lunes, 11 de febrero de 2013

LA RENUNCIA DE UN ‘FARSANTE’: BENEDICTO XVI, ¿GOLPES DE ESTADO O CAMBIAZOS?



Emulando a San Markarián, Benedicto XVI renunció diciendo: “me tienen podrido, me tienen podrido, todos ustedes me tienen podrido…”, habrían sido las palabras previas al anuncio de su renuncia a través de esta carta leída por él mismo. No, no fueron estas palabras pronunciadas en octubre 2012: "El cristiano de hoy muchas veces no conoce ni siquiera el núcleo central de la propia fe católica, el Credo, y así deja espacio a un cierto sincretismo y relativismo religioso. No está lejos el riesgo de construirse una religión hecha por sí mismo" (es decir una religión hecha por uno mismo).
Aduce (si es que no aducen por él) caducidad física (luego diría en octubre 2012 que: "en el campo del Señor existe la cizaña" –no me refiero al robo de documentos reservados de Benedicto XVI por parte de su ex mayormono a quien luego de ser condenado a cárcel fue indultado por éste- y simultáneamente que "la fragilidad humana está presente en la Iglesia") y mental (muchos obtusos, religiosos o no, no entienden siquiera esto: “la salvación del planeta no es algo propio de los hombres y mucho menos de la ciencia, sino de Dios”), es decir, que venía con fecha de fabricación y de vencimiento; bueno, nadie está libre, quizá el bloguero haga lo mismo antes de terminar diciendo y escribiendo huevada y media en contra de lo que tanto defiende. Lo comprendemos míster Benedict16.
Sus palabras nos indican, en apariencia, que la ‘demencia senil’ ya está haciendo estragos en él, por lo avanzado de su edad, que las fuerzas físicas ya no están consigo y que sus procesos mentales analíticos están fuera de contexto no acorde con los grandes cambios actuales generados  en concreto por el fracaso de la “cruzada” intervencionista sionista norteamericano principalmente durante su gobierno en Roma del que se solazó solo haciéndose de la vista gorda frente al genocidio perpetrado por George Bush y compañía (Cía.) ante tanta población inocente árabe (incluyendo la farsa de las armas de destrucción masiva) aunque según las conveniencias circunstanciales algunas veces diciendo una que otra cojudez moralista (como el de “el terrorismo se ha transformado en una red oscura de complicidades políticas que utiliza sofisticados medios técnicos y se vale de ingentes cantidades de recursos financieros”, Noviembre 2012; o el de diciembre del 2012 como para sacarle ronchas al Cipriani: "La potencia del amor de Dios es más fuerte que el mal, puede colmar los vacíos que el egoísmo provoca en la historia de las personas, de las familias, de las naciones y del mundo. Estos vacíos pueden convertirse en infiernos, donde la vida humana es arrojada a lo más bajo y hacia la nada y pierde el sentido y la luz") para presuntamente separar las aguas sucias de las ‘limpias’ pero que no iban a impedir que dichos planes genocidas, lumpenezcos y delincuenciales, generen de mala gana el cambio de un sistema unipolar global a uno multipolar.
La Iglesia bajo su gobierno moralmente ha quedado muy mal parada y principalmente como dizque ‘representante’ del Jesucristo sobre la Tierra, es decir, sobre el gobierno manoseo mental de los seguidores ‘cristianos’.
La Iglesia con un nuevo ‘Papa’ está en la necesidad mediática de iniciar un reciclamiento moralista y oportunista en el nuevo contexto global, es decir, de amoldarse a los nuevos cambios y seguir teniendo así los beneficios que como organización política religiosa ha tenido desde la creación de dicha Iglesia. ¿Primaveras en Roma?
Posiblemente también nos esté mintiendo en sus razones (a nosotros no) y eso lo veremos después. Podríamos insinuar incluso que por decoro personal está renunciando pero eso solo son especulaciones (como a algunos les gusta escuchar esto) que él mismo tendría que decirlo.
 No es que queramos negar, humillar, ofender solo porque sí las cuestiones de Fe de la Iglesia y de sus seguidores pero la realidad humana nos ha demostrado que entre ser adorado, reverenciado y un grandísimo cínico e hipócrita ‘por necesidad’ uno quizá sin querer prefiere la diatriba, el desprecio, el insulto indiferente para sí mismo y la burla o la mofa para quienes dicen tanta charlatanería habida cuentas falsa, decadente e infantil no a la altura de las actuales circunstancias y que en definitivas (por más contestatarias, liberadoras y cristianas) habidas cuentas no resuelven nada, absolutamente nada en la práctica social.
Puede ser sarcástico o cachoso para muchos (incluyéndome a mí) lo mencionado por Benedicto XVI en diciembre 2012: que hay “focos de tensión” por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, “debido a una mentalidad egoísta que se expresa también en un capitalismo no regulado”. Afirmó también que uno de los derechos y deberes sociales “más amenazados actualmente” es el derecho al trabajo. Ese propósito –reiteró- que la dignidad del hombre "exige que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan".
Tampoco podemos negar un acto rescatable de Benedicto XVI cuando condena el uso del argumento del Dios para justificar toda forma de violencia (que estaría diciendo George Bush de esto y los del Pentágono). Así dijo que ‘es cierto’ “que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que ‘es verdad’ que una religión puede enfermar y llegar a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo a Dios de su propiedad privada”. A mi modo de ver, estuvo a un pequeño paso de condenar el castigo divino puesto que el castigo también es una forma de violencia.
Y como para rematar su postura ya definida contra la tendencia global promovida por el capital (principalmente norteamericano) judío sionista árabe dijo que “Dios es la paz del hombre” e imploró que se cambien "las espadas por arados, que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren"; ello totalmente discordante y ajeno con una economía de guerra en el que se han embarcado las naciones en competencia en el contexto multipolar, incluyendo a la gran mayoría del Clero Romano. El presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó hoy movilizar 50 millones de dólares del Departamento de Defensa para apoyar la acción militar de Chad y Francia contra grupos terroristas en Mali, anunció la Casa Blanca. Cualquier hombre diría a estas alturas que Benedicto XVI está fuera de foco, que está en el lugar y en el momento más inoportuno.

¿Será cierto eso del gran cambio ‘mencionado’ ‘por Benedicto XVI’ o solo se trata de un cambiazo del conjunto cardenalicio acorde solo con las circunstancias de malestar en la Sede Romana?, ¿nuevamente golpe del Opus Dei? Más que evidente como para decir torpemente que "hasta el Vaticano está sorprendido"...

He aquí la reproducción de la carta pública leída por Benedicto XVI:

"Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.

Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice.

Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013".

Puedo no estar de acuerdo con él pero puede haber algo de razón en sus palabras circunscritas a la altura de la humanidad o en el contexto de la condición actual de los seres humanos que parece todo indicar que no cambiará nunca. Citaré sus palabras: "Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el 'no' a Dios (negarlo) restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre".
Según ello, pareciera que el promedio del ser humano está ‘condenado’ a vivir a instancias del Dios o de cualesquier otro igual, similar o el mismo. Una visión analítica temerosa parametrada comprensible desde las estructuras mentales de Benedicto XVI que denotan que a pesar de que también hay muestras de una apertura intelectual liberalizadora y religiosa en Benedicto XVI, la Iglesia ni sus seguidores están preparados para ello, es decir, para un mundo diferente.

El presidente chileno Piñera dijo al respecto: "es el vicario de Cristo en la Tierra y tiene la responsabilidad de conducir la Iglesia", "Si él siente que por su edad o por su salud no está capacitado para dirigir y toma la decisión de renunciar, es un acto de coraje y de consecuencia que yo aprecio y valoro", "pone por encima de sus propios intereses o aspiraciones el bienestar de la Iglesia y de la fe cristiana".
En nuestro país, Juan Luis Cipriani resaltó que el anuncio del papa es un “acto de humildad heroico”, de "sinceridad" por poner a un lado a su persona en beneficio de la Iglesia Católica.