viernes, 18 de enero de 2013

¿LA IZQUIERDA DURA O LA IZQUIERDA BRUTA?



Bajo la herencia cultural del socialismo de la ex URSS de Lenin y la desaparecida RDA (República Democrática Alemana) entre otros ensayos primigenios  de socialismo, quienes han asumido que la violencia política es la mejor manera de resolver los problemas más agudos la han llevado a ejecutar a pie juntillas sin considerar la evolución social y su propio desarrollo en el contexto actual.

De un tiempo a esta parte, haciendo gala de una presunta adaptación político social a los contextos actuales (incluyendo a la del modelo neoliberal), la izquierda “light” (mal llamada caviar) ha pretendido implementar una serie de medidas políticas que no se corresponden con la finalidad y la intencionalidad para el que ideológicamente se han creado y se les ha dado el apoyo y la confianza electoral.

Por ejemplo, eso lo podemos ver en el caso de la hasta ahora alcaldesa de Lima que junto con Ollanta Humala fueron elegidos para aplicar “Grandes Transformaciones” sociales pero simplemente fueron a terminar por hacer todo lo contrario a sus propuestas y en mejor de los casos actuando mucho peor de quienes se evitó votar por ellos, es decir, terminan haciendo lo contrario a lo que se esperaba y realizando acciones que ni siquiera la misma reacción se atrevió a hacer. Ni Castañeda Lossio se hubiera atrevido a desalojar de modo arbitrario e inconsulto y sin propuestas según los requerimientos de la población a los comerciantes de La Parada tal como se hizo solo por cuestiones de “ornato” y de “limpieza pública”. La pobreza no se elimina poniéndoles ropa nueva ni escondiéndolos en cualesquier vericueto que haya por allí.

Lo vemos por ejemplo en las medidas antidemocráticas para la aprobación de la ley de Reforma Magisterial, en el desalojo de los comerciantes de La Parada en Lima guiados por un trasnochada actitud 'revolucionaria'-‘dictatorial’ que se desdice con lo que hoy pretenden postular adecuados a los cambios que ellos incluso consideran “necesarios”.

Si vamos a elegir individuos que terminen haciendo cosas peores a lo deseado o propuesto que ni siquiera los propios reaccionarios se han atrevido a hacer, entonces habría que pensar bien si vamos a votar por la inercia cultural e ideológica de una izquierda bruta o si con juicio coherente (o simplemente no votar). Recordemos que ni el reaccionario Alan García, teniendo la posibilidad y la intención, se atrevió a imponernos durante su gobierno dicha ley de Reforma Magisterial Nº 29944 y al contrario actuó con menos criterio de cálculo político económico como el que actuó Humala y hoy incluso se premia al ministro de economía con reconocimientos de ser el mejor ministro de economía a nivel latinoamericano; esperemos que no sea por eso de las despedidas.

A esta izquierda le valdría más bien reciclarse al APRA o a la derecha reaccionaria de nuestro país puesto que hacer lo contrario es contraproducente ya que su acción política está derivando o se está convirtiendo en una acción de engaño social de gente que no se quiere definir política-ejecutivamente puesto que ha asumido realistamente actuar bajo los principios o preceptos de la “democracia” occidental y del neoliberalismo. Desde allí su sentencia de “muerte” puesto que es incongruente utilizar a la izquierda para ir en contra de los mismos y ayudar a consolidar a la derecha reaccionaria en nuestro país; eso no solo engaña sino que también ofende. Quienes digan lo contrario que sigan diciendo que no hay derechas ni izquierdas en nuestro país (o no deberían, entendiendo mal las cosas que se proponen) sumándose al corrillo de quienes pretenden ocultar y negar la lucha de clases en nuestro país generándose así una serie de contradicciones políticas y actitudinales que al final lindan con la traición política y social y terminar por ir en contra de dichas posturas que persisten en catalogarse aún “de izquierda”. De esas elucubraciones y de sentimientos de culpa por ejemplo Alan García ya no tiene de que preocuparse, él es el hombre más libre de nuestro país, como el pez en su agua.

Si esta “izquierda” dice que está acorde con los cambios que le exige el modelo neoliberal junto con su democracia instrumentativa, debería entonces dejar de lado su racionalidad cultural “de izquierda” de antaño (al estilo Stalin), y hacer lo que incluso en general el APRA ha hecho bajo la dirección de Alan García Pérez (desde el 2000), que aunque suene a tomadura de pelo (como el hecho de denominarse “de izquierda”), ha tomado decisiones con más tino al reciclarse al lado de la reacción y su democracia. Quizá la condecoración de Susana Villarán a la obsoleta (en la praxis actual) reliquia aprista de Armando Villanueva del Campo sea el primer indicio de su Gran Transformación que bien le haría para no ser considerados una izquierda bruta sino cualesquier postura pero menos “de izquierda”. Eso de socialdemócratas les sienta bien, es decir, que Susana Villarán junto a Patria Roja y acólitos afines aunque digan lo contrario, Alan García Pérez y Lourdes Flores Nano bien que podrían integrarse en un única opción social política (en la praxis, lejos de prejuicios personales absurdos).

Si se pretende dar “viabilidad” a la “izquierda” de ese modo en nuestro país, sería mejor que no se le dé y procuremos desaparezca en su integridad (a nivel mental y organizacional político) por una cuestión de salud social y política. Ello involucra limpiar toda la mierda mental que ha producido –y sigue produciendo- la imposición de la religión católica en nuestro país –devenido en la existencia de ateos y de falsos materialistas dialécticos (para no hacer mención de los cucufatos religiosos que conforman nuestro variopinto zoológico “de izquierda”)- y el legado administrativo español de la conquista del Perú allá desde 1532.

Si se le quiere dar una viabilidad a esa “izquierda” en nuestro país, en ese sentido, entonces propongo como líder de esa “izquierda” al abogado y periodista Aldo Mariátegui Bosse (nieto de José Carlos Mariátegui); él sería el perfecto líder acorde con el escenario actual y sus exigencias, aquella que exige el Comando Sur norteamericano a través de su embajada en nuestro país. Él la haría bien puesto que ya está acostumbrado a hablar estupideces.
¡No estamos solos, yeeeee!