sábado, 29 de diciembre de 2012

LAS AFIRMACIONES ABSURDAS DE CIPRIANI RESPECTO DE LA EX PUCP


Luis Cipriani se cree la última chupada de mango, la última rueda del coche, la panacea del catolicismo en nuestro país, comprensible desde su doctrina ideológica del Opus Dei, versión moderna de la Inquisición medieval que no en mucho tiempo se quebrará en Roma como sede principal.
Según versión difundida por RPP Noticias, dicho personaje afirmó que es contradictorio que se siga con la enseñanza de teología en una universidad que no quiere ser pontificia ni católica. En ese sentido, defendió su decisión de no renovar la autorización para que sacerdotes dicten el curso de teología en la ex Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Explicó que como obispo tiene la responsabilidad de la enseñanza de la teología en toda la arquidiócesis.
"No les hemos renovado la licencia porque pienso que estamos frente a una institución que está en un enfrentamiento con la Santa Sede", señaló a RPP Noticias.
"La universidad no quiere aceptar la decisión del Vaticano, pero sí quiere seguir enseñando teología, pero sí quiere seguir llamándose católica y pontificia, no juguemos", expresó.
A nuestro modesto modo de ver esta afirmación, me parece totalmente absurda pero propia de un contexto del siglo XX pasado y que seguirá siendo insostenible con el transcurso de los años frente a los avances de las ciencias en general y la necesidad de rescatar ideas filosóficas como las de Jesucristo como deconstructor de estructuras mentales caducas o degeneradas a instancias del sistema político-social y de los parámetros retrógrados religiosos que Cipriani todavía persiste en defender. Como probable abogado defensor del Cristo, Cipriani no le hace ningún favor.
Defiende a una burocracia obsoleta con sede en Roma por el hábito de la costumbre, que prosperó en circunstancias de contradicción y posterior antagonismo provocados anti científica-filosóficamente por el ateísmo pseudo comunista de la ex Unión Soviética. El fundador del Opus Dei Escribá de Balaguer supo adecuar politiqueramente esas circunstancias para aglutinar a sectores anacrónicos dentro de la Iglesia con sede en Roma así como a los seguidores del Cristo haciéndoles creer que ellos, la religión y el Dios corrían un grave peligro no solo ideológico sino también físico ante los comunistas ateos, ejecutándose una suerte de “cruzada” internacional no solo para defender sus ideas-creencias sino de paso para satanizar al comunismo ideológico emergente.
El monopolio ideológico que pretende imponer la “Santa” Sede a través de Cipriani se enmarca dentro de aspectos propios de una leguleyada y no en argumentos de doctrina como que presume que el Papa es el representante de Jesús en la tierra, es decir, el representante del Dios en la tierra. Que tal petulancia la de mequetrefes como los Papas.
Ideas retrógradas que irán perdiendo valor progresivamente; la caída de la ex URSS trae por arrastre a todas aquellas posturas que se forjaron a instancias suyas, hayan sido estas favorables o contrarias.
Las posibilidades generadas, como la de la libertad de pensamiento, a instancias de la “democracia” occidental en términos del desarrollo de las ciencias y de la Filosofía Materialista Dialéctica Científica (como la que pretendo exponer en este blog) están enterrando prejuicios y temores así como ideas retrógradas y parametradas que han puesto en tela de juicio la idoneidad no solo de la Sede en Roma sino de la sostenibilidad doctrinaria del cristianismo como filosofía que tendrá que reformularse y adecuarse urgentemente al nuevo contexto global del siglo XXI.
El origen de la idea del Dios hoy ya no es ningún misterio. Hay investigaciones serias (no me refiero a libros o películas pendencieras que circulan alegremente por allí, como al del Código Da Vinci para citar) respecto de cómo el ciudadano judío denominado Jesús (sea este hipotético o real) fue elevado a la categoría de Dios por el Clero romano; ya no es ningún secreto como para pretender vivir en las catacumbas.
Se sabe ya cómo evoluciona a través de la historia de la humanidad la religión y los dioses, el cómo se instrumenta dicha idea del Dios (a todo nivel), cómo funciona a nivel cerebral inclusive para producir en esta efectos perniciosos o beneficiosos según cómo se hayan estructurado bioquímica-conceptualmente las funciones de las redes neuronales, las que pueden ser deconstruidas (incluso con una reinterpretación-reformulación de la propia doctrina cristiana).
Cipriani en razón de ello, está viviendo en la época de las cavernas, paradójicamente (a propósito de la Ley de la Reforma Magisterial) criticándonos a los maestros o profesores del país de no querer cambiar nuestras ideas y costumbres, aconsejándonos que los cambios son necesarios y buenos. Algo de eso debería poner en práctica.
Bajo esa premisa, la Iglesia peruana a instancias de Cipriani es el único ente retrógrado que no pretende cambiar ni amoldarse a escenarios cambiantes y asumir nuevos desafíos. Por ello es absurdo decir que en la ex PUCP no debe dictarse teología por ser per se un argumento insostenible, sostenible solo en quienes perviven del engaño y la mentira (como el de la resurrección del cuerpo del Cristo cuando se refiere exclusivamente a la pervivencia de su mensaje y de su recuerdo), de ideas erróneas interpretativas (el Cielo, el Infierno, como lugares en algún espacio-tiempo, el paso del Mar Rojo de Moisés, Jesús caminando sobre las aguas) todo por cuestiones “de fe”, preocupados en defender una infraestructura - bien material que sus propias ideas. Quizá Cipriani piensa que una manera de defender a la Iglesia y a la Fe sea promoviendo el oscurantismo y el sectarismo en la ex PUCP que ya no corresponden.
Problemas como los de la ex PUCP con la “Santa” Sede son inevitables. La solución empieza por reconocer que lo que sustenta filosófica-metafóricamente la Iglesia es ya insostenible en el tiempo, que lo que tuvo vigencia casi más de dos mil años no se puede esperar dure para siempre como ingenuamente se pretende (“por inspiración divina”).
Si la infraestructura de la ex PUCP le pertenece a Cipriani y/o a la “Santa” Sede en Roma, eso no merece mucha discusión ni darle importancia.
No es pues que sea contradictorio que la PUCP enseñe teología como dice Cipriani, lo contradictorio es que bajo una falsa premisa moral del cristianismo (la difusión del evangelio), desde la premisa de una leguleyada, se impida que sacerdotes enseñen teología no solo en la ex PUCP sino en cualesquier universidad solo porque hay conflictos de intereses. El argumento de que es porque la ex PUCP no es Pontificia ni Católica o no quiere serlo, sale sobrando. Cipriani quiere mezclar papas y camotes en un mismo saco para tener más peso en la venta.