidente Gonzalo como lo hago aquí, otro, denominar héroe al delincuente terrorista Alberto Fujimori Fujimori y pedir y otorgarle el indulto presidencial, otro, haciendo lo que hizo Villa Stein al decir que lo de Barrios Altos y de la Cantuta ¡no son delitos de lesa humanidad! Vuelvo a repetir, asumiré las responsabilidades legales y penales, si hay que pudrirse en la cárcel, ¡qué podemos hacer!

La ley de Apología al terrorismo sirvió en su momento para detener el avance político y militar de Sendero luminoso en el país y permitir que la dictadura cívico militar consolide el modelo neoliberal descaradamente sin perturbaciones de ninguna índole pasando por sobre cualesquier resistencia política y social de demandas nacionales populares o no.

Frente al contexto de crisis global y nacional actual (incluyendo al repliegue de Sendero militar), la reacción busca generar un nuevo contexto represivo en base a manifestaciones políticas adversas que pongan en tela de juicio o bien la legitimidad de este estado o su competencia neoliberal, es decir, buscar causales forzadas o no (ya ajenos a las de las acciones armadas de Sendero de los 80 y 90) pero que se hace necesaria para el estado reaccionario de seguir buscando mecanismos similares a la de la lucha contra el terrorismo de antes tipificados por entonces como Apología al Terrorismo, aunque sea aparentemente democráticos para acallar toda forma de manifestación, de protesta o de opinión como se quiere hacer con esta ley Negacionista.

Esta ley es solo la punta visible del iceberg y la evolución de la crisis global y la decadencia del modelo neoliberal es la que permitirá observarla en su máxima expresión. Lamentablemente para muchos reaccionarios en este país el desarrollo social de nuestro país no se puede detener solo con palabras, armas o leyes propicias.

A todas luces, mediáticamente esto no es más que una cortina de humo para blindar al traidor neoliberal de Ollanta Humala que ha perdido el apoyo total de quienes lo eligieron el 2011.

Legalmente es un exabrupto contra la libertad de expresión en el país que reconoce implícitamente que seguimos viviendo en un contexto de guerra interna y de falsa paz.

A mi parecer, esta idea Negacionista fue inspirada en pleno acto sexual de algún congresista en el prostíbulo de la Nené del Callao cuando montaba a su puta más rica en la pose del perrito y luego le pagó el triple de lo que acostumbraba.

(1) Al día miércoles 29 de agosto 2012 hago esta corrección. Por error consigné el nombre del señor Luis Alberto Salgado. El abogado de nombre Segundo Vitery hoy ya presentó su renuncia a dicho cargo por pérdida de confianza.