sábado, 5 de enero de 2013

MADURO EN VENEZUELA, ¿ESTÁ VERDE O MADURO?




En boca del vicepresidente de Venezuela Nicolás Maduro, decir que hoy Venezuela se está “jugando la esperanza socialista de este siglo XXI” es ir contra el sentido común que denota cierta desesperación mediática frente a una situación salvable con Chávez vivo o muerto (quizá ya).

Si bien con Chávez andaban en carro, ahora tendrán que aprender a hacerlo a pie comprendiendo que el socialismo no es solo un conjunto de palabras muy bien elaboradas y pronunciadas tradicional y/o contextualmente.

En contextos de crisis global que afecta también a Venezuela tal parece que la desaparición (física o no) de Chávez puede ir más a favor que en contra de quienes “ganaron” las elecciones últimas.

Aquí en el Perú Ollanta Humala de haber continuado con la “Gran Transformación” se habría ido por el escusado y llevado al borde de la inestabilidad social al país pero que hoy lo controla siguiendo la tradicional política neoliberal (que defenestró en su momento y un poco más se caga encima incluso negando fehacientemente sus vínculos con Montesinos y Fujimori) que siguieron Toledo y García a pie juntillas.

Aunque suene ridículo, el Ollanta Humala hasta podría darse el lujo de darle “recomendaciones” a Chávez de cómo se debe organizar y gobernar un país en este actual contexto.

Si el bolivarianismo chavista no ha calado en ellos a pesar de los más de diez años en ese país, como para denotar Maduro una preocupación por el tipo de “socialismo” venezolano, tendrían sí que preocuparse por ello.

El “socialismo” no empieza con Chávez ni termina con él, menos que “el futuro y el destino de los pueblos hermanos del continente” estén en juego como dice Maduro, nada más falso. Solo veamos al Perú y al Ollanta, aparte de éste individuo, quién o quiénes más y qué más, nos pueden ofrecer otros farsantes candidatos electorales que vendrán a ofrecernos quizá hasta el “otro socialismo” (la peruana, como bien hubiera podido encarnar la todavía alcaldesa de Lima Susana Villarán que bien ganará la no revocatoria si el marica de Castañeda intenta auparse del mismo; o en la exageración el Movadef participara electoralmente del que lo veo imposible por ahora sino sujeto a otros factores sociales subyacentes puesto que serán utilizados solamente para aderezar esta burda “democracia”), talvés otra “Gran Transformación Nacionalista” sin entender que con el Ollanta se murieron las esperanzas de miles de peruanos en este país pero que bien podrían estar adaptados ya al deporte electoral democrático como bien podría suceder en Venezuela.

Es normal que Maduro quiera sensibilizar a sus acólitos y responder absurdamente a la oposición venezolana que perdió hace mucho ya las elecciones en dicho país. Son preocupaciones vanas por ambos lados, mucha alharaca en el gallinero. Al igual que Fidel Castro, Chávez no es precisamente un Cristo, insustituible.

La construcción del socialismo en América Latina nos ofrece desafíos más grandes que las desapariciones de Fidel Castro y de Hugo Chávez. Más que preocuparnos por los imperialistas norteamericanos, hay que preocuparse más por los “regentes” (“gerentes”) del socialismo y de los procesos revolucionarios en Latinoamérica en general, como por aquellos que dicen defenderla y/o sostenerla.

Para quienes no han conocido la frustración, la derrota y han vivido de modo colateral o al margen de responsabilidades de gran envergadura (que no es una verga dura) como sucede en Venezuela con el desafío que representa la probable o potencial desaparición del líder bolivariano, la inestabilidad más emocional que política que sucede por causa del caudillismo venezolano es en cierto modo bastante comprensible.