viernes, 30 de noviembre de 2012

ANONYMOUS DEBE DAR LA CARA Y NO ESCONDERSE TRAS DE UNA CARETA


A estas alturas de la evolucion global de la economía y sus acontecimientos colaterales, el papel de Anonymous cae en un saco roto puesto que su accionar no es contundente en la praxis, en hechos concretos más que solo en escandaletes mediáticos sin ton ni son.

Cualesquier mente despierta y abierta a la crítica y a la autocrítica puede entender que detrás de una máscara a lo Robin Hood se pueden esconder diversos propósitos non sanctos pero que su accionar suele inducir a lo contrario.

Eso se pretendió hacer con Al Qaeda inmediatamente después del atentado programado y permitido por el imperialismo para justificar su intervencionismo global, que muy bien que sabemos hoy han actuado (y siguen actuando) en un Binomio conjunto al que le denominé el Binomio de Bush por ser este genocida sin sancion el que aparentemente dio el visto bueno al plan de instrumentar a Al Qaeda como pretexto para la “Lucha Contra el Terrorismo”.

Decimos “a estas alturas” por que ya nadie debe ni puede esconderse tras una máscara y creer que con sus actos clandestinos o no, puede pasar desapercibido, evitando así asumir sus responsabilidades. Personas así no son de fiar; se prestan a la estafa, el engaño, a generar una orientacion interesada de la opinion pública la que puede quedar sujeta al manoseo con los riesgos que involucran.

Desde que apareció Anonymous no se han registrado hechos concretos ni “revolucionarios” que trasciendan socialmente en el tiempo, que provoquen cambios trascendentales a un país y en el razonamiento del pensamiento humano sujetos a los manoseos de quienes direccionan el sentir y el pensar de las grandes mayorias de tendencia consumista.

A mi parecer, Anonymous tiene la misma tendencia que Indymedia (como ya expliqué en un artículo anterior), medios alternativos engendrados dentro del propio sistema para hacer creer a la gente que puede expresarse libremente, que puede “responder” a actos que atentan contra su integridad con total libertad.

Anonymous parece un Robin Hood digital pero que no les roba siquiera el dinero a los ricos para dárselo a los más pobres, es menos que eso. El hipotético héroe anónimo que pretende representar las ansias y deseos de vengan…, digo, de justicia y de democracia con quienes la gente pueda identificarse aunque no los conozca, no importando si fuera su peor enemigo pero que en el anonimato es su sentido “defensor”, como de revista cómic USA a escala global. Al Qaeda en el 11S de New York se constituyó en el “vengador” de los ultra izquierdistas de entonces, de los radicalitos, de los anarquistas sin rumbo; ahora por los hechos podemos ver para qué sirve y sirvió el accionar de Al Qaeda con su fantoche de Osbama Ben Laden en el Binomio de Bush.

Anonymous deviene en un absurdo mediático actual. Parece un cupido que dispara sus dardos de amor o de “justicia” sin importar donde caiga.

Sería adecuado en el contexto global del desarrollo social que Anonymous se quite la careta y asuma las responsabilidades por sus actos puesto que uno podría bien asumir que están próximos con el terrorismo que bien podrían ser los del terrorismo blanco, de estado reaccionario, con careta de Robin Hood global, con máscara de héroe hollywoodense que se mete donde sea sin que lo llamen siquiera al puro estilo programado de Al Qaeda que con su redcita pretendió ser introducido (vía Al Jazzera, CNN y el Pentágono sionista) a escala global pero pernocta hoy solo por el Medio Oriente intentando consolidarse en estados nación como fue en Libia e intentará en Afganistán vía los Talibán.

Son las únicas garantías de generar confianza en sus actos, de credibilidad y asumir la persecución, la cárcel o la muerte como hechos inevitables en la historia de la humanidad y no creer ingenuamente que se pueda actuar impunemente, libre de responsabilidades, como presunto romántico Robin Hood enmascarado.
Al menos el inicialmente cuestionado (hace más de dos años, incluso en este blog) Julian Assange está a la vanguardia en razón a su persecución política por el caso de la difusión de los Wikileaks.

El lector puede encontrar alguna referencia aquí como para ilustrar: